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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Divertimentos.

Modales de ciudad

Hoy me ha saludado un chico que entraba en el metro. Con intención de nada, solo porque estábamos allí. He tenido que apartarme de las puertas para que pasara. Traía cara de sueño, venía como de dormir, con una pesada bolsa que ha echado a sus pies. Su “hola” era más bien un “¿me dejas?” pero me ha hecho pensar en los modales que hemos perdido en la ciudad.

Hay países en los que saludas cuando compartes un banco. Eso ya no se hace aquí. Ni siquiera nos saludamos con ganas cuando nos cruzamos en los edificios, yo por ejemplo en mi trabajo nunca sé qué decir cuando me encuentro con alguien en los pasillos. Si estoy entrando porque comienzo mi turno digo “hola”, pero suele pasar que la otra persona está saliendo y me responde “adiós”.

En las escaleras me pasa lo mismo cada vez que subo a por un café, nunca sé si es el que sube o el que baja quien tiene que decir adiós. Se resolvería todo con un “buenas tardes”, que sirve igual de entrada que de salida, pero parece demasiado formal. El problema es que suelen cruzarse los saludos, y tú puedes estar diciendo “buenos días” al mismo tiempo que el otro responde “hasta luego”, lo que podría tomarse como una ofensa personal.

Es más incómodo cuando medio conoces a la persona y de pasada le preguntas “qué tal”. Corres entonces el riesgo de que te conteste y no haya recorrido de conversación. Tampoco está bien contestar a un “qué tal” con un “bien” a secas, qué menos que preguntar “¿y tú?”. Te ves entonces obligada a contarle qué tal estás a alguien a quien realmente no le importa como estés y a quien tú tampoco tienes especial interés en informar.

Luego hay gente como mi portera, que de puro simpática no entiende de educación. Hoy he llegado chorreando de la piscina y he estado 15 minutos retenida en el rellano oyéndola sin parar. Tiene una facilidad inaudita para enlazar temas sin que metas baza. Le basta con un “ajá”, y no le importa verte cargado de bolsas, con cara de prisa o el pescado a medio descongelar.

Lo bueno es que su verborrea ha creado una complicidad bonita entre los vecinos; cuando vemos a uno de los nuestros enganchado a su conversación hacemos algún comentario de pasada para darle un respiro y que pueda escaparse, o sujetamos la puerta del ascensor para invitarle a subir. Nos echamos miradas de agradecimiento cuando estamos ya fuera de peligro, cuando hemos conseguido huir de su monólogo, y nos reconciliamos entonces con estos modales de ciudad.

 

15/07/2015 00:47 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

¿De qué se asustan los leones?

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Pobres leones. No me digáis que no parecen estar aterrorizados. Los fotografié en Bruselas hace unas semanas; no daba crédito cuando me encontré al primero. Ahí subidito a su pedestal en la entrada de un parque, con esa cara de espanto. Me fui fijando entonces en las esculturas que me iba encontrando: todos distintos, todos asustados.

 

¿En qué estaban pensando los escultores belgas cuando llenaron la ciudad de leones cobardes? El león es el rey de la selva, qué humillación aparecer así retratado. Obra de republicanos selváticos -se me ocurre- en su lucha por abolir la monarquía animal. 

 

Busco más leones, pregunto, investigo: me cuentan que los que hay en la plaza del Ayuntamiento de Guadarrama parece que están lloriqueando. Encuentro la foto y pienso que un león no querría ser inmortalizado así, como si estuvieran pisándole la cola, aullando. Un león de verdad ya se habría dado la vuelta para darle un bocado o al menos se aguantaría las ganas de quejarse mientras le estuvieran retratando. 

 

Qué difícil es hacer un león

Busco más esculturas de leones en internet, y no todos son como los dos fieros que custodian la entrada al Congreso de los Diputados. Hay uno que parece estar deshojando una margarita me-quiere-no-me-quiere; otro con una mueca de asco como si le acabaran de servir un café descafeinado; otro con rastas más que melenas; otro a punto de extender la patita para pedirte un euro por sus cachorros, payo; otro que parece estar escupiendo; otro que no es que te ruja, es que no puede cerrar la boca con tantos dientes desencajados, y pienso: Qué difícil es hacer un león. 

 

Sólo encuentro explicación para la escultura del león de Lucerna, que aparece moribundo para conmemorar la muerte de unos mercenarios de la Guardia suiza durante la Revolución Francesa. Ah, y yo pensando que el león estaba triste porque le acababa de dejar su leona. Hay que ver cómo soy, qué prejuiciosa. 

 

Sí, acabo de darme cuenta de que soy una prejuiciosa de los leones, visto está que no todos son iguales y que de todos modos tienen derecho a aparecer como les dé la gana, a ver por qué van a tener que responder todos a mis expectativas de ferocidad. También puede ser el rey de la selva sin enseñar a todas horas los dientes. Y si quiere ruge, y si quiere, se echa a llorar.

03/05/2015 02:35 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Un descubrimiento que no cambia nada

He pasado cientos de horas con él en los últimos ocho años y me he dado cuenta esta noche. Le he visto algo nuevo, algo distinto, algo en lo que nunca antes me había fijado.

 

Me he quedado perpleja. Con él he llegado muy lejos, he pasado buenos y malos momentos, me ha visto reír a carcajadas, llorar, me ha visto también esconder mis lágrimas. Cantar; con él canto mejor que con nadie, entono sorprendentemente todas las canciones. Conversaciones de amor, discusiones a gritos, buenas palabras, promesas, confesiones, conversaciones vanas. Y no me había dado cuenta hasta esta noche.

 

No lo digo con el asombro de un nuevo descubrimiento tras ocho años, sino asustada de lo ciega que estaba. Ha sido de repente, sin previo aviso, de madrugada. He ido a poner la mano donde siempre y por primera vez me he fijado en dónde la dejaba. Alrededor de la palanca de cambios había hoy, y supongo que siempre ha habido, un círculo iluminado. ¿177.893 kilómetros juntos y me vienes ahora con esas? Un hallazgo que no cambia nada.

07/12/2014 01:19 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

La verborrea que dan los nervios

Ella es inteligente y sofisticada, pero cuando algo le impresiona demasiado, se convierte en mortal. Quiero decir que también es rubia y cumple el tópico. Mirando a los ojos al cantautor que más admira, solo se le ocurre decir que es “superfan”.

 

No que sus canciones le han hecho temblar de emoción, que gracias a él levantarse por las mañanas a veces tiene sentido y que llega a pensar que la belleza puede más que la brutalidad. No. Sólo le dice que es superfan. Repetidamente: “Yo es que soy superfan tuya, pero superfan, ¿eh? Superfan, superfan. De verdad. Superfan”.

 

Se muere de vergüenza cuando se aleja, pero la vida le regala otra ocasión para enmendarlo. Se encuentran días después en una gasolinera. Ella decide no dejar pasar la oportunidad, así que se acerca a él, que está mirando la presión de las ruedas, le explica que es la chica del otro día y que lo que le quería decir es que sus canciones “le gustan mucho, de verdad, muchísimo, no te imaginas, eh, alucinante, ¡pero un montón! Él asiente, de cuclillas.

 

Meses después, ella se lo cruza en su lugar de veraneo, y no puede evitar exclamar al verle: “¡Carlos! ¡Qué casualidad!” Él responde: “hombre, es que yo vivo aquí”, y la conversación se cae por su propio peso. Han vuelto a encontrarse en conciertos, ella siempre en primera fila, él a punto de ponerle una orden de alejamiento, sin poder sospechar que ella es de verdad inteligente y sofisticada, que lo que está es atenazada por los nervios, sin saber todavía que ella merece convertirse en canción.

 

03/12/2014 00:42 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Se pueden comer un plátano

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Un día, hace mucho mucho tiempo, me encerré en el baño y me puse a mirar atentamente la rejilla de ventilación. Esperaba ver a Los Diminutos, esos pequeños seres bondadosos... que están viviendo con nosotros... pero seguro que no los verás. Y no, no los vi, como anunciaba la canción. Les hablé en voz baja, y no aparecieron. Me recuerdo insistiendo en que conmigo podían estar tranquilos, que no había mayores en la habitación, pero no se asomaron.

 

Me viene este recuerdo a la cabeza porque mi sobrina de cinco años no se cree que los monos de los cuentos sean de verdad. Tenemos un libro entre las manos, ella se está comiendo un plátano y le digo que les ofrezca, que a los monos les gustan mucho los plátanos, pero no me cree. Sí, ¿es que no los has visto en el zoo? Me mira divertida e incrédula, sopesando nuestros roles, seguro que preguntándose cómo es posible que de las dos, sea yo la que sepa leer.

 

Yo insisto y acerco el plátano un poco a las páginas del libro... Es solo un instante: ella mira con los ojos fascinados y sonrientes; mira a los monos, me mira a mí, y sé que al volver a girar la vista le gustaría que en su plátano faltara un bocado. Qué importa que no.

 

20/06/2014 01:46 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Pues prefiero a Gaspar

Me acabo de enterar de que soy una outsider, que habito en la periferia de las normas sociales. El garbanzo negro de toda la vida quizá también. Todo porque de pequeña yo escribía en las cartas a los Reyes Magos que mi favorito era Gaspar.

 

Hay por lo visto un estudio y todo, de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, que ratifica que prácticamente nadie quiere al rey del medio. Y es que no es fácil ser un segundón. Los que lo eligen con más rotundidad son sobre todo chicas que tienen debilidad por los pelirrojos, dice la encuesta, pero yo siempre lo vi castaño claro, como mi Nancy. No iban mis preferencias por ahí.

 

Yo lo elegía precisamente porque pobrecito. Nunca podría aspirar al protagonismo de Melchor, líder de masas con sus barbas bonachonas, ni al exotismo de Baltasar, el favorito de los niños a los que les gusta ir contracorriente. A mí no me gustaba ir con las masas ni era una rebelde, pero elegía la rareza.

 

Sigo apostando por ese personaje cuyos encantos pasan desapercibidos para el común de los mortales pero que tiene indudablemente magia, una estrella intacta brillando en su interior. Felices Reyes.

06/01/2014 22:05 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Ese ruido, cada noche...

Hay un ruido cada noche que hace volar mi imaginación. Un ruido de animal, y yo no tengo mascotas. Me dicen que no saben cómo puedo dormir tranquila con esa presencia en mi casa, pero yo no creo que sea nada que pueda dar miedo. Es un ruido como de pingüino rascando hielo con el pico para construirse un iglú en mi congelador. Por eso cuando muevo el frigorífico para ahuyentar fantasmas y eliminar sospechas deja de sonar unos instantes, hasta que cesa el movimiento y mi pingüino puede continuar con su tarea.

