Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2010.

Huelga en el Metro de Madrid

No se puede tener paralizada una ciudad, aunque respeto el derecho a la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid. Creo que es verdad que es la única forma de que se oigan sus reivindicaciones y de protestar por lo injusto. También llevan razón en que los servicios mínimos del 50 por ciento son abusivos, casi no se notan. Pero si rebajaran ese porcentaje, por ejemplo al 10 por ciento, nadie se iría a buscar un autobús, seguro que habría patadas y empujones por meterse en los vagones, los andenes serían el escenario de una auténtica batalla campal.

En cierto modo admiro que hayan sido capaces de ponerse unánimemente en pie de guerra para defender lo suyo, que no se dejen pisotear. Que no aceptemos las rebajas de nuestros derechos sin levantar la voz siquiera, cuando cada vez las cosas van peor en este país y siempre pagamos los mismos, dejándonos llevar por la resignación. Pero todo esto lo digo en tono genérico, creo que tanto unos (el gobierno regional) como otros (los huelguistas) mienten en sus argumentos y no comparto las quejas de los trabajadores, y eso que a mí también me bajan un 5 por ciento el sueldo. Quizá yo ya me he resignado a vivir en el mundo en el que vivo, quizá es que no valgo para la lucha, quizá soy demasiado pragmática y sé que es la menos mala de las alternativas que se plantean en estos tiempos.

Aún así, el Metro es un servicio público insustituible, por mucho que refuercen trenes y autobuses. Me parece intolerable la acción de los piquetes e insisto en que no se puede tener paralizada una ciudad como Madrid de esa manera, que ayer era una caos de gente desamparada y desinformada y angustiada y enfadada por no saber cómo hacer para llegar a trabajar. Confieso que yo tampoco sabría moverme por Madrid sin metro, de hecho hoy no me he movido del barrio por eso.

Estaba rara esta ciudad ayer y hoy, paralizada por dentro, en las entrañas, y frenética por fuera. Lo nunca visto en atascos y aglomeraciones y más violenta esta ciudad que nunca también: a mí no me afectaba la huelga porque iba en coche en sentido contrario al atasco y aún así conducía rabiosa, sorteando a fitipaldis, parece que el nerviosismo se contagia.

01/07/2010 00:52 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

Si lo sabes mirar, es arte

20100702015747-arte-moderno.jpg

No es un vaso de agua lleno de tapones de Coca Cola lo que estáis viendo al lado de mi máquina de escribir antigua. Es una obra de arte; de arte moderno, se entiende. A ver por qué no va a ser esta nueva decoración que hay en mi casa de Vallecas una obra de arte si en el Guggenheim de Bilbao pagas 13 euros por ver una sala repleta de mierda literalmente hablando, una sala en la que caminabas entre montañas de lo que parecían excrementos de diferentes colores y tamaños (una obra titulada “Greyman grita, Shamán muere, volutas de humo, belleza evocada, del artista nunca expuesto en España Anish Kapoor. Si no me creéis pinchad en http://www.guggenheim-bilbao.es/microsites/anish_kapoor/secciones/

galeria_imagenes/galeria_imagenes_detalle.php?idioma=es&id_imagen=24) y en la foto no impacta tanto como al natural)

 

O a ver si es normal que Photoespaña exponga en su sala de Alcalá 31 un montón de fotografías de un padre egocéntrico y orgulloso de su hijo que parecían una tomadura de pelo, porque por muy famoso que fuera el fotógrafo (Juergen Teller, la muestra se llama “Calves & Thighs) muchas de las imágenes no decían nada, estaban tomadas de cualquier manera: su hijo en la bañera, su hijo con berretes, su hijo de cumpleaños, su hijo con fiebre, una maraña de pelo entre las sábanas que era su hijo durmiendo... por no hablar de otras que llegaban a ser incluso desagradables a la vista.


