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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2013.

Ese ruido, cada noche...

Hay un ruido cada noche que hace volar mi imaginación. Un ruido de animal, y yo no tengo mascotas. Me dicen que no saben cómo puedo dormir tranquila con esa presencia en mi casa, pero yo no creo que sea nada que pueda dar miedo. Es un ruido como de pingüino rascando hielo con el pico para construirse un iglú en mi congelador. Por eso cuando muevo el frigorífico para ahuyentar fantasmas y eliminar sospechas deja de sonar unos instantes, hasta que cesa el movimiento y mi pingüino puede continuar con su tarea.

 

Barajo otras opciones: tal vez no provenga el traqueteo del mismo frigorífico sino de su entorno. El ruido también se parece al de un bicho apartando incesantemente tierra. Pero no se aprecia ningún sonido distinto y a estas alturas ya debería tener construida su madriguera... Por qué habría de estar un animal todas las noches rascando incansablemente detrás de los azulejos...

 

A no ser que sea un ratón que intenta escapar de prisión construyendo un túnel. Por eso tiene que aprovechar la noche, cuando sus carceleros están dormidos. Seguro que ha puesto un póster de una ratoncita en bolas para tapar el agujero que va alargando cada noche, por eso no habla con nadie y sólo escucho, cuando me quedo en silencio, su terco rascar.

 

No sé qué habrá podido hacer mi ratón para terminar encarcelado, pero le creo inocente y confío en que su arduo trabajo le lleve no al salón de mi casa sino a la libertad.

07/11/2013 00:43 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Esa gente que te hace la vida más agradable

Él nunca lo sabrá, pero lo que más he lamentado al cambiar de barrio es dejar de ver a Katzi todos los días. Katzi es un chico de Bangladesh que tiene una frutería en la esquina de mi antigua calle y un sol en la cara. Salió de su país con la idea de comerse el mundo: su frutería se llama “Katzi Business Group”, y así persigue su sueño: Trabaja diariamente hasta la medianoche y saluda absolutamente a todo el mundo desde su caja registradora con la sonrisa más amplia que nunca he visto y un “buenos días, qué tal, cómo estás, ¿todo bien? Me alegro”, aunque estés cruzando sin pararte desde la acera de enfrente.

 

Es increíble que pueda estar cobrando a alguien, pesando la fruta a otro y dándose cuenta de que ha pasado un vecino a la vez. Sabe muy poco español, pero lo intenta. Escoge siempre las mejores frutas para ti, y redondea el precio a la baja para no llenarte de calderilla. Es incómoda y de aspecto sucio su frutería, pero no hay una tienda mejor en todo Madrid, sólo porque la regenta un tipo que tiene esa luz en la cara, que sonríe tanto con los ojos y con la boca y con todos los músculos de su rostro.

 

Pero en mi nuevo barrio también he encontrado a alguien así. Es chino, se hace llamar Santi, tiene una tienda de las de todo a cien y una broma para cada uno de sus clientes. No he conocido en mi vida a un chino más sociable que Santi. Hasta límites insospechados, se entretiene en hablar con todo el mundo y todo el mundo le quiere, incluso cuando les toma el pelo. El otro día por ejemplo un señor se estaba haciendo un lío con unas herramientas que quería comprar y Santi le dijo: “Ay Manolete, si no sabes torear pa qué te metes”, con acento chino, claro.

 

A las madres que compran material escolar para sus hijos, Santi les dice que les puede hacer un descuento si le devuelven los cuadernos gastados. Si vas a comprar aguja e hilo para coser, Santi te dice que las cosas hoy en día no se zurcen, se tiran y se compran otras nuevas, o que mejor que comprar abono para las plantas es que suba él a tu casa a cantarles una canción china que se sabe él para que florezcan rápido. Cómo no salir de estas dos tiendas con una sonrisa en la cara.

 

 

13/11/2013 00:01 Elena #. Cotidiano Hay 7 comentarios.


Prefiero a mi lado a un traidor

El comportamiento de los médicos a la hora de dar malas noticias debería ser como el de las pantallas informativas de la Dirección General de Tráfico, aunque me ponen de los nervios. Me explico. Voy por la M 30 y los carteles luminosos de la DGT me avisan de que hay tráfico lento hasta Parque de las Avenidas y pienso: bueno, no es para tanto. Pero paso la salida de ese barrio y sigo viendo que los coches no avanzan...