 

Barajo otras opciones: tal vez no provenga el traqueteo del mismo frigorífico sino de su entorno. El ruido también se parece al de un bicho apartando incesantemente tierra. Pero no se aprecia ningún sonido distinto y a estas alturas ya debería tener construida su madriguera... Por qué habría de estar un animal todas las noches rascando incansablemente detrás de los azulejos...

 

A no ser que sea un ratón que intenta escapar de prisión construyendo un túnel. Por eso tiene que aprovechar la noche, cuando sus carceleros están dormidos. Seguro que ha puesto un póster de una ratoncita en bolas para tapar el agujero que va alargando cada noche, por eso no habla con nadie y sólo escucho, cuando me quedo en silencio, su terco rascar.

 

No sé qué habrá podido hacer mi ratón para terminar encarcelado, pero le creo inocente y confío en que su arduo trabajo le lleve no al salón de mi casa sino a la libertad.

07/11/2013 00:43 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Porque no soy yo de preguntar

Que no me gusta a mí meterme en la vida de la gente, y podría porque estoy aquí todo el día y oye, quien más quien menos tiene su aquél, pero yo nunca he sido de estar cuchicheando y fisgando y tal, pero ahora, que yo soy muy Colomba y me entero de lo que me tengo que enterar, y si tú me dices que quieres saber de dónde vienen las humedades de la terraza de tu piso yo para servirte estoy, le preguntaré al de arriba pero como quien no quiere la cosa, con gracia, que es un chico muy majo el que vive en el 7º, con su guitarra se va él por las tardes y su pelo largo, así más largo que tú...

 

No sé si está casado o esa cosa que hacen ahora los jóvenes de vivir juntos pero no tanto, porque una chica en su vida sí hay, que sube, baja y oye, yo ahí no me meto, cada uno es cada uno y no soy yo de andar preguntando lo que tienen o dejan de tener, pero dos perros y un gato tienen, se ve que les gustan mucho los animales que pobrecitos, si no fuera por las personas los animalillos andarían sueltos por ahí abandonados... pero a mí no me gusta; tenerlos en un piso no me gusta, con los olores... y los pelos... y que babean, porque babean y sueltan babas, pero ellos los sacan a pasear todos los días, él por la mañana antes de salir con su guitarra y por las tardes ella, Marta se llama, que lo sé porque un día vi su nombre en el buzón de casualidad... son un pareja muy maja la verdad, y si no es mucho preguntar, ¿tú tienes novio? Que se puede estar muy bien sin novio, mi hija sin ir más lejos no quiere saber nada de los hombres, sólo de su niño de 9 añitos, míralos qué guapos aquí en esta foto... 37 añazos tiene ya y es muy apañada, muy amita de su casa, pero no quiere hombres no... y tú no me contestes si no quieres, que a mí me da lo mismo que tengas novio o no, pero que un novio le hace a una mucho apaño cuando vive sola en una casa... aunque esta comunidad está muy bien ¡y el barrio! no es como otros...

 

No me digáis que mi portera no le hace honor a la tradición de su oficio.

24/10/2013 20:31 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

¿Tengo duendes o no?

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¿Quién puede dudar ahora de que exista la magia? Juro que apenas diez horas separan estas dos fotos, que me he encontrado a mi planta así al llegar a casa.

 

Esta mañana me pareció una insolente, porque se hace llamar “Alegría” (eso dijeron en el vivero) y en un día conmigo se quedó mustia, como aparece a la izquierda.

 

Pensé que la habría aplastado la lluvia y le cambié la posición al macetero para que no le cayera el agua del balcón de arriba, le pedí también ayuda a un duende y me la he encontrado así como está a la derecha al llegar esta noche a casa.

 

Por lo visto, hay que regarlas. Que no es suficiente con el agua de lluvia, hay que regarlas. Que las plantas hablan a gritos con los gestos de sus hojas y hay que regarlas. Que no es verdad que haya que tener una mano especial para que se mantengan lustrosas, decirles cosas bonitas ni cantarles canciones... es que, según me ha dicho el duende, hay que regarlas. Y funciona la magia.

 

Estoy feliz de haber encontrado la fórmula después de que en mis manos se hayan muerto tantas pobres plantas... y aliviada, que eso debe acumular mal karma. Hasta cactus he llegado a matar. Pero al final el truco es sólo eso, mirar cuándo la tierra está seca, y regarlas. Como todo lo que quieres que se mantenga vivo: estar atento y alimentarlo. También la llama. De la pasión, el amor, la amistad o el deseo. Las relaciones hay que cuidarlas.

04/10/2013 00:44 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Sin vergüenza

Sé que no está bien visto, que muchos se burlarán o me juzgarán mal, pero qué demonios. Estoy contenta y voy a confesarlo, a bocajarro: me gustan las congas. Me encantan, soy fan. Yo por mí, iría haciendo la conga cada vez que tengo que ir al baño o a pedir una copa.

Lástima que se estilen tan poco. No sé por qué están pasadas de moda. Sé que generalmente se las considera una horterada, pero oye, a mí me encantan, hay gente a la que le gusta el olor de la gasolina o el sabor del Frenadol y yo no les digo nada. Bueno sí, me espanta y lo suelto cada vez que alguien me lo dice, pero allá cada cual con sus perversiones.

El caso es que yo disfruto con las congas. Puedo estar aburrida en una fiesta, cansada y con unas ganas terribles de largarme a casa, que en cuanto diviso un trenecito de personas me cambia la cara. Vale que hay veces que te enganchas a alguien sudoroso, y que la de atrás te tira del pelo en vez de cogerte por los hombros, y que son arrítmicas, desfasadas, van a trompicones, pero igualmente a mí me reconcilia con la vida ir agarrada a una fila de desconocidos que culebrea y entorpece a la multitud que te mira entre divertidos y avergonzados.

Debo decir en mi defensa que jamás he empezado una. Yo solo me dejo llevar. Así vengo contagiada de entusiasmo de Las Vistillas, porque a alguien se le ha ocurrido iniciar una conga y yo me he tirado en plancha. No puedo evitarlo. Fíjate si me gustarán las congas que mira las horas que son y estoy todavía hablando de las congas. Pues sí. Sí que me gustan, sí.

15/05/2012 04:01 Elena #. Divertimentos Hay 4 comentarios.

A cualquier cosa lo llaman arte

Por lo visto, no es una bola de papel arrugada lo que veo tirado en el suelo de una de las salas de exposiciones de La Casa Encendida de Madrid. Qué insensible. Me acerco más y compruebo que en realidad es un mapamundi arrugado. Ajá. Un cartel que dice que en realidad, se trata de una obra de arte titulada “world”, con la que un tal Martijn in´t Veld ha querido “llamar la atención sobre los miles de datos contenidos en el mundo que desaparecen de manera casi inmediata”. Aaah.

El que ha editado el catálogo tiene la osadía de dejar escrito que lo que el artista ha llevado a cabo al arrugar un mapa es “un acto poético”. La poesía es otra cosa, aunque es cierto que es una bonita metáfora de lo que hace mi banco con mi dinero, porque esa bola de papel arrugada está financiada con la obra social de Caja Madrid.

Pero hay más. A su lado, una serie de fotografías hechas por un tal Marinus Boezem, de quien el cartel dice que es un artista que tiene “inclinación hacia lo inmaterial”. Un visionario que asumió hace años que las ideas “son más importantes que las formas”. Su obra se rige por la “voluntad de acabar con las convenciones imperantes en torno al medio y al soporte”.

¿Y en qué ha empleado todo ese talento que grandilocuentemente anuncia el cartel? En fotografiarse meando. “Piss Project” se llama, no podía ser más explícito. Pero no es un grosero, es un artista, al que le importan más las ideas que las formas, que decía. Por eso la serie muestra, imagen a imagen, el proceso con el que “el propio cuerpo del artista transforma las propiedades del agua salada bebida en el Mar del Norte y orinada en el Ijsselmeer, un mar de agua dulce”. Qué trasgresor. Y aún hay quien lo aplaude porque con este acto “performativo ahonda en las particularidades del espacio y el tiempo como ejes en torno a los que se articula toda experiencia”.

21/03/2012 20:21 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

La maldición de los indecisos

Llevo días mirándolo y no,

no me gusta

estoy a disgusto

quiero acabar con él

me decido

lo planifico

pienso: de mañana no pasa

y entonces cambia

ya no es para tanto

ya es el de siempre

con el que estoy cómoda

el que me gusta

no estoy a disgusto

y vuelta a empezar

hasta que un día me dé

por teñirme las canas.

03/06/2011 01:04 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Ojalá tenga razón

Hoy he querido poner todo mi empeño en contradecir a un señor que no conozco, al mismo tiempo que deseo con todas mis fuerzas poder darle la razón.

El señor en cuestión vive a cientos de kilómetros de distancia, es profesor de la Universidad de Cardiff, en Gales, y ha estado ocupando últimamente su tiempo en elaborar una fórmula matemática que predice cuál es el peor día para el estado de ánimo, así, en general.

Obviamente, la fórmula no puede tener en cuenta variables intangibles y excesivamente personalizadas como por ejemplo si acabas de: enamorarte / sufrir un cólico / ascender en tu trabajo / discutir con tu mejor amigo / ganar la lotería / quedarte en paro / embarazada / soltera o etcétera.

Pero para todos los demás, a los que no nos ha pasado nada de eso ayer ni antes de ayer, la fórmula debería servir; según los cálculos de este profesor que desde luego sabe cómo llamar la atención del común de los mortales y ocupar páginas de periódicos y minutos en los informativos audiovisuales, el peor día para el estado de ánimo es HOY.

Claro que la fórmula es enrevesada, afirma nada menos que: 1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA y, aunque no sé de dónde se ha sacado las cifras, por lo visto las letras corresponden a aspectos tan variopintos como las condiciones climatológicas, el salario, las deudas, los propósitos no cumplidos de Año Nuevo, las ilusiones y perspectivas para cambiar de vida y hasta el tiempo transcurrido desde nuestro último día de vacaciones. Para que luego digan que las matemáticas no sirven para explicar los sentimientos, para que luego digan que la Universidad vive en ocasiones de espaldas a la realidad.

Es complicado de creer, sí, pero ojalá sea cierto. Ya os digo que en cuanto he visto la noticia esta mañana no me he dejado llevar por el desánimo y me he empeñado en contradecirle, para mí hoy no iba a ser un mal día y no lo ha sido, pero por eso mismo quiero creerle y confiar en que lo peor del 2011, ahora que ya sólo le quedan unas pocas horas a este 24 de enero, ya ha pasado, que todo lo demás será coser y cantar, sembrar y recolectar buenos momentos, difundir sonrisas y buenas noticias a diestro y siniestro.