Odio decir esto porque en realidad adoro la fotografía y el arte moderno, me gusta y me dice mucho más que el figurativo; he ido muchas veces al Reina Sofía y una sola al Museo del Prado; por supuesto me encanta Photoespaña y me fascinó el Guggenheim, volutas de humo-belleza evocada aparte, sobre todo porque en el cartel de la entrada a la sala el artista Anish Kapoor reconocía que no tenía “nada que decir”.


Pero nosotras sí tenemos mucho que decir con nuestro vaso lleno de tapones de refresco. Digo “nosotras” porque la idea en realidad ha sido de mi compañera de piso (no me voy a atribuir el mérito, que sé que me lee). La idea vino como le viene la inspiración a los artistas, como surgen las genialidades. Llevábamos meses guardando esos tapones en un rincón de la cocina, porque dentro tienen escrito un código para participar en un concurso en el que puedes ganar nada menos que una casa.

Nosotras estamos muy a gusto en nuestra Casa Verde, pero oye, si Coca Cola nos quiere regalar una casa pues mira qué bien, dejamos de pagar el alquiler. La verdad es que nunca nos llegamos a leer las bases del concurso, sólo la letra grande que venía en la publicidad de las etiquetas, pero confiábamos en tener algún día el tiempo y las ganas para ponernos a la tarea de comprobar cada uno de nuestros códigos en la página web, a ver si alguno era el ganador.


Y así seguimos. A la vista está que no tenemos una casa regalada, ¡pero porque no queremos! Se nos fue pasando el tiempo y nunca llegamos a comprobar los códigos, así que puede que seamos las anónimas potenciales ganadoras de un gran premio. Lo que más me gusta de las obras de arte contemporáneas son los títulos, que me sugieran qué hay detrás de ellos. Por eso nuestra obra de arte se llama “Ilusiones Perdidas” o quizá “La casa que soñamos y no nos esforzamos por conseguir”, o tal vez “Cimientos de un sueño”, o puede que “Recuerdos de lo perdido”. Y si no tuviéramos detrás esta historia, podría llamarse “Te invito a un refresco” o tal vez podría ser “Mientras te esperaba, todas estas Cocacolas me bebí por ti”.



02/07/2010 01:57 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Mujer de poca fe

20100703041526-lucho.jpg

Dejadme que presuma por esta vez. La ocasión lo merece. Se ve que vivir en Vallecas ha dado buenos resultados en lo que a mi capacidad para maniobrar se refiere. Yo que siempre he tenido un nulo sentido de la orientación y una mala percepción del espacio, yo que siempre sido bastante torpe en general, yo que siempre me tropiezo porque no sé calcular las distancias que hay entre mi cuerpo y los objetos que me rodean, hoy he conseguido una hazaña. No me digáis que no es una proeza aparcar en una plaza sólo seis centímetros (a la vista está) más ancha que mi coche. Y lo he metido bien a la primera, y sin calcular siquiera, porque estaba convencida de que no me iba a caber.

La hazaña es mayor porque además he conseguido sitio a la primera, prácticamente en la misma puerta de la casa en la que iba a cenar, un viernes a las once de la noche y en todo el centro de Madrid en plenas fiestas del Orgullo. Otros viernes cualesquiera he llegado a estar casi una hora buscando aparcamiento por ese mismo barrio. Pero los milagros sólo existen si crees firmemente en ellos. Ésta va a ser mi nueva táctica para convocar a la buena suerte; hay que dirigirse directamente al lugar en el que hemos quedado con la confianza plena de que vamos a encontrar aparcamiento, porque desde luego, no es posible encontrar sitio en la puerta si no pasas por delante de ella.



03/07/2010 04:15 Elena #. Cotidiano Hay 4 comentarios.

El juego de la seducción

Debería estar regulado por ley, para que sepamos de una vez a qué atenernos. Y al que se salte las reglas, sanción. Es duro, sí, pero acabaríamos con las dudas y los equívocos y las interminables conversaciones en espiral sobre cómo debemos actuar cuando nos gusta una persona. Así sabríamos si es necesario esperar tres días, como dicen algunos, para mandar un simple mensaje al móvil, sabríamos si es verdad que hay que hacerse los interesantes y parecer siempre ocupadísimo, resistirse para que la otra persona no piense que estás desesperado, si es verdad que les gusta que se lo pongamos difícil, que a ellos les gusta tener la sartén por el mango...