 

El siguiente panel advierte de que hay atascos hasta la Calle Alcalá. Ya decía yo... Me armo de paciencia, logro pasar el puente de Ventas y no puedo cantar victoria porque enseguida tengo que parar el coche de tantos como somos circulando por el mismo carril. La explicación llega en el siguiente cartel luminoso: Tráfico lento hasta Vallecas. Avanzando sin pasar de segunda me entero de la siguiente mala noticia, en el próximo cartel de la DGT: complicaciones circulatorias hasta el Nudo Sur. Ésa ya es mi parada, salgo de la M 30 como quien sube a la superficie del agua después de estar buceando.

 

He tardado 45 minutos en hacer un trayecto de 15 y me siento estafada por la DGT, que no tiene la culpa de que tantos madrileños cojamos el coche a la misma hora, pero sí de los sucesivos engaños, que no llegan a ser mentiras. Es verdad que hay atasco hasta cada una de esas paradas, pero después también, y creo que deberían advertírtelo. Si me avisan de que la carretera está parada todo el recorrido, de que el atasco llega desde la A2 hasta la A5 y lo que te rondaré morena, podría salirme y buscar alternativas, o siquiera ser consciente de que voy a llegar tarde y avisar, tomar decisiones en consecuencia mientras los radares que saltan si vas a más de 90 kilómetros por hora se burlan de mi velocidad de caracol.

 

Pienso que este comportamiento informativo de la DGT debe formar parte de algún tipo de estrategia. Será para que no desesperes. Creerán que atenúa el cabreo de los conductores el hecho de no saber lo que te espera, de creer que a la siguiente curva vas a poder recuperar la velocidad normal. Quizá surta efecto, pero frustra.

 

Que no se pongan en lo peor

Sin embargo creo que sería muy positivo que los médicos copiaran esa frustrante estrategia de la DGT cuando se trata de dar malas noticias. Que las vayan dando poco a poco. Que no se empeñen en advertirte de todas las fatales consecuencias desde el primer momento, que no se pongan en lo peor. Es importante que el paciente y su familia no se desesperen cuando te enfrentas por ejemplo a un cáncer, y es difícil no desesperar si el médico, que es quien sabe, en quien confías, insiste en avisarte de que la muerte está a la vuelta de la esquina.

 

No sirve de nada tener tan presente un desenlace fatal, sería más productivo pensar en la siguiente etapa, como en el atasco hasta el Puente de Vallecas. A menudo los médicos están tan acostumbrados a codearse con la enfermedad como un trabajo, que se olvidan de que están hablando con humanos, con personas que necesitan creer. Además, el efecto Placebo existe, es real, es necesario.

 

Supongo que ellos te advierten de todo lo malo que te puede pasar para que estés preparado; y para que no les demandes también por no haberte advertido. Si no se cumplen sus peores presagios, te sientes tan aliviado que te olvidas de querer matarlos por el susto que te hicieron pasar. Si se cumplen, ya te advirtieron de que ellos no son dioses, de que nada se podía hacer.

 

Pero aunque nada se pueda hacer, ayuda a pasar el hasta entonces no creer que todo está perdido, aunque solo sea para tener un motivo para levantarse por las mañanas, aunque solo sea para fortalecer la espera. No digo que haya que pintar un fantasioso mundo de color de rosa, tan solo que ayuda imaginarse siquiera un pequeño rayo de luz allá a lo lejos, cuando todo está a oscuras.

 

Lo que no ayuda es perder fuerzas en querer quitarle la razón a los médicos. Añade una carga más a nuestra lucha, y al final, el palo golpea igual de fuerte. Según mi experiencia, la pérdida definitiva de un ser querido no se puede suavizar. No atenúa el dolor saberlo de antemano, no es menos traumático porque te lo esperes, ni es más doloroso porque te sorprenda. Por una vez le quito la razón a los refranes, grito que no quiero que me avisen, que prefiero tener a mi lado un traidor.

20/11/2013 18:54 Elena #. Recomendaciones Hay 3 comentarios.


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