24/01/2011 19:55 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Sonríe si quieres que te sonrían

A menudo basta con pedir un beso para que te lo den. Es mucho más rápido y menos frustrante que quedarte esperándolo. Sonríe si quieres recibir sonrisas, las estadísticas dicen que el 85 por ciento de las sonrisas se devuelven, aunque sea por la calle a desconocidos. Deja de quejarte del frío, mejor ponte a cubierto o busca una chaqueta más gruesa. Las cosas son más sencillas de lo que nos imaginamos, nuestra cabeza siempre lo complica todo.

Yo pensaba que la cámara de mi nuevo móvil no era tan buena como me la habían pintado porque las fotos salían un poco borrosas, y ya estaba yo relamiéndome, contenta de tener pruebas para criticar a gusto las supuestas ventajas de la alta tecnología multifunción, cuando de repente he descubierto la raíz del problema, que no estaba en ninguno de los botones que he andado toqueteando: no le había quitado al objetivo la pegatina de plástico.

08/01/2011 20:54 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Feliz Año Nuevo

Éste va a ser un buen año. Estoy segura, no hay ninguna razón para pensar lo contrario. ¡Incluso me comí las uvas a tiempo! Me tomé cada una de ellas pensando un deseo distinto y me las tragué a tiempo de poder decir tras la última campanada ¡Feliz 2011! sin escupir, así que se me van a cumplir todos.

Después continuaron las buenas señales en una fiesta de Nochevieja en la que aprendí a hablar un poquito en esperanto y descubrí que el tío bueno del instituto se ha convertido en un señor calvo y con barriga, lo cual no es más que una buena señal de que yo al menos no he empeorado tanto con los años.

Comienzo bien el año: con buena energía, buenos propósitos, sin expectativas que puedan truncarse y sin pasado. De eso se ha encargado mi novio Orange, que como es tan posesivo y celoso, quiere que sólo tenga ojos para él y me ha regalado un móvil en el que tengo todo lo que puedo desear al alcance de la mano (demasiada tecnología para mí) y ni rastro del centenar de mensajes que guardaba en el móvil antiguo (palabras de amistad o de amor que ya no sirven porque son de otros y Orange me quiere sólo para él).

Ni rastro tampoco de los lugares que visité con el otro móvil: ha sepultado las imágenes del Zurich que recorrí una tarde de lluvia, las fotografías del perro que una vez tuve, las mejores instantáneas de mi sobrina, y sobre todo, ese escándalo de fotos censurables tomadas de madrugada en un pueblo de la sierra en pleno verano...

Todo mi pasado ha querido borrar mi novio Orange, ya os digo que empiezo el año con un teléfono hipersofisticado y totalmente impersonal, demasiado que me ha dejado copiar la agenda de teléfonos. Pero todas estas precauciones por mantenerme alejada de las tentaciones y que sólo tenga ojos para él no han sido suficientes: creo que no se ha dado cuenta de que el nuevo móvil incorpora un Antonio y ya sabemos lo bien que me llevo yo con los Antonios...

 



04/01/2011 00:59 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Igualito

Había en el andén de metro una adolescente angustiada porque se acababa de dar cuenta de que se había olvidado el móvil en casa. Una de sus amigas intenta convencerla de que no vuelva a por él diciéndole que da igual, que para qué necesita el móvil "si estamos todos aquí", a lo que ella responde:

-Pues sí tía, lo necesito porque ¡andar por ahí sin móvil es como andar sin bragas!

24/12/2010 01:13 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Quebraderos masoquistas

Estoy empezando a pensar que mi ordenador me conoce bastante bien. Son ya tres años juntos, y el hecho de que lleve meses pensando en jubilarlo ha disparado sus recelos. Como conoce mis puntos débiles, ha empezado a hacerme jugarretas a través del procesador de textos.

El problema es que está jugando sucio: voy a escribir la palabra “más” y mientras la tecleo, me completa: “masoquista”. Voy a poner “pero” y me sugiere “perogrullada”. Quiero escribir “persona” y me propone “personaje”. Estoy terminando de teclear la palabra "sal" y autocompleta "salvajada".

Tecleo la conjunción “que” y me la pretende transformar en “quebraderos”, quiero escribir “sonido” y me recomienda “sonrojarse”. No he terminado de escribir “quizá” y de inmediato quiere poner en su lugar “quisiéramos”. Yo quiero hacer una “propuesta” y él con indiferencia me contesta: “probablemente”.

No son alucinaciones de la fiebre, aunque con el malestar generalizado sí que estoy que hecho chispas, por lo visto él me lo ha notado: cuando he ido a escribir mi nombre, en seguida ha propuesto: “Electricidad”.

17/11/2010 12:10 Elena #. Divertimentos Hay 4 comentarios.

Caballeros mercantes

“Te voy a subir a la luna para que tomes el sol o si quieres te bajo aquí las estrellas para que las tengas a tu lado”, me dice con voz melosa. Yo no le creo pero me gusta oírlo, tomo nota, le dejo continuar.

También me dice que ya le puedo considerar "su amigo" y que siempre se va a comportar conmigo "como un caballero". Que me está hablando "con sinceridad". Yo sigo desconfiando, no porque sea una descreída resabiada sino porque me está llamando del servicio de atención al cliente de Movistar.

Está empeñado, como me ha confesado cuando le he cortado la cháchara, en hacerme cliente y quiere asegurarse de que no voy a aceptar la contraoferta de mi actual compañía telefónica. Ve que no me engatusa ofreciéndome el dichoso iphone4 (la luna y las estrellas según él) y me confiesa (como ya somos amigos) que de mi aceptación depende la comida de su familia, y que si sus jefes le piden que me venda “un patito amarillo” no va a parar hasta que lo consiga. Ahí sí que le creo, ahí sí que cumple su anunciada sinceridad.

10/11/2010 02:22 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Que la realidad no corrija la imaginación

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Me dice un amigo que está en Canadá de vacaciones que las famosas casas de azúcar que ha ido a visitar, contra todo pronóstico, no están construidas a base de terroncitos de azúcar, sino que el nombre se debe a que en ellas se fabrica el jarabe de arce. Por qué tendría que decírmelo. Es como desmentir que las nubes tienen formas de elefantes o de cocodrilos.

23/10/2010 17:52 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Mucho más grave

No es ya el trauma de tener el carné joven jubilado desde hace años y canas prácticamente desde que alcancé la veintena; dependientas que quieren venderte cremas contra las "líneas de expresión" (a mí, que estoy a favor de las arrugas) o ver que prefieres salir de cañas a entrar en discotecas; ni siquiera es que los niños ya siempre me traten de usted. No, la cosa es mucho más grave. Esta mañana una señora se ha dirigido a mí llamándome SEÑORA, y esto ya es insuperable, no hay nada que te pueda echar más años encima que el hecho de que una señora te llame "señora", que las señoras te reconozcan como una de las suyas.

15/10/2010 21:36 Elena #. Divertimentos Hay 6 comentarios.

Deshaciendo caminos

Como el tiempo es lineal y la vida va hacia delante, no es fácil deshacer el camino andado. Puedes tener tendencia al arrepentimiento, a quedar secuestrado por la nostalgia, pero no es fácil volver sobre tus propios pasos, echar la vista atrás, seguir tus propias huellas. No es fácil retroceder.

Hubo quien echaba miguitas de pan para marcar su camino, y le fue mal. Hay quien se resiste a borrar las cicatrices para poder viajar más fácilmente al pasado.

Pero yo hoy no quiero hablar en sentido metafórico, sino de lo literalmente difícil que es deshacer el camino andado: me he pasado media hora dando vueltas en un pueblito tratando de recordar dónde había aparcado mi coche. Esto antes no me pasaba, pero es lo que tiene aparcar y echarse a andar mientras vas hablando por el móvil.

27/08/2010 00:54 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Cosas que vuelan y no regresan

Esta tarde he perdido una de las cortinas de mi habitación. Ha salido volando con el viento fresco, para que luego digan del bochorno de agosto en Madrid. No sé cómo ha sido el vuelo de mi cortina voladora, no la he visto marcharse ni se ha despedido. De repente me he dado cuenta de que la ventana estaba abierta y de que la otra cortina se había quedado triste y desparejada...

 

Me he echado a las calles a buscarla, pero es difícil encontrar una cortina voladora. Tampoco puedes llamarla a gritos ni preguntar a los transeúntes por ella, aunque sé de una que tendió una toalla en la terraza del hotel y al ver cómo se la llevaba el viento, bajó corriendo a la recepción y le preguntó al mozo: “¿perdone, ha visto usted pasar por aquí una toalla voladora?”.

 

Inconscientemente he echado a volar una cortina por el cielo de Madrid y recuerdo el día que eché a volar decenas de margaritas de papel. Íbamos a una fiesta de la primavera (qué época aquélla en que todas nuestras fiestas eran temáticas y a cual más absurda, lo celebrábamos todo y a lo grande) y una amiga y yo decidimos disfrazar incluso al coche con el que llegaríamos a la fiesta.


Estuvimos toda la tarde dibujando margaritas de cartulina de diferentes tamaños, recortándolas y pegándolas en el exterior del coche, con todo nuestro entusiasmo, pero en cuanto salimos del garaje poco a poco fueron echándose a volar. Se iban despegando según cogíamos velocidad y no sé ya si llegó alguna viva a la fiesta. Fue un chasco bajarse del coche y encontrárnoslo pelado, vestido de normal, pero también debió de ser bonito dejar toda la Castellana regada de margaritas.

 

Quién sabe quién se tropezaría con una de nuestras margaritas, en qué momento le cayó en las manos y con quién iría acompañada. Quiero pensar que a alguien encontrarse con nuestras margaritas le alegró el paseo, que por unos instantes a alguien le dibujamos una sonrisa en la cara.

23/08/2010 22:44 Elena #. Divertimentos Hay 4 comentarios.

Los políticos y las madres

No sé por qué hay gente que dice que no entiende nada de política, si es facilísimo. Hoy escucho en el telediario: “los socialistas acusan al Partido Popular de haberse ido a Melilla a enredar”. ¡A enredar!. Inmediatamente me viene a la cabeza el “¡dejad de enredar!” que dicen las madres, el que decía mi madre cuando nos veía a los cuatro hermanos enredando.

Ay, pero ojalá en el resto de cosas los políticos se parecieran más a las madres. Desde luego, el mundo iría mejor si gobernaran las madres, ellas sí que saben administrar y mandar y cuidar de los suyos y preocuparse por los suyos y hacer las cosas bien.

17/08/2010 15:08 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Estáis muy perdidos, chicos

De algunas cosas no-tenéis-ni-idea. Seguramente porque no os atrevéis a preguntar. Aunque reconozco que también es culpa nuestra, porque cuando lo hacéis, se os debe quedar cara de tontos con nuestras respuestas. Pero es que nosotras alucinamos con vuestro desconocimiento de esos temas. Y no, no hay que leerse la Cosmopolitan para entendernos. No sé qué tipo de chica escribe la Cosmopolitan pero desde luego no se parece a ninguna de mis amigas. Así que ahí no encontraréis las respuestas. Lo mejor es que tengáis amigas chicas de confianza con las que podáis hablar. Para que asumáis cuanto antes que las chicas somos complicadas y siempre lo seremos, y que somos más incomprensibles en esos días. Aunque también vosotros tenéis lo vuestro.