No sé, yo no entiendo nada, todo debería ser más fácil, más claro, menos complicado. Ya es bastante difícil encontrar entre la multitud a una persona que merezca la pena y ser correspondida como para andarse con jueguitos. Pero no es así de simple, lo hemos hecho complicado y tienes que entrar en el juego y hacerte la interesante pero no demasiado, que tampoco crea que estás desinteresada... claro que a veces aunque consigas mantener el equilibrio, nada te asegura que de repente pierda todo el interés por ti, quién sabe por qué.

Por eso digo que nos harían falta unas normas por escrito, un código de circulación, quizá incluso pasar por la autoescuela... sí, una autoescuela obligatoria para todos menos para los curas, los frailes y las monjas. También para los que tengan pareja, para que aprendan a mantener viva la llama o para prepararse para el futuro, que como dice una amiga mía... “ya cortarán”.

Así que sí, somos muchas (la idea ni siquiera es mía, yo sólo la lanzo a navegantes) las que creemos que éste es el negocio del futuro, ponerse a dar clases para enseñar los códigos que rigen las relaciones, que al fin y al cabo no son tan distintos de los códigos de circulación, ni de las reglas básicas de la mecánica. Por eso digo que sería como una autoescuela.

Es necesario aprender dónde poner el freno, qué hacer cuando quieres aparcar pero no te dejan sitio, cómo reaccionar cuando falla el embrague, a qué velocidad hay que ir en cada tipo de vía (si estamos circulando por tramo urbano o en autopista, con adversidades atmosféricas, de noche), reconocer cuándo hay que parar o disminuir la velocidad según las señales... aunque reconozco que un carné teórico no te da garantías para solventar los problemas de circulación, por los ritmos y velocidades que alcanza cada coche y sus circunstancias... y sobre todo, creo que no hay nada que hacer cuando te encuentras con el triste “cuando tú vas, yo vengo”.

No se puede estar soltero

Alucino. Acabo de rellenar una encuesta por internet sobre mi situación laboral que me han remitido desde la Asociación de la Prensa de Madrid, con la intención de que luego no anden diciendo que los periodistas somos unos vividores que ganamos más de 30.000 euros anuales (aunque yo estoy muy satisfecha con mi trabajo, me encanta y sé que soy una privilegiada) cuando me encuentro con una pregunta sobre mi estado civil.

Lo escandaloso no es eso, sino encontrarme con que la soltería no es una opción válida. Sólo podías estar a) casado b) viudo c) divorciado o, por último, reconocer que, tristemente, como si fuera una tara o desde siempre lo estuviera esperando: d) nunca me he casado.

Lo que nos une

¿En qué se parecen un político del PP, una choni cazamaridos, un estudiante de INEF y el director de una fundación? Todos tenían esta mañana cuando los entrevisté los mismos números en la cabeza: 2-1 a favor de España. Al final ha sido 1-0 pero el sentimiento sigue siendo el mismo, ahora al menos en este país a menudo resquebrajado hay un color, un ánimo, una esperanza y un espíritu que nos une.

 

 

08/07/2010 00:26 Elena #. Cotidiano No hay comentarios. Comentar.

Dónde pongo lo hallado

20100709014908-estrellas-aranjuez.jpg

Hay un baile de luces blancas puestas en fila allá, a lo lejos, brillando desordenadas en lo alto de alguna parte, como estrellas irregulares. Hay aire fresco entrando por la ventana, risas y sonrisas y palabras y miradas sonoras en torno a una mesa, hay un desconocido que ya me conoce, hay un paseo que me lleva hasta Palacio, un hombre que me llama princesa, unos jardines que no marcan las horas, hay una pregunta bien hecha, un solo de saxofón ascendiendo por los frescos de una capilla, hay una alegre coincidencia, una ilusión compartida, un feliz descubrimiento, un encuentro de almas parecidas...

