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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2014.

La verborrea que dan los nervios

Ella es inteligente y sofisticada, pero cuando algo le impresiona demasiado, se convierte en mortal. Quiero decir que también es rubia y cumple el tópico. Mirando a los ojos al cantautor que más admira, solo se le ocurre decir que es “superfan”.

 

No que sus canciones le han hecho temblar de emoción, que gracias a él levantarse por las mañanas a veces tiene sentido y que llega a pensar que la belleza puede más que la brutalidad. No. Sólo le dice que es superfan. Repetidamente: “Yo es que soy superfan tuya, pero superfan, ¿eh? Superfan, superfan. De verdad. Superfan”.

 

Se muere de vergüenza cuando se aleja, pero la vida le regala otra ocasión para enmendarlo. Se encuentran días después en una gasolinera. Ella decide no dejar pasar la oportunidad, así que se acerca a él, que está mirando la presión de las ruedas, le explica que es la chica del otro día y que lo que le quería decir es que sus canciones “le gustan mucho, de verdad, muchísimo, no te imaginas, eh, alucinante, ¡pero un montón! Él asiente, de cuclillas.

 

Meses después, ella se lo cruza en su lugar de veraneo, y no puede evitar exclamar al verle: “¡Carlos! ¡Qué casualidad!” Él responde: “hombre, es que yo vivo aquí”, y la conversación se cae por su propio peso. Han vuelto a encontrarse en conciertos, ella siempre en primera fila, él a punto de ponerle una orden de alejamiento, sin poder sospechar que ella es de verdad inteligente y sofisticada, que lo que está es atenazada por los nervios, sin saber todavía que ella merece convertirse en canción.

 

03/12/2014 00:42 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Un descubrimiento que no cambia nada

He pasado cientos de horas con él en los últimos ocho años y me he dado cuenta esta noche. Le he visto algo nuevo, algo distinto, algo en lo que nunca antes me había fijado.

 

Me he quedado perpleja. Con él he llegado muy lejos, he pasado buenos y malos momentos, me ha visto reír a carcajadas, llorar, me ha visto también esconder mis lágrimas. Cantar; con él canto mejor que con nadie, entono sorprendentemente todas las canciones. Conversaciones de amor, discusiones a gritos, buenas palabras, promesas, confesiones, conversaciones vanas. Y no me había dado cuenta hasta esta noche.

 

No lo digo con el asombro de un nuevo descubrimiento tras ocho años, sino asustada de lo ciega que estaba. Ha sido de repente, sin previo aviso, de madrugada. He ido a poner la mano donde siempre y por primera vez me he fijado en dónde la dejaba. Alrededor de la palanca de cambios había hoy, y supongo que siempre ha habido, un círculo iluminado. ¿177.893 kilómetros juntos y me vienes ahora con esas? Un hallazgo que no cambia nada.

07/12/2014 01:19 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.


Así somos los optimistas

Es lo que tenemos los optimistas, que nos creemos capaces de atravesar la ciudad en quince minutos. Como si pensar bien fuera un superpoder que hiciera todo confabulara a nuestro favor. No se nos ocurre tener en cuenta los atascos, las prisas de los otros, los imprevistos, la vecina que te retiene, los semáforos en rojo. De verdad que odio llegar tarde, sé que es una falta de respeto al que espera, pero es que siempre pienso que voy a ser capaz de llegar a tiempo.

 

Me pasa lo mismo en otros aspectos de la vida, y no aprendo. Pienso bien incluso de esa llamada molesta al telefonillo por las mañanas que siempre es para meter propaganda. Sé que como mucho será el revisor del gas o un despistado, pero yo siempre pienso que puede ser un cartero de verdad o un repartidor de flores. Siempre. Me levanto siempre esperando flores. No confío en las estadísticas; me da igual que eso me haya pasado solo un par de veces cuando prácticamente llaman a mi timbre todas las mañanas.

 

Lo digo porque hace unos días tenía a un amigo en casa que no recogió un certificado para mí porque pensaba que podía ser una multa. También podría ser cualquier documento oficial o una notificación de los juzgados. “Lo siento, yo es que siempre pienso en multas”, me dijo. Y yo siempre pienso en regalos. Me muero de la intriga. Como una niña que no se duerme esperando a los Reyes Magos. Hasta el lunes seguiré pensando que tengo esperándome en las aburridas oficinas de Correos un regalo.

27/12/2014 03:14 Elena #. Cotidiano No hay comentarios. Comentar.


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