 

Pero bueno, que me desvío, que yo venía a hablar de la prima de rojo que viene a visitarnos todos los meses y hace que nos sintamos felices de ser mujeres y plantearnos cosas como a qué huelen las nubes. Es que ya es el segundo caso que conozco de un chico que pensaba que todas las mujeres del mundo tenemos la regla a la vez. Y lo pensaban en serio, no bromeaban.

 

En uno de los casos la historia fue que la chica, llamémosla Equis, estaba preocupada porque tenía un importante retraso. Así que llamó por teléfono al que podría ser el causante del retraso, llamémosle Zeta, para informarle de que igual estaban esperando un bebé, ante lo cual Zeta le dijo, ni corto ni perezoso: "Pero tranquila, que aún no estamos a finales de mes, aún te puede venir". Inaudito.

 

Sé que estos dos desinformados no me leen, pero también sé que tengo más lectores masculinos que quizá también pueden estar confundidos, así que voy a intentar, con mi vocación de ser útil a la sociedad, ser didáctica. Por si acaso.

 

Os diré, sin tapujos, que NO es cierto. Es rotundamente falso, por razones obvias y por el bien de la especie humana. La obviedad es que cada mujer vive dentro de su propio cuerpo individual y que cada cuerpo tiene sus ritmos hormonales y sus circunstancias. A mí me bajó la regla por primera vez un mes de junio cuando tenía 13 años y otras la sufrieron desde los 12, o tuvieron que esperar hasta que cumplieron 15 años en diciembre. No somos máquinas, así que no hay fechas estipuladas, siento decepcionaros. Y a partir de ahí, a cada una le viene a los 28, 24, 32 o 27 días, cuando le da la gana a la regla y a sus circunstancias, que hay muchas circunstancias que influyen en que seas como un reloj suizo o no. Porque igual que las hormonas a nosotras nos alteran (aunque odiamos reconocerlo, por favor no nos digáis nunca que si estamos de mala leche o demasiado moñas porque nos ha bajado la regla), nosotras alteramos con nuestro ritmo de vida a nuestras hormonas.

 

Podríamos aceptar que todo esto no lo supiérais, nadie nace aprendido. Lo que no nos entra en la cabeza es que deis por supuesto que todas las chicas tenemos la menstruación a la vez, porque si os paráis un segundo a pensarlo, eso haría del mundo un lugar horrible en el que vivir. Todas nosotras irascibles a la vez, todas hipersensibles a la vez, todas con dolores a la vez... ¿y vosotros? todos histéricos a la vez.

27/07/2010 01:20 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

"Mirar es tan incívico como escupir"

Sencillamente brillante esta noticia que acabo de leer en www.elmundotoday.com, qué lujo poder hacer humor con una situación taaaaaan dramática :-)

Él ya había hecho sus planes

MIRA FIJAMENTE A UN CHICO PERO LUEGO NADA

Pepe Fostias viajaba ayer por la tarde en un tren en dirección a Tres Cantos cuando se percató de que una chica le miraba fijamente desde el asiento contiguo. “Me estaba escudriñando sin reparos y me di cuenta de que le gustaba. Ella también me atrajo desde el primer momento, sentí que éramos como dos imanes y ella sintió lo mismo porque lo noté perfectamente”, asegura Fostias. Los dos viajeros aguantaron la mirada durante el resto del trayecto y, tal y como corroboran algunos testigos, la muchacha llegó a esbozar una tímida sonrisa. “Aquella joven quería guerra, nadie mira fijamente a la gente si no busca algo”, declara uno de los pasajeros.

 

Pepe Fostias tuvo tiempo de imaginar los detalles del inminente encuentro amoroso que aquella mirada intensa presagiaba. “En la estación de Tres Cantos hay varios hoteles, yo ya me había montado la película”, reconoce. Sin embargo, al llegar a la parada, él se levantó y abandonó el vagón pero la chica no le siguió y acabó truncando las expectativas que ella misma había generado.

 

Al darse cuenta de lo ocurrido, tanto Pepe Fostias como los más de quince viajeros que habían seguido el cruce de miradas expresaron su rotunda indignación. “Fue una agresión desde el silencio. No puedes tratar así a las personas, es un acto de incivismo tan condenable como escupir o poner los pies encima del asiento. Y más grave aún porque estamos hablando de sentimientos”, declaraba esta misma mañana el portavoz de Renfe, Matías Romeo, quien reconocía también la dificultad de prevenir este tipo de actitudes. “No podemos prohibir que la gente se mire y sería muy triste tener que separar a los pasajeros por sexos”, admite.

 

En el tren, fueron muchos los que se levantaron y reprendieron a la joven, que hizo caso omiso de las protestas y optó por escuchar música a todo volumen con los cascos de su teléfono móvil. “La gente le gritó de todo, cosas como ‘guarra’ o ‘mujer’. Se pasaron un poco, pero es que cuando ves esas agresiones se te revuelve el estómago. Fue totalmente gratuito lo que hizo”, sentencia otro testimonio que accionó la palanca de emergencia del vagón “para que la echaran del tren y no pudiera volver a las andadas con otra víctima desprevenida”.

 

Finalmente, la chica abandonó el vagón por su propio pie cuando el tren paró en la estación de Colmenar Viejo. Los agentes de seguridad no pudieron llegar a tiempo para pedirle explicaciones pero las cámaras sí registraron el rostro de la joven. La Policía ha prometido que investigará el asunto pero Pepe Fostias asegura que no interpondrá ninguna denuncia contra la agresora “porque la condenada me sigue gustando”.

 

No es la primera vez que se produce un altercado de este tipo en un tren de Cercanías. El pasado mes de abril, un señor le preguntó a una chica si tenía hora y ella respondió que sí y luego se quedó callada.

http://www.elmundotoday.com/2010/07/mira-fijamente-a-un-chico-pero-luego-nada/

18/07/2010 21:39 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Si lo sabes mirar, es arte

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No es un vaso de agua lleno de tapones de Coca Cola lo que estáis viendo al lado de mi máquina de escribir antigua. Es una obra de arte; de arte moderno, se entiende. A ver por qué no va a ser esta nueva decoración que hay en mi casa de Vallecas una obra de arte si en el Guggenheim de Bilbao pagas 13 euros por ver una sala repleta de mierda literalmente hablando, una sala en la que caminabas entre montañas de lo que parecían excrementos de diferentes colores y tamaños (una obra titulada “Greyman grita, Shamán muere, volutas de humo, belleza evocada, del artista nunca expuesto en España Anish Kapoor. Si no me creéis pinchad en http://www.guggenheim-bilbao.es/microsites/anish_kapoor/secciones/

galeria_imagenes/galeria_imagenes_detalle.php?idioma=es&id_imagen=24) y en la foto no impacta tanto como al natural)

 

O a ver si es normal que Photoespaña exponga en su sala de Alcalá 31 un montón de fotografías de un padre egocéntrico y orgulloso de su hijo que parecían una tomadura de pelo, porque por muy famoso que fuera el fotógrafo (Juergen Teller, la muestra se llama “Calves & Thighs) muchas de las imágenes no decían nada, estaban tomadas de cualquier manera: su hijo en la bañera, su hijo con berretes, su hijo de cumpleaños, su hijo con fiebre, una maraña de pelo entre las sábanas que era su hijo durmiendo... por no hablar de otras que llegaban a ser incluso desagradables a la vista.


Odio decir esto porque en realidad adoro la fotografía y el arte moderno, me gusta y me dice mucho más que el figurativo; he ido muchas veces al Reina Sofía y una sola al Museo del Prado; por supuesto me encanta Photoespaña y me fascinó el Guggenheim, volutas de humo-belleza evocada aparte, sobre todo porque en el cartel de la entrada a la sala el artista Anish Kapoor reconocía que no tenía “nada que decir”.


Pero nosotras sí tenemos mucho que decir con nuestro vaso lleno de tapones de refresco. Digo “nosotras” porque la idea en realidad ha sido de mi compañera de piso (no me voy a atribuir el mérito, que sé que me lee). La idea vino como le viene la inspiración a los artistas, como surgen las genialidades. Llevábamos meses guardando esos tapones en un rincón de la cocina, porque dentro tienen escrito un código para participar en un concurso en el que puedes ganar nada menos que una casa.

Nosotras estamos muy a gusto en nuestra Casa Verde, pero oye, si Coca Cola nos quiere regalar una casa pues mira qué bien, dejamos de pagar el alquiler. La verdad es que nunca nos llegamos a leer las bases del concurso, sólo la letra grande que venía en la publicidad de las etiquetas, pero confiábamos en tener algún día el tiempo y las ganas para ponernos a la tarea de comprobar cada uno de nuestros códigos en la página web, a ver si alguno era el ganador.


Y así seguimos. A la vista está que no tenemos una casa regalada, ¡pero porque no queremos! Se nos fue pasando el tiempo y nunca llegamos a comprobar los códigos, así que puede que seamos las anónimas potenciales ganadoras de un gran premio. Lo que más me gusta de las obras de arte contemporáneas son los títulos, que me sugieran qué hay detrás de ellos. Por eso nuestra obra de arte se llama “Ilusiones Perdidas” o quizá “La casa que soñamos y no nos esforzamos por conseguir”, o tal vez “Cimientos de un sueño”, o puede que “Recuerdos de lo perdido”. Y si no tuviéramos detrás esta historia, podría llamarse “Te invito a un refresco” o tal vez podría ser “Mientras te esperaba, todas estas Cocacolas me bebí por ti”.



02/07/2010 01:57 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Vuelta a la infancia

Vuelvo a la infancia pero a sus peores momentos, a los tiempos del agua oxigenada que escuece, las tiritas y las magulladuras. No es que hoy me haya dado un ataque de nostalgia, lo que pasa es que me acabo de quedar a cuatro patas en medio de la calle y por una vez la culpa no ha sido de mi torpeza sino de la lluvia, que por si no os habíais dado cuenta ¡resbala!. También ha sido culpa de las prisas, que la verdad, no tenía, pero es que no sé caminar de otra manera que no sea rápido y a zancadas.

 

Ahora me duele una rodilla al andar, la otra la tengo magullada, las palmas de las manos doloridas y el pantalón vaquero que mejor me queda roto, que es lo que más me duele, porque odio ir de compras y además ya no se llevan los pantalones que a mí me gustan, ya no se venden más que pitillos, no sé por qué.