09/07/2010 01:49 Elena #. Cotidiano Hay 2 comentarios.

Para los que hoy no estaban alegres

20100713015834-campeones-del-mundo.jpg


Hoy que todo son vítores y caras sonrientes, no me queda ya ninguna alabanza por decir a nuestros campeones, sólo que da gusto vivir en un país hoy tan feliz, más feliz que ayer, más orgulloso que ayer, más ilusionado que ayer. Fuimos a por ellos y hoy vivimos un país más optimista que por unos instantes cree que es capaz de ir a por todo. Ojalá dure el sentimiento porque ésa es la fuerza que ayuda a hacer realidad los sueños.

Cómo no contagiarse de la euforia colectiva, les digo a las dos personas que conozco que ayer no quisieron ver el partido de España. Una se fue al gimnasio y otra al cine, dicen. No importa que no te guste el fútbol, es la representación de un país y lo quieras o no, un momento histórico. Claro que sigue habiendo problemas en el mundo, claro que éste no es el fin de los males, pero no se puede ser indiferente a un triunfo así, tan sufrido y merecido. Una victoria que, aunque a ti no te afecte, hace tan feliz a tanta gente. Ni siquiera se pudieron alejar de la euforia estos dos policías nacionales que ayer estaban patrullando por la Albufera ondeando la bandera de España.


13/07/2010 01:58 Elena #. Cotidiano No hay comentarios. Comentar.

"Adonde mires claro, allá podrás volar"

20100715010711-sonar-despierto.jpg

Hay días que una sólo tiene ganas de soñar despierta

15/07/2010 01:07 Elena #. Cotidiano Hay 2 comentarios.

"Mirar es tan incívico como escupir"

Sencillamente brillante esta noticia que acabo de leer en www.elmundotoday.com, qué lujo poder hacer humor con una situación taaaaaan dramática :-)

Él ya había hecho sus planes

MIRA FIJAMENTE A UN CHICO PERO LUEGO NADA

Pepe Fostias viajaba ayer por la tarde en un tren en dirección a Tres Cantos cuando se percató de que una chica le miraba fijamente desde el asiento contiguo. “Me estaba escudriñando sin reparos y me di cuenta de que le gustaba. Ella también me atrajo desde el primer momento, sentí que éramos como dos imanes y ella sintió lo mismo porque lo noté perfectamente”, asegura Fostias. Los dos viajeros aguantaron la mirada durante el resto del trayecto y, tal y como corroboran algunos testigos, la muchacha llegó a esbozar una tímida sonrisa. “Aquella joven quería guerra, nadie mira fijamente a la gente si no busca algo”, declara uno de los pasajeros.

 

Pepe Fostias tuvo tiempo de imaginar los detalles del inminente encuentro amoroso que aquella mirada intensa presagiaba. “En la estación de Tres Cantos hay varios hoteles, yo ya me había montado la película”, reconoce. Sin embargo, al llegar a la parada, él se levantó y abandonó el vagón pero la chica no le siguió y acabó truncando las expectativas que ella misma había generado.

 

Al darse cuenta de lo ocurrido, tanto Pepe Fostias como los más de quince viajeros que habían seguido el cruce de miradas expresaron su rotunda indignación. “Fue una agresión desde el silencio. No puedes tratar así a las personas, es un acto de incivismo tan condenable como escupir o poner los pies encima del asiento. Y más grave aún porque estamos hablando de sentimientos”, declaraba esta misma mañana el portavoz de Renfe, Matías Romeo, quien reconocía también la dificultad de prevenir este tipo de actitudes. “No podemos prohibir que la gente se mire y sería muy triste tener que separar a los pasajeros por sexos”, admite.

