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Sueños confesables

Al final va a resultar que soy yo la rara. A juzgar por mis sueños, sé que todo el mundo pensará que sí.

Yo no tengo patio, pero hoy por ejemplo en la siesta he soñado que tenía en el patio de mi casa a una niña que se llamaba Alejandra jugando con una perra que se llamaba Alejandra, y al poco rato llegó otra vecina a jugar con ellas y esa segunda niña también se llamaba Alejandra. Me he despertado en el momento caótico de hacer las presentaciones, y me he quedado con una sensación extraña, porque de todas las imágenes del sueño lo único familiar era la perra, que mordía mucho, como Majete.

 

Claro que con peor sensación me desperté hace unos días, cuando soñé, atención, con una paloma blanca vestida de chulapa que se acercó volando a mí con el propósito de beberse mi café. Me desperté poco después de que la paloma me hablara en un tono bastante indignado, porque yo quería sacarle una foto para inmortalizar el momento en el que mete el pico en mi taza, y ella me dice que si quiero sacarle una foto, tendría que hacer algo por ella...

 

Ya es bastante absurdo por hoy, no voy a dejar escrito la paranoia que me pidió la paloma a cambio. Y éstos son sólo algunos de los sueños que sueño dormida, lo que sueño despierta es más inconfesable.

Viernes, 05 de Marzo de 2010 01:20 Elena #. Divertimentos

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