 

Así, magullada y todo, me he ido directa a mi destino y me he metido en la peluquería, porque hoy tengo un día tonto, de esos días en que los espejos no te devuelven la imagen que buscas. Además, me hacía falta desde hacía tiempo cortarme el pelo pero lo he ido dejando por pereza, porque, como a Neruda, no me gustan las peluquerías ni esa extraña sensación de tener que darle conversación a las peluqueras.

 

Afortunadamente (regalos de la vida en compensación por el mal rato anterior) me he encontrado con una peluquera simpatiquísima con la que daba gusto conversar, y de la manera más tonta hemos empezado a hablar de torpezas y despistes. Ella alucinaba con mis anécdotas, aunque la verdad, no eran para tanto, pues me he cuidado de no contar las más vergonzosas por aquello del pudor con los desconocidos, o por mantener una cierta imagen pública quizá.

 

En realidad, mis despistes y torpezas no eran para tanto en comparación con los suyos, mucho más escandalosos, o no me digáis que no es terrible llegar al punto de caerse en las escaleras del metro sin haberse tropezado, sólo porque vas tan despistada que se te olvida avanzar un pie antes que el otro. Y todo porque andaba en una mala época; vivió, según me ha contado, durante cuatro años con un chico del que no estaba enamorada desde el primer mes, pero al que no quería dejar por no darle la razón a su madre.

25/06/2010 23:23 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

De cómo una vez iba camino a Valladolid y aparecí en Bilbao

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No sé, mis amigos dicen que es gracioso lo que yo viví como una tragedia, ten amigos para esto. Son insaciables y quieren que cuente más detalles de la historia que empecé el otro día de cómo una vez iba camino a Valladolid y aparecí en Bilbao. Así que les daré el capricho aunque sólo sea para que no me roben protagonismo, porque encima es que andan por ahí contando mi triste historia entre carcajadas.

 

Dicen que las cosas graciosas empiezan dentro del tren, cuando una voz metálica me despertó diciendo que habíamos llegado a Llodio y a mí la verdad es que ese nombre no me sonaba que estuviera en tierra de campos, pero no le di demasiada importancia, no sé qué gracia tiene que con quince años fuera tan mala en geografía. Llodio ni siquiera me sonaba a nombre real de pueblo, y mis sospechas se confirmaron cuando abrí un ojo y vi a un señor que me pareció un muñeco de Playmobil. El revisor era, o el guardagujas, qué mas daba, yo seguí durmiendo.

 

Es verdad también que poco antes de llegar miré por la ventanilla y vi demasiadas luces para ser mi ciudad, pero oye, de noche todos los gatos son pardos, y en movimiento más. Luego llegó el momento trágico de escuchar otra vez la voz metálica anunciando “próxima estación Bilbao Abando” y ahí sí que le doy la razón a los refranes: no hay más ciego que el que no quiere ver. A mí siempre me ha gustado confundir la realidad con la fantasía y estaba segura de que al poner un pie en tierra esa estación rara que veía por la ventanilla se iba a transformar en la que yo conocía, la que venía escrita en mi billete.

 

Pero no no no no no no. Mierda. Estaba en Bilbao. Mierda. Un domingo a las once de la noche. Mierda. ¿Conocía a alguien que viviera en Bilbao? No. ¿Conocía a alguien que viviera cerca de Bilbao? No. ¿Conocía a alguien que tuviera algún amigo que viviera cerca de Bilbao? No. ¿Y si le pegaba una patada a un guardia? ¿Sería capaz de cometer algún delito para al menos pasar la noche en comisaría? Joder. ¿Cuánto dinero tenía en la cartera? Tranquilidad. No sé cómo había en mi bolso de quinceañera que acaba de pasar un fin de semana con unos amigos 4.000 pesetas.

 

Lo primero que se me ocurrió fue contarle mi historia a un segurata. Se quiso reír de mí, se le notaba a leguas, pero cuando pongo una sincera cara de pena doy mucha pena, así que me dirigió a la taquilla, que aún estaba abierta y tenía una cola de mil demonios. Luego vino el susto del estallido y toda la gente corriendo para ver los fuegos artificiales desde la cristalera. Casi se me para el corazón, me parecían una burla las lucecitas de colores y el ambiente de fiesta. Pero yo a lo mío.

 

Le volví a contar mi historia al de la taquilla, que fue algo así como “mire, es que yo me acabo de bajar del tren de Calahorra, iba a Valladolid y he aparecido en Bilbao, pero no sé qué ha pasado, mire, aquí tengo el billete, pone Valladolid, el revisor me lo ha picado”. Nada. Parecía un pescado muerto el taquillero, ajeno a mi drama. Pregunté con pocas esperanzas si había algún tren de vuelta. Lo miró con desgana y me dijo que sí pero que estaba lleno. ¡Me da igual viajar de pie, no me puedo quedar aquí!, le dije. Pero el pescado muerto no hizo nada. ¿Y no hay más trenes? Ah, sí, hay un tren cama dentro de dos horas. Bien, dame uno. Son 4.100. ¡Tengo 4.000 pesetas! Y el taquillero: ¿no tienes tarjeta de crédito? ¡¡¡NO tengo tarjeta de crédito, tengo 15 años!!! Nada, pescado muerto otra vez. Pescados muertos todos los de la cola, que lo debían estar oyendo y nadie dijo nada.

 

Ya me veía pidiendo como una yonki por la estación, pero de repente se me encendió la bombilla que salva a los protagonistas de los dibujos animados y me acordé de que llevaba encima el libro de familia numerosa, por el que te aplican un 20 por ciento de descuento en transportes. Me gasté el resto del dinero en cocacolas, porque el tren iba hasta Madrid y no podía permitirme el lujo de pasar de largo mi destino y volver a andar con idas y vueltas como si Valladolid fuera un agujero negro espacio temporal.

 

Antes de bajarme del tren en lo que anunciaron que era Valladolid robé la estúpida almohada que te ponen en los trenes cama como recuerdo de la odisea. Es ridículamente pequeña, no vale para nada, pero fue lo mejor que pude abrazar aquella noche.

21/06/2010 23:44 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

De noche en una ciudad extraña

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De repente me vi sola en medio de la noche en una ciudad extraña. Yo tenía por aquel entonces quince años y ni idea de cómo había llegado hasta allí. No conocía a nadie en ese lugar, ni se me ocurría a quién podía acudir para pedir ayuda. Pensé en amigos de amigos, familiares recónditos, conocidos, vecinos de conocidos... todos estaban lejos. No había móviles en aquella época. No era prudente llamar a ninguna casa pasadas las once de la noche. Pensé en acudir a la policía, lo aparqué como último recurso. Calculé las posibilidades reales de que alguien viniera a rescatarme a esas horas de la noche a esa ciudad extraña. Y cuánto tiempo tardaría en hacerlo. Y qué hacer mientras tanto. Y cómo explicarlo. De repente un estallido y toda la gente de mi alrededor corriendo. Comprendí entonces que debía reaccionar, moverme yo también hacia algún sitio, hacer algo para salir de allí.

 

Y me fui directa a las ventanillas de la estación de trenes para comprar un billete que me sacara de Bilbao. Yo había subido horas antes en un tren desde Calahorra destino Valladolid, y me había quedado dormida en Miranda de Ebro, cuando la mitad del tren tomó el camino de tierras de Castilla y la otra mitad se fue rumbo al País Vasco, conmigo dentro. El estallido era el comienzo de los fuegos artificiales del día grande de las fiestas, y todo el mundo corría para verlos desde una cristalera de la estación. Este fin de semana iré por primera vez (conscientemente) a Bilbao para reescribir los recuerdos de aquella noche.

17/06/2010 01:44 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

Estúpida historia con final infeliz

Hubo una vez por lo visto un hombre que dedicó gran parte de su tiempo a idear una forma más rápida y cómoda de tomarse el café. En un alarde de ingenio, inventó un buen día los azucarillos alargados, que a su entender eran más prácticos para endulzar la bebida si los abrías por la mitad y dejabas caer todo el azúcar desde cada uno de los lados.

 

Pero, quién sabe por qué, nadie hacía caso de su invento, los seres humanos somos animales de costumbres y a veces tan reacios a las modernidades que, cuando nos encontrábamos con uno de esos azucarillos alargados, insensiblemente los abríamos por uno de los extremos y, limitándonos a girar 90 grados la muñeca, dejábamos caer todo el azúcar de golpe. Al parecer, ese sencillo y retrógrado gesto de volcar el azucarillo ponía de los nervios al inventor, que acabó suicidándose, frustrado e incomprendido porque todo el mundo ignoraba su creación.

 

Tengo un amigo al que le gusta contar de vez en cuando esta historia cuando estamos en una cafetería de azucarillos alargados y a mí me gusta creérmela sea verdad o leyenda. Siempre que la escucho primero pienso: “pobre tipo” y me arrepiento de no haberme acordado a tiempo de él para hacerle ese sencillo homenaje, aunque sólo sea para comprobar si de verdad es más cómodo abrirlos por el medio.

 

Primero pienso: “pobre tipo incomprendido” e inmediatamente después: “¡pero qué idiota!” ¿Qué clase de loco es capaz de suicidarse porque la gente no haga caso a su manía?. A él qué más le daba cómo se eche la gente el azúcar a su café, y qué si nuestro modo es menos cómodo, y qué si tardamos más tiempo, si precisamente nos vamos a tomar un café para disfrutar de ese pequeño tiempo de ocio.

09/06/2010 02:12 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Mirar los árboles, ver el bosque

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No hay "momentito" que valga, qué brillante el tipo al que se le ocurrió. Esta genialidad no la he descubierto yo, la he robado vilmente del facebook de un amigo, pero me consta que la señal está en la calle Atocha a la vista de cualquier paseante con ganas de mirar. Cuántas cosas nos perdemos a veces por no estar atentos a lo que nos rodea, por no tener ojos para ver y no sólo mirar, por no tener oídos para escuchar y no sólo oir.

A veces hay árboles que no te dejan ver el bosque, nos quedamos sólo en los detalles -superficiales o no-, pero muchas otras veces los detalles nos pasan inadvertidos. Es fácil que suceda caminando por una ciudad vertiginosa como es Madrid, nos perdemos gran parte de su belleza y de su encanto. Deberíamos aprender a mirar las cosas de uno con ojos extranjeros.

 

24/05/2010 01:13 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

El poder de los posesivos

Resulta que estamos ya a día 6 y la garrapata con la que vivo no me ha pagado su parte del alquiler, que puntualmente mi banco transfiere a la cuenta de la casera. La tía se hace la remolona con la excusa de que vaya jaleo ha tenido estos días por las mañanas, pero a ver bonita, todos estamos muy ocupados y si metes una tarjetita de plástico en los cajeros te dan billetes.

Encima, con una desfachatez inaudita, bromeando me ha propuesto hacerme la cama y sacar la basura y hacer por mí la compra para compensar el retraso, pero yo no acepto limosnas, prefiero que se sienta en deuda conmigo, por eso me he enganchado al uso del poder de los posesivos.