 

En el tren, fueron muchos los que se levantaron y reprendieron a la joven, que hizo caso omiso de las protestas y optó por escuchar música a todo volumen con los cascos de su teléfono móvil. “La gente le gritó de todo, cosas como ‘guarra’ o ‘mujer’. Se pasaron un poco, pero es que cuando ves esas agresiones se te revuelve el estómago. Fue totalmente gratuito lo que hizo”, sentencia otro testimonio que accionó la palanca de emergencia del vagón “para que la echaran del tren y no pudiera volver a las andadas con otra víctima desprevenida”.

 

Finalmente, la chica abandonó el vagón por su propio pie cuando el tren paró en la estación de Colmenar Viejo. Los agentes de seguridad no pudieron llegar a tiempo para pedirle explicaciones pero las cámaras sí registraron el rostro de la joven. La Policía ha prometido que investigará el asunto pero Pepe Fostias asegura que no interpondrá ninguna denuncia contra la agresora “porque la condenada me sigue gustando”.

 

No es la primera vez que se produce un altercado de este tipo en un tren de Cercanías. El pasado mes de abril, un señor le preguntó a una chica si tenía hora y ella respondió que sí y luego se quedó callada.

http://www.elmundotoday.com/2010/07/mira-fijamente-a-un-chico-pero-luego-nada/

18/07/2010 21:39 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

"A mí no me pintes girasoles"

"A mí no me pintes girasoles

ni los arranques de su tallo para dármelos

a mí no me pintes girasoles

si en tu pecho no giran hacia el sol sus pétalos dorados

si el naranja no brota cuando el amor

se desgarra de tristeza o de espera

a mí no me pintes girasoles

si no sabes cubrir mi desamparo

ni los arranques para dármelos

que llegan muertos

y no me sirven

amor

y no me sirven".

(Francisco Garzón Céspedes)

Siempre admiraré a los poetas porque manejan la capacidad de leerme el pensamiento, de traducir en palabras atemporales lo que se agita en mi interior. Una tarde relees un poema que conoces desde hace años y descubres de repente que habla de ti.

Tengo la fortuna de conocer al poeta que escribió estos versos. He crecido con sus palabras, sus palabras me enseñaron durante años y de sus palabras sigo aprendiendo. Él me enseñó sobre todo el poder de la palabra y a él debo agradecerle gran parte de la Elena que ahora soy.

19/07/2010 01:52 Elena #. Literatura Hay 1 comentario.

Que lo peor que te pueda pasar sea vergüenza

Hay mucha gente que se muere frecuentemente de vergüenza. Yo también me he muerto muchas veces de la vergüenza, incluso de vergüenza ajena.

Pocas veces he sido capaz de poner en práctica el dicho aquél de "mejor ponerse una vez colorado que ciento amarillo" o algo así, que ni me lo sé de no ponerlo en práctica. Pero ya estoy cambiando; la pasada semana estuve a puntito de caer fulminada en dos ocasiones por culpa de la vergüenza, pero bastó con aguantar un momento quieta y calladita para que pasara todo y no pasara nada. La vergüenza siempre se pasa, y aquí estoy. Sobreviví. Y tengo incluso fuerzas para compartir mi revelación: Merece la pena arriesgarse porque de las muertes de vergüenza siempre siempre se resucita, y a veces incluso fortalecida.

20/07/2010 01:09 Elena #. Cotidiano Hay 4 comentarios.

No vemos lo mismo aunque miremos hacia un mismo lado

20100722012916-mechero2.jpg

Nunca he sabido qué armas usar para luchar contra los malentendidos. Me desmoralizan, me acobardan, no sé afrontarlos. Cuando me choco con uno (nunca me los encuentro ni los veo venir) sólo siento ansia por trasladar por arte de magia a la otra persona la nítida imagen o el razonamiento perfecto que hay dentro de mi cabeza.

Pero no hay magia que pueda con los malentendidos, sólo se destruyen o se atraviesan con voluntad de acuerdo, porque cada persona es un mundo aunque pertenezcamos a la misma especie y compartamos un mismo idioma. Somos distintos, pensamos distinto, tenemos un pasado, una formación y unas expectativas de futuro distintas, y es inevitable que eso nos distancie.