Ahora le obstaculizo el paso para que me pida permiso para usar mi cocina y me he inventado un toque de queda para ocupar mi baño y le pongo hasta limitaciones para pisar mi suelo cada vez que quiere salir del cuarto. Claro que la factura del ADSL con el que publico este post la paga ella, pero el router está en mi casa, y a ver qué hace ella con unos cables sueltos en medio de la calle.

Es tan divertido sentirse una poderosa y tirana propietaria que creo que mañana voy a hablar con mi banco para que no acepten de momento la transferencia de la que, con todo cariño, es mi garrapata.

06/05/2010 00:42 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.

¿Dónde se crían las gallinas?

Los famosos siempre dicen, para quedar bien, que la fama no se les ha subido a la cabeza, que tienen muy presentes sus orígenes y tal. A todos nos hace mucha ilusión saber o creer que tienen los pies en el suelo, cuando en realidad lo que deberíamos valorar es que las gallinas pisen el suelo, y no tanto los famosos.

Al menos eso es lo que más se cotiza en estos tiempos que corren: hoy en el Mercadona he descubierto huevos de “gallinas criadas en el suelo”, y eran 71 céntimos más caros que la media docena de huevos de gallinas que vete a saber dónde están poniendo las patas. De todos modos, yo me he quedado con los huevos de siempre, me dan más confianza. Llamadme aburrida, tradicional o miedosa, pero en el cartón de los huevos de gallinas criadas en el suelo venía -os lo juro- la foto de un gallo.

 

29/04/2010 01:20 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Día de los casi...

Hoy casi llego tarde a todas partes, casi me caigo de culo bajando por una sencilla rampa, casi estropeo el ordenador al derramar tooodo mi tazón de desayuno (porque no he tirado la taza ni se me ha caído, ha sido un lento derrame de café con leche expandiéndose por mi mesa de trabajo) y también podría haberme electrocutado un poco limpiando los restos de café de los enchufes

Pero nada de eso ha pasado, todo me ha salido bien. He llegado a tiempo a todas partes, he restablecido milagrosamente (para lo patosa que soy) el equilibrio, he resuelto un montón de asuntos pendientes, a la vista está que no me he electrocutado y ni siquiera mi ordenador ha aprovechado la coyuntura para morir definitivamente, a pesar de que lleva tiempo dándome sustos, agónicos avisos de que tengo que renovarlo.

A esta hora, ya sólo quedan los restos de los goterones de café en la pared como testigo de esas pequeñas posibles tragedias y el cansancio feliz de cargar con mi buena estrella.

08/04/2010 01:08 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Ahí estaban otra vez las tres de la curva

Eran tantas las ganas que tenía de verlas que al principio pensé que mi imaginación me estaba jugando una mala pasada. Que la aparición se estaba burlando de mí, multiplicándose.

Esta mañana he vuelto a pasar a primera hora por la autopista Valladolid-Segovia y en la curva de siempre, la de Sanchonuño pasado Cuéllar, estaban mis tres mujeres acompañadas por otras dos. Mis tres mujeres delante, bien vestidas, caminando a paso ligero y otras dos detrás.

Como todos los lunes que regreso después de pasar unos días en Valladolid. No me las encuentro cuando regreso un domingo por la tarde, no están los martes, siempre los lunes entre las ocho y las nueve de la mañana y siempre en esa curva, caminando entre los campos de cereal al lado de la autopista.

 

Yo paso a 120 kilómetros por hora, así que no podría asegurar que son las mismas de otras veces, pero ya es casualidad que siempre me encuentre a mujeres en la misma curva, alejadas del pueblo y a mucha distancia del municipio siguiente, sin ningún lugar reconocido en los entornos adonde pueda imaginarme que se dirigen: que fueran cada lunes a cumplir una promesa a la virgen, que vayan a un pinar a recoger piñones para hacer tartas, o a una fábrica a comprar huevos frescos de las gallinas que suelen poner en domingo...

 

No me cuadra ninguna de esas posibilidades porque ya digo que el paraje por el que caminan en bastante inhóspito, así que sólo se me ocurre darle la razón a mi compañera de piso cuando dice que son las tres solteronas del pueblo que salen cada lunes con sus mejores galas para llamar la atención a los camioneros con la esperanza de encontrar marido. Por lo visto se ha corrido la voz y ya esta mañana se han unido al peregrinaje otras dos mozas casaderas, quién sabe si la próxima vez que me las encuentre habrá alguna menos que ya haya cazado esposo o alguna más que se una a la competición.

05/04/2010 20:34 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

La ciencia puede ser divertida

Si hacen un esfuerzo los científicos por acercarla y hacerla comprensible al público general y si los periodistas también cumplen su función divulgativa con seriedad. Confieso que yo soy bastante zoquete para los conceptos científicos, pero ayer me pasé la tarde fascinada escuchando hablar a un amigo que es físico nuclear y que está investigando el caos cuántico que se produce en los niveles de excitación de los nucleones, o algo así.

 

Como no logro entender prácticamente nada de lo que dice, aunque él se explica realmente bien, me quedo con la parte poética de su discurso, sus palabras se quedan flotando en mi cabeza como sugerentes versos sueltos. Él habla de la radiación de fondo cósmico y a mí me vienen a la cabeza imágenes de una galaxia lejana; habla de "fotones" y yo sólo me quedo con la definición de que es una luz de altísima energía; habla del "ruido rosa" e imagino una nebulosa rosada flotando inquieta en el aire, aunque él me explique que la luz rosada es la que está entre el "ruido blanco" que hace la señal de televisión al sintonizar los canales y el "ruido marrón", que es el movimiento aleatorio de las partículas de polen cayendo en el agua, lo cual de todos modos me parece también una imagen bastante bonita, sin alcanzar a ver la utilidad científica que trasciende de estas definiciones.

 

Me pasaba lo mismo cuando compartía noches de estudio con una amiga geóloga. A mí me hacían gracia sus apuntes cuando veía escritos conceptos como “yacimientos tipo placer” que ella veía como lo más normal del mundo, y sobre todo, cuando me decía que estaba estudiando la fórmula de cómo “la halita se precipita”.

 

Por lo visto, la precipitación es el depósito de partículas sólidas a partir de una solución sobresaturada. Como esa frase a mí no me dice nada, ella se esforzaba en explicarme que la halita es la sal común, y que la fórmula de la precipitación servía para saber lo que pasa cuando empiezas a echarle muchos iones o algo así, pero no me digáis que no es mucho más divertido escuchar que la halita se precipita e imaginarse una alita de pollo correteando muy deprisa o despeñándose por un acantilado.

 

21/03/2010 13:51 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

De carreteras y gominolas

Si no evalúan tu capacidad de orientación cuando vas a sacarte el carné de conducir, la DGT debería invertir un poquito más en poner buenos carteles en las carreteras. Lo digo porque hoy tenía que ir a Fuenlabrada y he acabado en Alcorcón. Tenía una convocatoria de prensa en un parque de Fuenlabrada al que era muy fácil llegar según google maps (soy fan de todos los inventos de Google), pero me he pasado el desvío (porque si no me indican que hay que meterse en la vía de servicio mi intuición no da para tanto) y no he sido capaz de hacer un cambio de sentido hasta que he visto que ya estaba llegando a Alcorcón. Me he metido en todo el centro, claro, porque total, me lo conozco y sé dónde están las glorietas, en las que es seguro que se puede dar la vuelta.

 

Vale que yo soy una torpe sin remedio, pero la DGT debería tener en cuenta que los torpes también nos compramos coches y tenemos derecho a desplazarnos de un punto a otro en nuestro vehículo privado. ¡A mí nadie me preguntó si sería capaz de llegar yo sola hasta Fuenlabrada cuando solté la pasta para mi C3, ni cuando pagué mis tres convocatorias del práctico de conducir!

 

En fin. Al final he llegado 25 minutos tarde y con un cabreo de espanto, porque el parque al que tenía que llegar sólo existe en la imaginación del alcalde, que ha convocado a la prensa para que le fotografiáramos plantando árboles junto a los escolares del barrio. Bueno, físicamente el alcalde sí que estaba, pero al menos debe ser inventado el nombre de ’Parque Norte’ que le han puesto a un descampado de las afueras que no viene en los mapas ni conoce ningún fuenlabreño. Pero preguntando se llega a Roma y también a los descampados, sobre todo si éstos se encuentran invadidos por exactamente mil niños plantando árboles.

 

La verdad es que el enfado se me ha pasado en seguida, en cuanto me he puesto a hablar con unos niños simpatiquísimos, muy habladores, de estos que a los que da gusto entrevistar en directo porque no te dejan colgada con monosílabos. Me han hecho sonreír, reconciliarme con la vida y volver a tener fe en las nuevas generaciones, yo que aborrezco la adolescencia y creo que la juventud cada vez está peor.

 

Y ha sido recíproco; ellos también se han quedado encantados conmigo: nos hemos hecho fotos juntos y un niño de once años, incluso, le ha pedido a un compañera suya que me diera una gominola de las que él se estaba comiendo, porque, me ha dicho, él tenía las manos sucias.

19/03/2010 00:41 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

"Absurda, demencial y extravagante"

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Confieso que ayer me escaqueé de escribir el blog, pero estaba ocupada con algo importante, y aporto un documento gráfico que lo demuestra.

Si estaba en ese camerino, es porque tuve una función de cuentos en mi tierra, en Valladolid, que fue emotiva como pocas, ¡para que luego digan que el público castellano es seco e inexpresivo!

Del espectáculo ha salido publicado hoy un artículo en El Norte de Castilla que lleva por título “Hablar con las manos, sentir con la palabra” que me ha hecho reconciliarme con mi propia profesión. Y es que los periodistas tenemos que escribir en tan poco tiempo tantas cosas sobre las que no sabemos absolutamente nada que muchas veces me ha horrorizado el trabajo de mis compañeros. Y el mío propio, que también he cometido errores garrafales, pero hoy estoy por recordar los fallos ajenos.

Porque en mi doble papel de periodista que es entrevistada, he sufrido viendo cómo me hacen preguntas sin ningún sentido, y sobre todo al ver que "transcriben" declaraciones totalmente equivocadas. O peor aún, he leído textos en la prensa de alguien que ni siquiera supo cortar y pegar bien la información que envían los gabinetes: Así, una vez, un periodista leyó que algunos de los cuentos que yo iba a contar eran de humor “absurdo”, que esas historias en anteriores ocasiones habían provocado carcajadas “demenciales” en el público y que, para provocar el humor recurría a recursos “extravagantes”, fuera de lo común.

Adjetivos exagerados, ya sé, pero dicen que así tiene que ser el lenguaje que se utiliza en la publicidad del mundo del espectáculo para causar mayor impacto. En fin. El caso es que lo que al final salió publicado en la prensa fue yo era una narradora “absurda, demencial y extravangante” (tal cual, sin anestesia), bajo un fantástico titular: “Elena Arribas roza la demencia para provocar carcajadas en el público”. ;-)

16/03/2010 22:57 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

La realidad supera la ficción

 

Hay cosas que si las ves en una película o las lees en un libro no te las crees, piensas que los guionistas se han tomado unas setas alucinógenas. Como las cartas de los lectores del Cosmopolitan. Pero hoy publica ABC una noticia sobre una mujer que ha provocado un accidente de tráfico porque iba depilándose mientras conducía. Las ingles, nada menos. La pobre había quedado con un hombre y quería estar preparada, porque al parecer, la cita prometía y se ve que no le había dado tiempo a prepararse del todo. Cuántos suplicios tenemos que soportar las mujeres para agradar. Para rematar la escena surrealista, la tipa iba con su exmarido en el asiento del copiloto, quien, muy solícito, le echaba una mano al volante mientras se afeitaba las zonas más delicadas.

 

Dicen que le puede caer un año de cárcel por haber apretado el acelerador en lugar del freno y provocar tres heridos leves, al margen de que el coche no tenía seguro y de que justo el día anterior a la susodicha le habían retirado el carné de conducir. La noticia no explica por qué.

 

10/03/2010 01:31 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Sueños confesables

Al final va a resultar que soy yo la rara. A juzgar por mis sueños, sé que todo el mundo pensará que sí.

Yo no tengo patio, pero hoy por ejemplo en la siesta he soñado que tenía en el patio de mi casa a una niña que se llamaba Alejandra jugando con una perra que se llamaba Alejandra, y al poco rato llegó otra vecina a jugar con ellas y esa segunda niña también se llamaba Alejandra. Me he despertado en el momento caótico de hacer las presentaciones, y me he quedado con una sensación extraña, porque de todas las imágenes del sueño lo único familiar era la perra, que mordía mucho, como Majete.

 

Claro que con peor sensación me desperté hace unos días, cuando soñé, atención, con una paloma blanca vestida de chulapa que se acercó volando a mí con el propósito de beberse mi café. Me desperté poco después de que la paloma me hablara en un tono bastante indignado, porque yo quería sacarle una foto para inmortalizar el momento en el que mete el pico en mi taza, y ella me dice que si quiero sacarle una foto, tendría que hacer algo por ella...

 

Ya es bastante absurdo por hoy, no voy a dejar escrito la paranoia que me pidió la paloma a cambio. Y éstos son sólo algunos de los sueños que sueño dormida, lo que sueño despierta es más inconfesable.

05/03/2010 01:20 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Los superhéroes del siglo XXI

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Anoche tuve una fiesta de disfraces por el cumpleaños de un amigo. Aunque ya han pasado los Carnavales, todos teníamos que ir vestidos de algún superhéroe y, como se ve claramente en la foto por nuestras joyas y capas doradas con el oso de Tous, nosotras íbamos disfrazadas de las auténticas superheroínas de este siglo: las SUPER...FICIALES!!

Fue agotador hacer toda la noche de supertontas y superpijas, no está valorado el esfuerzo que cuesta hablar todo el rato marcando las eses e incluyendo oseas cada dos palabras, pero ése era nuestro superpoder, porque para no tener nada en el cerebro y triunfar en esta vida, realmente hay que valer.

28/02/2010 17:37 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Ojalá fuéramos superhéroes

 

Dicen que ya no se fabrican las cosas como las de antes, y es verdad. Ahora las reparaciones te cuestan casi más que el aparato nuevo, debe ser que a las empresas les sale más rentable construir de baja calidad que mantener un buen servicio técnico.

También es culpa de las modas, de nuestras costumbres consumistas y de lo rápido que avanza la tecnología, y yo en general no pongo pegas, pero digo yo... ya que avanza tan rápido la ciencia... ¿por qué no inventan una chapa retráctil para los coches, qué les cuesta? Quiero decir... una chapa que se pueda desabollar con facilidad, que cicatrice instantáneamente, como las heridas de los superhéroes.

Las compañías de seguros y los talleres de chapa igual no hacen mucho negocio, pero ¿y los disgustos que nos evitarían a los demás? ¿no importa en esta vida la felicidad más que el dinero? ¿y lo felices que seríamos todos los despistados de este mundo que, como yo hoy, nos hemos dado dos golpecitos con el coche?

 

25/02/2010 01:51 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Kit, por lo visto ya no te necesito

Hay en la Universidad de Rutgers de Nueva Jersey un equipo de científicos ocupados en hacer uno de mis sueños realidad. En mi vida he oído hablar de esa Universidad, y de hecho hasta el nombre me suena a broma, pero la noticia la publica Europa Press, y asegura que están diseñando un sensor para coches capaz de encontrar sitio para aparcar. Ahí es nada. A la altura del betún se queda el modernísimo sensor de aparcamiento, que lo único que hace es pitar cuando te acercas a un objeto, algo que obstaculiza las habilidades de los madrileños que aparcamos de oído.

Este dispositivo, según informa el Instituto Tecnológico de Massachusetts, emplea una "simple combinación" de sensores ultrasónicos, receptores de GPS y el móvil para encontrar “de forma efectiva” un espacio para aparcar el coche, tanto en la calle como en un garaje. Y por lo visto los investigadores sólo han tenido que configurar “un algoritmo que traduce la distancia de ultrasonidos en huecos de aparcamiento”. Además, combinando estos resultados con el GPS, se pueden obtener los mapas con las plazas vacías y encontrar sitio para aparcar.

Cuentan en la noticia que el 45 por ciento del tráfico de Manhattan se genera por coches que circulan en bloque para encontrar aparcamiento, gastando gasolina y generando gases de efecto invernadero, así que ahí tienen los científicos la justificación para seguir investigando hasta lanzar este dispositivo al mercado.

Yo estoy deseándolo, ellos ya dicen que lo han probado y que el algoritmo es fiable en el 95 por ciento de los casos y que se encontraron sitios para aparcar en 9 de cada 10 ensayos, pero habría que verles buscando aparcamiento en Vallecas a las 7 de la tarde o en Alcorcón a primera hora de la mañana cuando ya estás llegando tarde a una rueda de prensa.

 

18/02/2010 01:25 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

A veces las máquinas me gustan más que las personas

Máquinas 1 - Personas 0

Odio reconocerlo, pero a veces las máquinas me gustan más que las personas. Sobre todo cuando se trata de hacer trámites. Lo digo porque hoy he tenido una conversación telefónica con uno de esos contestadores que tienen las empresas para atender a sus clientes y en apenas cinco minutos he resuelto tres gestiones distintas con mi banco: Rapidísimamente una voz enlatada de señor me ha ofrecido las diferentes opciones, me ha entendido a la primera al seleccionarlas, ha comprobado la veracidad de mi identidad, me ha hecho confirmar que estaba atendiendo a mis deseos y me ha enviado un e-mail resumiendo el contenido de nuestra “conversación”: ¡MAGIA!

Ahora sólo queda que el sábado efectivamente llegue el dinero de la transferencia, como me ha prometido, pero no tengo por qué desconfiar de su palabra, aunque sea la palabra de un señor que no existe.

 

Tampoco le puedes pedir a una máquina que hable tu mismo idioma

Por desgracia, la vida no siempre es tan fácil, porque este señor enlatado que me ha atendido tan eficientemente hoy no trabaja para todas las empresas con las que yo trato. Siempre recordaré ese día, cercano a mi 25 cumpleaños, en que yo quise cambiar la tarifa de mi móvil. En aquella ocasión me atendió una señorita enlatada con la que no hice muy buenas migas. Nuestros caracteres no congeniaban. Yo ya estaba informada por un panfleto y sólo quería decirle a Orange que quería cambiarme a la Tarifa Joven, pero la señorita me ofreció un montón de alternativas previas hasta llegar al punto al que queríamos llegar. Y cuando por fin llegamos, me dijo que yo eligiera, de viva voz, entre las siguientes opciones: Tarifa Mis Horas. Tarifa Ocio. Tarifa Joven o Tarifa Plana, creo recordar.

Yo le dije rauda y veloz: “Tarifa Joven”. Y ella me dijo: “Disculpe, no le he entendido bien. Repita qué tipo de tarifa desea contratar: Tarifa Mis Horas. Tarifa Ocio. Tarifa Joven o Tarifa Plana”. Vaya, lo he dicho demasiado rápido. Pues “Ta-ri-fa Jo-ven”. Y ella: “Perdone, no le he oído con claridad. Repita qué tipo de tarifa desea contratar: Tarifa Mis Horas. Tarifa Ocio. Tarifa Joven o Tarifa Plana”. Bueno, habrá ruido de fondo: “Tarifa Joven”, dije con mi mejor voz radiofónica. Pero no: “Parece que tenemos problemas de comunicación, Repita qué tipo de tarifa desea contratar: Tarifa Mis Horas. Tarifa Ocio. Tarifa Joven o Tarifa Plana”. Ok, ok, será la cobertura, me voy a mover y lo repito lentamente, vocalizando bien cada una de las sílabas...

En fin, para qué aburriros, la señorita enlatada tenía como cinco maneras diferentes de decir que no se enteraba de lo que le estaba pidiendo, y a mí todo eso me sonaba a burla por la cercanía de mi cumpleaños. Más que no entenderme parecía que estaba dudando de que yo fuera lo suficientemente joven como para solicitar una Tarifa Joven.

 

A veces ni siquiera me entiendo con las personas que hablan mi idioma

Pero tampoco con las personas con las que he tenido que tratar por teléfono para hacer gestiones me ha ido siempre bien. Hasta en cuatro ocasiones hablé con los operadores de Telefónica para protestar porque no me llegaban las facturas a casa, y siempre me decían que estaba activado el servicio de envío y que no se observaba ninguna incidencia. Eso sí, muy solícitos, se ofrecían a enviarme un duplicado de la factura a la dirección que yo indicara en ese momento, y ésas sí llegaron a mi buzón, pero de modo milagroso, porque cada vez venía escrita en el sobre una dirección distinta: Yo vivía en la calle Illescas, pero en uno de los sobres ponía: C/ Yescas. En otro C/ Iglesia. En otro C/ Iglesias y en el último, C/ Pillescas. Ahí sí que hay que apuntarle un tanto a los carteros y sus dotes adivinatorias.

A éstos sí que no hay quién los entienda

Y éstos no son los peores malentendidos que he tenido cuando mantengo conversaciones por teléfono. Hoy me han vuelto a llamar los de la inmobiliaria para ofrecerme otros pisos. Con tres tipos distintos he hablado. Yo ya dejé claro y cristalino que mis requisitos ineludibles son, aparte del precio máximo que me puedo permitir, que el piso tenga luz y que el edificio tenga ascensor. Sólo eso. Entendiendo por luz la que da el sol y por ascensor ese aparato que sirve para no tener que subir las escaleras a pie.