 

Ni siquiera vemos lo mismo al mirar hacia un mismo lado. Un ejemplo que me pusieron una vez para ayudarme a comprender lo distinta que puede ser la visión del otro: la escena es sencilla, varias personas están mirando un coche negro aparcado en una calle. Una quizá sólo verá el reflejo de sí misma en el cristal y en la carrocería. Otra sólo verá el negro como color de luto. Otra recordará que una vez condujo un coche parecido y quizá sonría con los recuerdos de aquél viaje. Otra soñará con ir dentro de un coche como ése. A otra el coche le será indiferente y sólo lo verá como un estorbo para la circulación. Otro se fijará en los detalles y calculará la velocidad que pueda alcanzar... y así hasta el infinito.


Esto mismo me ha pasado el dibujo de este mechero. Yo lo miraba y tenía claro que era una imagen preciosa, un gesto de amor, pero quizá el chico se está yendo y la chica lo retiene, quizá ella acabe de bajarse y se están despidiendo, quizá el globo amoroso no tiene suficiente fuerza para elevar a los dos.

Conexión

"Desde la otra punta de la ciudad, él quiso hacerle cosquillas, y ella, pensando en él, sonrió".

Rescato este cuento hiperbreve que escribí hace tiempo para dejar clara mi posición respecto al post anterior. Yo creo en este tipo de conexiones, en la existencia de estas complicidades.

Lo maravilloso de nuestra contradictoria condición humana es que a pesar de que a menudo los malentendidos provoquen desencuentros frustrantes, también a menudo somos capaces de entenderlo todo con una sola mirada, de traspasar con empatía incluso las fronteras del idioma, de sentir lo mismo que el otro siente aún estando lejos, e incluso de ver lo mismo mirando hacia distintos lados.

Y por supuesto, yo sigo creyendo que es el amor el que mueve el mundo, y que los dos personajes del dibujo de mi mechero van a volar muy alto y van a ser muy felices juntos si se dejan llevar por los latidos de su corazón.

 


Ese tipo que me llama "mi amor"

Ese tipo que me llama mi amor tiene el aspecto de haber pasado la infancia en un orfanato de la Europa del Este. Tiene los ojos hundidos y de un azul insípido. Tiene un rostro anguloso de facciones picudas y la piel pálida como si nunca la hubiera tocado el sol. Tiene voz de pajarito. Tiene las manos muy grandes y los dedos muy gruesos pero sus movimientos son delicados. Es extremadamente delgado pero es vivaz. Su aspecto no es amable aunque sus maneras sí. Seguramente me daría miedo si me lo encontrara de noche en un callejón oscuro, pero me gusta encontrármelo cada día a la hora de comer.

 

Trabaja de camarero en un hotel y pone muchísima pasión en todo lo que hace. Se mueve el doble que los demás. Es rápido, eficiente, impecable, atento y siempre dispuesto. Cuando le pides algo te mira profundamente a los ojos, y el otro día al dejar una botella de agua sobre mi mesa me dijo: “aquí tienes, mi amor”.

 

Lo dijo en un susurro y enseguida se dio la vuelta, no hace nunca ningún gesto más. Pero desde aquél día, va cambiando los adjetivos, y me pregunta si no quiero comer más del segundo plato, mi vida, o me ofrece ¿café con leche, corazón?.

 

Yo ya he dejado aquí una vez escrito que me incomoda la gente que a cualquiera le llama “cariño” porque a mí me gusta utilizar esos términos sólo cuando me explotan por dentro, pero esta vez la molestia fue sólo sorpresa; no daba crédito a que alguien llamara mi amor tan a ligera a un desconocido.


Claro que yo no soy su amor, pero tampoco él lo dice con esa intención. Sólo deja caer esas palabras de su boca como si le rebosaran y tuviera que descargarse de ese modo de ternura, como si lo empujara la fuerza de la costumbre, la necesidad o el deseo de utilizar a diario palabras de amor.

Diez de corazones

20100726235148-carta-corazones.jpg

A mí que me gusta creer en el destino

aunque no creo que estemos predestinados

Creo también que en este mundo todo está compensado

que el Universo guarda una serie de equilibrios

que la vida fluye de acuerdo a ciclos

que todo ocurre por alguna razón

que hay leyes de causa-efecto que rigen hasta las casualidades

que como dice el dicho cubano: “lo que sucede, conviene”.

Lo creo aunque a veces tienes un as de copas en la manga y pintan bastos

Lo creo porque a veces la vida te regala un diez de corazones.

Estáis muy perdidos, chicos

De algunas cosas no-tenéis-ni-idea. Seguramente porque no os atrevéis a preguntar. Aunque reconozco que también es culpa nuestra, porque cuando lo hacéis, se os debe quedar cara de tontos con nuestras respuestas. Pero es que nosotras alucinamos con vuestro desconocimiento de esos temas. Y no, no hay que leerse la Cosmopolitan para entendernos. No sé qué tipo de chica escribe la Cosmopolitan pero desde luego no se parece a ninguna de mis amigas. Así que ahí no encontraréis las respuestas. Lo mejor es que tengáis amigas chicas de confianza con las que podáis hablar. Para que asumáis cuanto antes que las chicas somos complicadas y siempre lo seremos, y que somos más incomprensibles en esos días. Aunque también vosotros tenéis lo vuestro.

 

Pero bueno, que me desvío, que yo venía a hablar de la prima de rojo que viene a visitarnos todos los meses y hace que nos sintamos felices de ser mujeres y plantearnos cosas como a qué huelen las nubes. Es que ya es el segundo caso que conozco de un chico que pensaba que todas las mujeres del mundo tenemos la regla a la vez. Y lo pensaban en serio, no bromeaban.

 

En uno de los casos la historia fue que la chica, llamémosla Equis, estaba preocupada porque tenía un importante retraso. Así que llamó por teléfono al que podría ser el causante del retraso, llamémosle Zeta, para informarle de que igual estaban esperando un bebé, ante lo cual Zeta le dijo, ni corto ni perezoso: "Pero tranquila, que aún no estamos a finales de mes, aún te puede venir". Inaudito.

 

Sé que estos dos desinformados no me leen, pero también sé que tengo más lectores masculinos que quizá también pueden estar confundidos, así que voy a intentar, con mi vocación de ser útil a la sociedad, ser didáctica. Por si acaso.

 

Os diré, sin tapujos, que NO es cierto. Es rotundamente falso, por razones obvias y por el bien de la especie humana. La obviedad es que cada mujer vive dentro de su propio cuerpo individual y que cada cuerpo tiene sus ritmos hormonales y sus circunstancias. A mí me bajó la regla por primera vez un mes de junio cuando tenía 13 años y otras la sufrieron desde los 12, o tuvieron que esperar hasta que cumplieron 15 años en diciembre. No somos máquinas, así que no hay fechas estipuladas, siento decepcionaros. Y a partir de ahí, a cada una le viene a los 28, 24, 32 o 27 días, cuando le da la gana a la regla y a sus circunstancias, que hay muchas circunstancias que influyen en que seas como un reloj suizo o no. Porque igual que las hormonas a nosotras nos alteran (aunque odiamos reconocerlo, por favor no nos digáis nunca que si estamos de mala leche o demasiado moñas porque nos ha bajado la regla), nosotras alteramos con nuestro ritmo de vida a nuestras hormonas.

 

Podríamos aceptar que todo esto no lo supiérais, nadie nace aprendido. Lo que no nos entra en la cabeza es que deis por supuesto que todas las chicas tenemos la menstruación a la vez, porque si os paráis un segundo a pensarlo, eso haría del mundo un lugar horrible en el que vivir. Todas nosotras irascibles a la vez, todas hipersensibles a la vez, todas con dolores a la vez... ¿y vosotros? todos histéricos a la vez.