Pero me llaman para ofrecerme bajos, primeras plantas en callejones estrechos o un quinto piso sin ascensor. Y son insistentes. Hasta el punto de decirme “sí, es un primero, pero cuando te asomas a la ventana parece un cuarto” (Tal cual. Sin comentarios). Uno ha llegado a preguntarme qué quiero decir con que tenga luz. Repito que en mi mundo (que a la vista está que no es el mismo en el que viven los agentes inmobiliarios) un piso con luz es aquél al que le llega la luz del sol, un piso al que podríamos calificar como luminoso.

Lo quiero con luz”, le digo, segura de que se me entiende con facilidad y de que la frase no da lugar a error, a pensar por ejemplo que lo quiero es que mi casa tenga luz eléctrica. “Sí, tiene ventanas”, me contesta, más ancho que largo. “Hombre, qué menos”, respondo con un gancho directo a su estómago. “Ventanas en todas las habitaciones”, se resiste a claudicar él. Así que finalmente he tenido que convertirme en Belén Esteban para decirle claramente que no me ofrezca bajos porque “NO QUIERO VIVIR EN UNA CUEVA, ¿ME ENTIENDES?”. Y parece que me ha entendido, porque me ha dicho que ya me llamaría cuando tuviera algo, y todos sabemos que el “ya te llamaremos” es como decir espérame sentada, bonita”.

12/02/2010 01:31 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

A la búsqueda de piso

Hoy me siento vallecana del todo: he aparcado en un hueco sólo cuarenta centímetros más grande que mi coche y me he pasado la tarde recorriendo el barrio en busca de un piso para comprar. Ha sido una experiencia divertida, primero ese tipo de la entidad financiera estrafalario que reconocía que la cocina estaba “cochina” y que los azulejos y el color de las paredes eran “tristes” sin perder el entusiasmo y después esa entrada triunfal en la agencia inmobiliaria con cinco hombretones encorbatados ansiosos al ver a un cliente en su local. Me han acompañado dos a ver los pisos, uno pequeñito y nervioso con vocación frustrada de decorador de interiores y un sosainas grandullón que apostillaba todo lo que decía el nervioso con afirmaciones obvias y que me ha contado su vida a santo de no sé qué.

Han tenido la delicadeza de dejarme subir sola en el ascensor porque era un modelo “romántico” (es decir, que cabían sólo dos y abrazados) y en el rellano, me he encontrado con dos vecinas auténticas, dos señoras que de inmediato se han mostrado encantadas de que vaya a compartir el edificio con ellas porque la juventud renueva la sangre y están hartas de tanto chino que no habla.

Me han dicho que por experiencia ellos saben que el piso me tiene que gustar en los cinco primeros segundos, pero (por si acaso soy más lenta) insistían en que si tiras este tabique y pones aquí una puerta te queda un salón grande como los que a mí me gustan porque al fin y al cabo al dormitorio sólo vas para dormir, que si mira que el metro está sólo a diez minutos (compruebo que en coche), que si el parque está muy bien para sacar a pasear a los perros grandes, que si el papel de las paredes no está tan mal porque mira cómo lo sacan en Cuéntame, que si no me gusta éste tengo otro de 117 metros cuadrados por el mismo precio y hay que pensar en que vendrán niños, que si en el piso lo que tengo que ver no es el piso sino las posibilidades, mira a ver si puedes volver por la mañana porque hoy la tarde está gris y lo desluce, créeme que (en este callejón) todo lo que ves de cielo lo tienes de luz.

Alguien a quien no conozco ha dejado dos colillas en un cenicero grande de cristal, blusas floreadas con hombreras en los armarios, una sevillana encima de la televisión, dos sartenes sobre la vitrocerámica, unos cuadros espantosos, maletas abiertas y libros cerrados aún envueltos en papel de celofán. Una enciclopedia del lenguaje, un disco de Camarón, una muñeca destartalada sobre la almohada, cerillas en una cajita redonda, crucifijos, cepillos de dientes, un baúl fantástico de los que a mí me gustan, una reliquia de radio y productos de limpieza en una despensa como la que tenían mis abuelos en Cuéllar. Los tres pisos que he visitado tenían rastros de las familias que los albergaron, huellas de una vida sobre la que voy a poner la mía.

10/02/2010 01:08 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Majete

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Tuve una vez un perro que estaba enamorado de mí. Majete le llamaban los de la perrera, y tardó un mes en responder a ese nombre cuando ya vivía con nosotros. En realidad, sólo era majete mientras estaba tumbado y quietecito, pero es tan guapo y te miraba con unos ojitos de perro agradecido por haberle rescatado del abandono que cómo ibas a reñirle las perrerías que nos hacía en casa. Nosotros decíamos que era como el estereotipo de rubia tonta, porque no aprendía, parecía masoquista y constantemente se daba golpes, pero se lo disculpábamos todo. Hoy le he visto y me ha reconocido, no ha dejado de morderme la mano mientras estaba en su casa y no se ha bajado de mis rodillas en toda la cena.

El día que me fui, mientras estaba llenando las últimas cajas, se puso a llorar de un modo terrible, no dejaba de aullar y notaba cómo le temblaba el corazón por debajo del pelo. Pero no es por eso por lo que digo que estaba enamorado de mí. Majete estaba enamorado de mí a la manera de las películas de humor estúpido: se chocaba con las cosas mientras me iba siguiendo embelesado por la casa, un par de veces marcó territorio en la puerta de mi habitación y se frotaba conmigo más que con nadie, hasta que un día no pudo más y decidió dejar las indirectas para decirme claramente que quería consumar: me lo encontré una tarde encima de mi cama con una caja de preservativos en la boca, mirándome fijamente mientras yo entraba en la habitación. Juro que estaba sonriendo, el muy pícaro, como quien dice: ¿con esto ya podemos?

 

03/02/2010 01:34 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Yo también

 

Yo también soy fan del ingenioso invento de Facebook para reírnos de nosotros mismos y de nuestras costumbres a veces más vergonzosas, de su capacidad para extraer opiniones comunes de las distintas realidades cotidianas de todos los internautas.

Esos grupos que se crean de fans de las señoras que cantan alto en misa, de las señoras que dicen en las noticias que el asesino de su vecino “siempre saludaba” cuando lo veían en el ascensor, de las señoras que van paseando y se paran en seco para dramatizar la conversación y de las señoras que guardan sus mejores bragas para cuando van al médico.

Yo también insulto a los aparatos cuando no funcionan, yo también me creo que soy la protagonista de un videoclip cuando voy escuchando música por la calle, yo también finjo que leo cuando estoy escuchando la conversación de los de al lado en el metro, yo también creo que Google y Hacendado dominarán el mundo, yo también hago como que saludo al infinito cuando veo que me he equivocado al saludar a una persona.

A mí mi madre también me decía “¿te crees que soy el Banco de España?”, también me gustaría salir de Ikea cuando yo quiero, y no cuando encuentre la salida, yo tampoco he visto nunca a un chino paseando a un perro, y cuando entro en Bershka parece que te dan ganas de pedirte un cubata.

Y unos grupos más que he encontrado ahora mismo dando una vuelta: “¿A ti te han llamado? pues a mí tampoco”, “Para ser tonta no eres tan guapa” y “¿Qué cojones estudió HE-MAN para tener un Master del universo?”

30/01/2010 21:21 Elena #. Divertimentos Hay 1 comentario.

Descubrimientos

Siempre que pelo una piña pienso en la primera persona a la que se le ocurrió comerse una piña. O un coco. Intento imaginarme a ese ser humano primitivo que va dando un paseo, ve entre la maleza una fresa y se la come, que mira hacia arriba y en las ramas de un árbol descubre una manzana y cae en la tentación, que está jugueteando con unos tallos verdes que brotan del suelo, tira de ellos, le sale una cosa naranja y se aventura a probar qué sabor tiene esa zanahoria, pero ¿ves un coco y decides partirlo por la mitad para ver si esa cosa redonda, marrón y con pelos es comestible?

No tiene límites la curiosidad del ser humano, ni su capacidad para intentar llegar siempre más lejos. También me pasa con los artilugios en general, no dejo de maravillarme por el hecho de que sea posible escuchar, mientras camino por una calle de Madrid, a una orquesta entera y varios cantantes, que de algún modo se han metido dentro de la cajita metálica de un MP3. O por el hecho de que tú puedas estar leyendo ahora todas estas ideas que sólo están dentro de mi cabeza.

 

28/01/2010 21:27 Elena #. Divertimentos No hay comentarios. Comentar.

Un mundo feliz

Estoy contenta. Me pone de buen humor resolver gestiones, aunque odio hacerlas, porque en realidad, yo he nacido para ser marquesa. Ah, cómo sería tener a alguien que te resuelva los trámites por ejemplo con Hacienda (ya que soy autónoma y estoy sensible porque está acechándome la obligación de hacer la declaración trimestral, que dejaré para el último momento porque no sé funcionar yo sin estrés); alguien que vaya a comprarte el periódico por las mañanas para leerlo tranquilamente mientras desayunas en el balcón (el desayuno me lo haría yo, que tampoco hay que abusar); alguien que resuelva los papeleos del coche, que conduzca por mí cuando esté cansada, que me arregle la casa, el ordenador y sobre todo que vaya a la compra, porque odio aguantar colas y andar de un lado para el otro llenando el carro de las cosas que me entran por los ojos mientras olvido lo que apunté en la interminable lista que voy confeccionando a lo largo de la semana.

Alguien que haga por mí esas llamadas obligatorias (y sería genial si pudiera imitar a la perfección mi propia voz), que me dé masajes en la espalda, que revise y haga limpieza en mi correo electrónico del trabajo, que tiene ahora mismo acumula nada menos que 256 mensajes nuevos. Alguien que le quite el tic tac a los relojes, que me pone nerviosa, y que los retrase todos cuando haga falta para evitar que yo llegue tarde, porque no me gusta hacer esperar a la gente pero a menudo no puedo evitarlo.

Ya puestos, en mi marquesado yo tendría también a alguien que arregle siempre los malentendidos, que se enfrente por mí a los problemas y que me susurre al oído la mejor manera de empezar las conversaciones difíciles. En mi marquesado, existiría además la posibilidad de teletransportarse, pero sólo a veces, porque hay días luminosos en los que es una delicia llegar a los sitios dando un lento paseo, y mirar a la gente que pasa por la calle, y detenerse a inventarle formas a las nubes y aspirar el aire cuando huele a tierra mojada.

Quiero que huela siempre en mi marquesado a tierra mojada, y que haya tiempo siempre para tomarse un café con conversación, y donde la gente siempre sea amable y eficiente como los funcionarios que me encontré esta mañana cuando fui a resolver mis gestiones, los que me hicieron imaginar este mundo feliz.

15/01/2010 22:37 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.


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