27/07/2010 01:20 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Los chicos no lloran, tienen que pelear

20100728012956-ninos-boby.jpg

Esta tarde he visto a una niña llorar desconsoladamente. Era guapísima la niña, de siete años, castaña y grandes ojos verdes que brillaban desamparados. Su madre la abrazaba y la animaba a desahogarse con el llanto. Más de diez minutos ha estado llorando, y le temblaban las manos. No quería despegarse del abrazo de su madre, que le daba besos en la frente y en el pelo. No quería volver a jugar. Lloraba aunque no tenía ni un solo rasguño, lloraba porque se había caído al suelo corriendo detrás de un balón.

 

A los niños de la foto, sin embargo, nunca los vi llorar. Viven en un poblado llamado Boby que está a varios kilómetros del pueblo más cercano, Houndé, en el centro de Burkina Faso. Están sentados en las escaleras de su escuela, a la que pueden ir un año sí y otro no porque no hay espacio en las aulas para todos. A éstos les toca ir a clase este año, y también allí se ocuparán de darles de comer. Las madres se turnan para hacer la comida una vez al día para todos, con los vegetales que el Estado les ha dejado cultivar en el campo que hay alrededor.

 

Así que están contentos, pero no sonríen los niños para la foto, aunque les hace muchísima gracia, se vuelven locos cuando se la enseñas en la pantalla y quieren siempre repetir. Se ponen serios cuando les apuntas con una cámara, pero en realidad están felices. Tampoco conocen otra realidad; la que les haría llorar si se cayeran corriendo detrás de un balón.

Gano el color del trigo

20100729002519-zorro-principito1.jpg

El zorro del Principito no comía pan, así que los campos de trigo eran inútiles para él. Hasta que conoció al Principito y se hizo su amigo, entonces empezaron los campos de trigo a tener significado, porque su color dorado le recordaba al cabello del Principito, y le agradaba escuchar el ruido del viento entre las espigas. Por eso no le importaba llorar al despedirse del Principito: sentía menos la pérdida porque había ganado el color del trigo.

29/07/2010 00:25 Elena #. De Príncipes y Princesas No hay comentarios. Comentar.

A menudo la vida no es para tanto

Hay una Elena que va por mis sueños y que es mucho más valiente y más decidida que yo. A veces logro sacar a esa Elena a la superficie, pero no siempre. Suele quedarse remoloneando por mis imaginaciones, dibujando un mundo de color de rosa, deshaciendo problemas y ajusticiando a los malos. Pero cuando se asoma hasta a mí me sorprende, porque lo resuelve todo de una manera sencillísima, demostrando que mi imaginación es un espejo que todo lo agranda, para bien y para mal.

 

La vida real no se parece al dibujo que hay dentro de mi cabeza. A menudo la vida no es para tanto. Ni cuando te imaginas que va a suceder una catástrofe, te pones en lo peor y tienes miedo hasta de llamar por teléfono no sea que se confirmen tus sospechas, ni cuando pintas en tu imaginación una realidad fabulosa y luego te encuentras con que no hay música de violines sonando ni estrellitas de colores pululando a tu alrededor.

 

A menudo el problema son las expectativas; ponemos demasiado empeño en ellas y se convierten en frustraciones planeadas de antemano, que decían en no sé cuál novela. Sí hay que tener esperanzas pero no tanto expectativas. Siempre esperanzas, siempre ilusiones, siempre hacia delante, siempre merece la pena al menos intentarlo.


La Elena de mis imaginaciones y yo sabemos que merece la pena no aferrarse a las ensoñaciones y centrarse en vivir dentro del mundo real, con sus choques y sus contradicciones, porque a pesar de lo dicho creemos que al doblar cualquier esquina puede empezar a sonar música de violines, porque creemos que la realidad siempre supera la ficción, incluso en lo maravilloso, en lo mágico.

30/07/2010 23:52 Elena #. Cotidiano Hay 1 comentario.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris