Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Periodismo.

La Cuarta Guerra Mundial

Se llama Habton Abrha y ha pedido asilo político en España porque viene de un país en guerra. Va librando sus propias batallas hasta que se lo concedan: es el hombre que, sin mediar palabra, me atacó con una piedra en la cabeza y siguió golpeándome, ya en el suelo agachada. Ese mismo día, en la otra punta de la ciudad, golpeó a otra chica con un palo. Por la noche, en comisaría, miró con tanto odio a su abogada de oficio que tuvo que interponerse entre los dos un policía. 

Me lo ha contado esta mañana después del juicio la propia letrada: “No quiso ni firmarme los papeles que le dan derecho a asistencia jurídica gratuita. Se me encaró y era odio, me miraba con odio, con rabia y con odio. Porque soy mujer, no quería que le atendiera una mujer”, me ha confesado en el pasillo de los juzgados la abogada. Pero dentro, en la sala, ante la jueza, ha pedido su absolución, es lo que toca.

Le ha tocado defender a un hombre que no quiere ser defendido, y que por supuesto no se ha presentado. Y menos mal, porque había una abogada, una jueza y una fiscal, y en los arcos de seguridad de la entrada a los juzgados no pitan los palos ni las piedras. Tampoco hay policías ni guardias en los pasillos en los que esperan juntos todos los demandantes y los demandados de los diferentes juicios (hay programada una vista cada cinco minutos). Se podría haber liado parda. Si al final hay que agradecerle al loco que no esté más loco de lo que está.

De todos modos, lo peor que le puede pasar es tener que pagar 180 euros al Estado. Por las molestias. Por el gasto en burocracia y por las cuatro patrullas de policía que estuvieron aquella tarde detrás de él y conmigo, para nada. Sólo tuvo que pasar la fría noche que lo detuvieron en comisaría, a resguardo.

No importa que fuera caminando por la calle con una piedra puntiaguda más grande que su mano. Como me agaché y no llegó a abrirme la cabeza, es como si me hubiera dado una bofetada. “Esto se tenía que haber juzgado como un delito de odio”, ha seguido diciéndome la abogada.

Pero ha sido un simple juicio de faltas, con una pena menos grave que mirar el móvil en un coche parado en un semáforo en rojo. Sus antecedentes puede que ni siquiera lleguen a conocimiento de Exteriores, que es quien tiene que concederle el asilo en este país que odia porque está lleno de mujeres que incluso lo defienden contra su voluntad.

La única que sabía en el juicio que ese hombre es un misógino peligroso era su propia defensora, que ha tenido que mantener la boca cerrada. La única que sabía que no fue un arrebato, que mi agresión no fue casualidad. No es mi loco, es nuestro loco, y va contra todas.

Albert Einsein dijo que no sabía cómo iba a ser la Tercera Guerra Mundial, pero que estaba seguro de que la cuarta “sería con palos y con piedras”. Lo más grave no es que este loco esté tranquilamente suelto por Madrid, sino que ya ha empezado su lucha y nuestro Estado de Derecho no sabe hacer nada.


15/05/2015 00:09 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

¿Te echarías atrás?

 

La Elena que soñé ser no existe ni en mis imaginaciones. Pero esta que tengo frente al espejo no es peor. La pregunta era: “¿volveríais ahora a estudiar Periodismo?” y la ha hecho un amigo de la facultad, quince años después en una cena de reencuentro.

 

La respuesta obvia era un no. Ahora sabemos cuáles son los entresijos de la profesión, cómo está el mercado, cuáles son las condiciones laborales, sufrimos la precariedad, lo dura e ingrata que es la labor. Ahora sabemos qué hay detrás de nuestros sueños, cómo la vida te va acomodando.

 

A estas alturas de nuestras vidas, ninguno está donde sospechaba cuando empezamos la carrera, y aquella utopía en la que creíamos ya no nos sirve para caminar. Pero desde luego, no ha sido tiempo perdido, estamos en el mejor momento de nuestras vidas, tenemos senderos nuevos y ganas de soñar.

 

Realmente no sé qué pasaría si nos encontráramos ahora con aquellos alumnos de primero que fuimos; si pudiéramos contarles cómo son las cosas ¿se echarían atrás?

12/09/2014 01:27 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.


Eso es el miedo

Voy a contar esta historia porque de pequeña aprendí que antes de salir de viaje, había que pasar un espejito con ruedas por debajo del coche y comprobar que no hubiera un explosivo adosado.

 

Si cuento esta historia es porque los terroristas ya han dejado de matar, y no todos se alegran. Parecería fácil alegrarse, pero lo tristemente cierto es que aún hay quien lo lamenta. No basta con condenar la violencia, pero es que ni siquiera hemos conseguido eso. No todos se alegran. Hay quien lo que celebra es que nuestro sistema judicial no abogue por el cumplimiento íntegro de las penas. Y quien esquiva el marrón echándole la culpa a Estrasburgo de que las víctimas estén indefensas.

 

Yo ni siquiera he vivido en el País Vasco los años del terror, así que yo no he sabido nunca lo que es el miedo, yo nunca he sufrido ese abominable dolor. Sólo sabía que era mejor no decir en el colegio en qué trabajaba mi padre; sólo sabía que ver escrito en una pintada “Gora ETA” significaba “que vivan los asesinos que quieren matar a tu padre”.

 

Ya de mayor, un día, estuve de viaje en un pueblecito de Cantabria y un amigo de un amigo nos llevó a dar un paseo para conocer el lugar. Cuando pasamos al lado del cuartel de la Guardia Civil, ese chico dijo que ojalá le pusieran una bomba.

 

Lo dijo así, de repente, sin pensar, mientras recorríamos tranquilamente las calles del pueblo, y ni siquiera se hizo el silencio. Se cambió de tema de una manera natural. Lo había dicho como quien no quiere la cosa, como de pasada. Que ojalá pusieran una bomba en una casa cuartel que estaría llena de niños. De niños como mis amigos de la infancia, como mis hermanos, como la niña que yo fui. Si cuento esta historia es porque ese chico pudo decir eso en voz alta y yo no fui capaz de decir nada.

10/12/2013 00:19 Elena #. Periodismo Hay 3 comentarios.

Cómo creer en el Destino

Me gusta creer en el destino porque te libera de tu responsabilidad. Si crees en el Destino, no tienes que preocuparte de por qué suceden las cosas como y cuando suceden, sólo tienes que aceptarlas como un hecho inamovible sobre el que no interviene tu voluntad ni tu capacidad de decisión.

Yo creo a veces en el destino cuando me encuentro señales a las que quiero dar significado, cuando me quitan una palabra de la boca, cuando miro justo en esa dirección y veo algo que me sobrecoge, cuando coincido a la misma hora y en el mismo lugar con alguien que estaba lejos y tenía que estar cerca... De repente se hace la luz.

Pero por qué estaba ella hoy allí en ese preciso momento. No era su horario de trabajo habitual, ni su puesto. Una enfermera del centro de salud El Naranjo de Fuenlabrada hoy ha cambiado su turno. Quizá porque quería salir pronto de viaje, quizá porque hoy es el cumpleaños de su hijo y quería tener la tarde libre para prepararle una fiesta, quizá sólo le quiso hacer un favor a una compañera que pidió la mañana libre.

El caso es que ella hoy trabajaba de mañana y a mediodía se le ocurrió bajar un momento a recepción, justo en el preciso instante en que entraba por la puerta un hombre de unos cuarenta años que cruzó rápidamente el vestíbulo sacando un hacha y sin mediar palabra, la atacó, a ella y a otras dos inocentes -pero quién no lo es en barbaries como ésta-, dos auxiliares que estaban en su puesto, detrás del mostrador. La emprendió a hachazos y se marchó. El resto es crónica de sucesos que abre informativos y portadas de periódicos, pero quién ha escrito en las estrellas una página tan cruel.



25/02/2011 21:52 Elena #. Periodismo Hay 6 comentarios.

¡Viva Montesquieu!

Si la política está mediatizada porque los políticos gobiernan a golpe de titular y han convertido los medios de comunicación en su campo de batalla, si los medios de comunicación están politizados porque ya ni se molestan en disimular de qué pie cojean, si muchos se empeñan en judicializar la vida política y ahora todo el mundo habla también de la politización de la vida judicial pero en realidad todos sabemos que al final el que manda es el poder económico, ¿podemos decir ya que ha quedado obsoleta la separación de poderes que pregonaban los antiguos pensadores de la Ilustración?

15/10/2010 01:21 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Reconciliada con la profesión

Por culpa de una desconocida que vive en Móstoles hoy estoy contenta con mi trabajo. Merece la pena ser periodista si puedes ser útil a una mujer que ha llamado la radio para pedir más información después de escuchar un reportaje mío sobre una oferta de empleo para personas con discapacidad. Y mira que estaba asqueada cuando fui a entrevistar a la concejala de turno, pero ha merecido la pena dar esa información. Sobre todo porque muchas veces tenemos que hablar de temas que no le interesan a nadie más que al político de turno para darse promoción.

 

También me suelo alegrar de trabajar en el periodismo local cuando tengo que coger testimonios de gente de la calle, tienen un ingenio inaudito. Sobre todo las señoras que te cuentan su vida y sus citas con el médico mientras te dan detalles de un escabroso suceso.

 

Como aquella mujer a la que no le gustaban los chinos porque eran unos “copiotas”, la señora que escuchaba “a los wáteres hacer gluglugluglú”, el hombre que creía que peatonalizar una calle comercial es “igual que casarse con una mujer muy guapa pero muy cerda y que no sepa cocinar, es decir, muy bonito pero no vale para nada”.

O esa anciana que decía: "la opinión que yo tengo de los móviles es que como en este mundo nada es verdad ni es mentira, o sea, que cada cosa es del color con que se mira, pues los móviles es una cosa que yo veo bien".

 

Y ese testimonio que tengo insuperable (escuchado es infinitamente más divertido) de ese matrimonio que veía entrar “a mucha gente de esa negra en el edificio, pero mucha gente, que me extrañó hasta a mí la cantidad de negros que había ayer en el portal... mucha gente negra, por lo menos tres o cuatro”, aunque después reconocían que igual era el mismo pasando varias veces “porque esa gente a mí es que me parecen todos iguales”, y de todos modos aseguraban que no sospechaban que fueran a comprar droga, como era el caso, porque “quién iba a dar Dios mío, quién iba a dar... ¡quién iba a dar!”.

24/09/2010 00:40 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

De vuelta

Hoy debería escribir sobre lo deprimente que es volver de vacaciones y encontrarse la nevera tiritando y el correo acumulado y el eco en la despensa y toda esa ropa por lavar... anoche estaba pataleando como una niña pequeña que se niega a atravesar la puerta del colegio, porque no quería ir a trabajar y me daba muchísima pereza ir a trabajar y no tenía realmente ninguna gana de ir a trabajar y no era capaz de encontrar ni un solo motivo para ir a trabajar... pero claro, he ido a trabajar. Eso sí, después de quedarme un rato mirando el despertador sin entender nada, diciendo para mis adentros: “¿y éste qué quiere de mí a estas horas?

 

Así que he comenzado la jornada laboral tarde y a trompicones, porque medio minuto antes de entrar en directo para contar los encierros de Leganés, mi entrevistado me ha dejado colgada para ponerse a hablar por teléfono. Yo tenía la mente totalmente en blanco; mi plan era presentarle, preguntarle qué tal habían ido, dejarle hablar durante tres minutos seguidos y despedir tranquilamente la conexión, pero la radio no se puede quedar en silencio, así que de alguna manera he conseguido hablar yo sola de un encierro que no había visto durante el tiempo que el tipo ha terminado en atender la llamada, mientras le lanzaba miradas de odio (cuando no me miraba) y de súplica (cuando me miraba).

En todo eso puede estar pensando una sola cabeza a la vez. No está bien, pero yo siempre digo que lo mejor que me enseñaron en cinco años de carrera es a rellenar un folio en blanco, poder hablar de cualquier cosa sin tener ni idea. Hablar de lo que no sabes con estilo, que diría una amiga periodista.

 

Pero a partir de ahí he ganado confianza, me he reconciliado con el mundo y con mi profesión y todo ha empezado a salir rodado, ya todo eran personas amables, gente predispuesta a colaborar, cosas bien hechas en tiempo y forma y adversidades superadas, ya digo yo que la vida no es para tanto y que me ha tocado una buena estrella.

 

17/08/2010 01:48 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Huelga en el Metro de Madrid

No se puede tener paralizada una ciudad, aunque respeto el derecho a la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid. Creo que es verdad que es la única forma de que se oigan sus reivindicaciones y de protestar por lo injusto. También llevan razón en que los servicios mínimos del 50 por ciento son abusivos, casi no se notan. Pero si rebajaran ese porcentaje, por ejemplo al 10 por ciento, nadie se iría a buscar un autobús, seguro que habría patadas y empujones por meterse en los vagones, los andenes serían el escenario de una auténtica batalla campal.

En cierto modo admiro que hayan sido capaces de ponerse unánimemente en pie de guerra para defender lo suyo, que no se dejen pisotear. Que no aceptemos las rebajas de nuestros derechos sin levantar la voz siquiera, cuando cada vez las cosas van peor en este país y siempre pagamos los mismos, dejándonos llevar por la resignación. Pero todo esto lo digo en tono genérico, creo que tanto unos (el gobierno regional) como otros (los huelguistas) mienten en sus argumentos y no comparto las quejas de los trabajadores, y eso que a mí también me bajan un 5 por ciento el sueldo. Quizá yo ya me he resignado a vivir en el mundo en el que vivo, quizá es que no valgo para la lucha, quizá soy demasiado pragmática y sé que es la menos mala de las alternativas que se plantean en estos tiempos.

Aún así, el Metro es un servicio público insustituible, por mucho que refuercen trenes y autobuses. Me parece intolerable la acción de los piquetes e insisto en que no se puede tener paralizada una ciudad como Madrid de esa manera, que ayer era una caos de gente desamparada y desinformada y angustiada y enfadada por no saber cómo hacer para llegar a trabajar. Confieso que yo tampoco sabría moverme por Madrid sin metro, de hecho hoy no me he movido del barrio por eso.

Estaba rara esta ciudad ayer y hoy, paralizada por dentro, en las entrañas, y frenética por fuera. Lo nunca visto en atascos y aglomeraciones y más violenta esta ciudad que nunca también: a mí no me afectaba la huelga porque iba en coche en sentido contrario al atasco y aún así conducía rabiosa, sorteando a fitipaldis, parece que el nerviosismo se contagia.

01/07/2010 00:52 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

Obviemos la obviedad

20100703145847-pantano1.jpg

Yo creía que los cortes de digestión no existían, que eran un invento de los padres para tenernos vigilados de niños a la hora de la siesta, pero resulta que también la Guardia Civil contribuye a difundir ese bulo.

Hoy me he recorrido 160 kilómetros para escuchar a todo un capitán de la Benemérita decir lo mismo que estamos hartos de oírle a nuestras madres. Que no nos bañemos con el estómago lleno ni después de haber bebido alcohol, que no nos metamos en un pantano si no sabemos nadar, que no nos creamos que las tumbonas flotan porque nos iremos al fondo y que cuidado si hacemos carreritas de orilla a orilla porque igual a medio camino nos fallan las fuerzas y a ver quién nos salva si los de al lado primero están compitiendo y ni te van a oír quejarte y segundo, si te oyen y van en tu auxilio, estarán tan cansados como tú.

Son consejos de la campaña de prevención de accidentes de verano que la Guardia Civil ha presentado en el único embalse apto para el baño que hay en la Comunidad de Madrid, el pantano de San Juan, en San Martín de Valdeiglesias, y lo único bueno que ha tenido pegarse el madrugón y hacer tantos kilómetros para escuchar esa sarta de obviedades es que al menos las vistas merecían la pena. El que no se consuela es porque no quiere.



25/06/2010 01:03 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

La vida continúa a pesar de

Yo tengo que ponerme a pensar para saber si alguna vez en mi vida he oído un disparo y la amiga que está sentada frente a mí los escucha a cualquier hora, tanto que ha aprendido a distinguir por el sonido el tipo y la procedencia de las balas. Ella es mexicana y vive en Chihuahua, una ciudad de un millón de habitantes que oficialmente no está en guerra aunque desde hace tres años tiene trece muertos diarios por el narcotráfico.

Yo vuelvo a mi casa caminando a las dos de la madrugada y la verdad es que no tengo miedo, ella tampoco ahora que está en Madrid. Allí todo el mundo llama a sus familiares si van a retrasarse en la vuelta a casa, y casi nadie anda por las calles más allá de las siete de la tarde, se ha marcado un toque de queda implícito. Al hermano de su amiga lo obligaron a correr para acribillarle a balazos, porque lo confundieron con otro tipo. En el maletero de su coche hay una mancha de sangre de un día que se lo robaron. Una vez tuvo que echarse al suelo para protegerse de las balas por un ajuste de cuentas en un restaurante. La policía llegó media hora más tarde y sólo a levantar el cadáver y contar casquillos, dice que haría mejor servicio una funeraria.

Hay días que sale de su casa y piensa que quizá no va a volver. Y yo, sentada frente a ella, me siento estúpidamente afortunada por vivir aquí. Pienso que no sería capaz de resistirlo, que huiría de esa ciudad, y que si tuviera que quedarme preferiría la ignoranca que se confunde con la resignación, salir a las calles como si no pasara nada.

Pero ella no quiere que su país se acostumbre a la violencia, quiere dejar constancia de cada crimen pintando un mural en cada esquina en la que se produzca un asesinato. Extender sábanas con poemas donde los narcos pintan amenazas. Puede parecer una denuncia ingenua pero es una rebeldía y un acto de fe. Al menos cada muerto no será sólo un número más en la lista, al menos los poemas y los dibujos denunciarán la impunidad, al menos los versos y los colores harán feliz por un instante al que pasee en medio de la violencia que desborda la ciudad.

Ella lo escribe mejor que yo en un artículo que se llama "Los registros del miedo" dentro del blog Chihuahua sin temor

http://chihuahuasintemor.blogspot.com/2010/03/los-registros-del-miedo-un-texto-de.html

 

27/05/2010 02:49 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

Con la gestapo en los talones

Voy a ver si lo puedo contar objetivamente, sin juicios de valor, en orden cronológico y sin poner el grito en el cielo generalizando el ataque contra todos esos jefes de prensa que torpedean nuestra labor.

 

Hay al suroeste de la Comunidad de Madrid un pueblito llamado El Álamo cuyo alcalde ha decidido presentar su dimisión a un año de acabar la legislatura. Como no ha querido explicar públicamente los motivos y las informaciones que salen al respecto son contradictorias (que si es por razones estrictamente personales, que si está cansado, que si le han llamado del partido a estas alturas de la vida y siendo un don nadie para desempeñar otro cargo, que si ha sido él quien ha pedido que le asciendan y así sin más le van a hacer caso), esta mañana un compañero y yo nos hemos pegado el madrugón para asistir al pleno en el que se hacía oficial la dimisión, pensando (ingenuos nosotros) que iba a dar explicaciones, soltar un discursito agradeciendo a sus concejales los servicios prestados, diciendo que seguirá trabajando por el pueblo ya que seguirá cobrando como concejal, etcétera.

 

Pero el pleno ha durado menos de un minuto: lectura del acta y ya. Le hemos perseguido a lo Belén Esteban para que nos contara pero no quería hablar. Se lleva el “no hago declaraciones”, debe uno sentirse importante diciéndolo por encima del hombro mientras sube una escalera.

 

Bueno, nos habíamos recorrido 47 kilómetros para ser testigos de ese menos-de-un-minuto de gloria, y era raro que no quisiera siquiera leer públicamente un comunicado (sin preguntas, con qué poco nos conformamos ya), así que nos hemos dedicado a preguntar a los vecinos en la plaza del Ayuntamiento qué les parecía que el alcalde dimitiera a un año de acabar la legislatura. Habla pueblo, habla. Era noticioso conocer ’qué siente el pueblo’ y además, algún sonido había que meter en las crónicas radiofónicas.

 

 

Mi primer objetivo eran tres señoras de las que me gusta a mí entrevistar, de las que están paradas en medio de la plaza de charla, con el carro de la compra, porque ésas siempre quieren hablar y de todo opinan, sepan o no, como era el caso. Porque no tenían ni idea, tampoco es que les importara demasiado, respondían casi lo mismo que yo les preguntaba y se fueron yendo poco a poco, hasta que me quedé sólo con una, hablando sobre lo que se había hecho en el pueblo y lo que no durante la legislatura. Ni siquiera era crítica con el alcalde la señora.

 

Pero después de cuatro minutos hablando (está grabado) en medio de la conversación dice la señora: “está ahí en la ventana el alcalde saliente, mirando cómo hablo con la radio”. Yo le contesto que a él ya le he intentado preguntar lo mismo y no ha querido hablar. Justo entonces ha salido del Ayuntamiento un tipo con traje, corbata y gafas de sol, se ha acercado directamente a la señora a la que yo estaba grabando y sin mirarme ni de reojo ha dicho: “hola buenos días señora, venga, que le voy a comentar una cosita”. Y se la ha llevado, sin más.

 

Ladran, luego cabalgamos. El tipo no iba a ser capaz de ahuyentar a toda la gente que pasaba en ese momento por la plaza, así que he seguido preguntando (ya con mi compañero) a vecinos, y una nos ha dicho que si a ese alcalde lo llamaban ’Don Limpio’ porque dejaba limpia la caja, otra que si decían que estaba liado con una concejala, otro que si no se lleva bien con sus concejales... la mayoría, eso sí, que no tenían ni idea ni querían hablar de lo que se comentaba en el pueblo, pero que debería explicarse para detener los rumores. Que al menos esquive el bulto con una mentirijilla del tipo “quiero dedicarme a mi familia”. Es un cargo público y se debe a los vecinos que le han votado y pagado el sueldo estos tres años. Que diga por qué se marcha y que se vaya en paz. Él sabrá por qué ha decidido no hacerlo, si es una casualidad que mientras estábamos preguntando en la plaza se haya bajado a una terraza a tomarse un café con otra concejala, siguiéndonos con la mirada.

25/05/2010 02:19 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Si has estado en la guerra ya todo qué más da

Te pregunto después de tanto tiempo si tuviste miedo y me dices que no. Que sólo los primeros días te quitaba el sueño, que sólo cuando viste en la cara de los demás el miedo. Que sólo a la luz de la linterna en mitad de la noche, que sólo mientras esperabais ya con el casco y el chaleco antifragmentos puesto.

 

Después viste por primera vez proyectiles como en las películas y un estruendo como de fuegos artificiales y un temblor que era de morteros. Y no estabas sentado a la mesa en la hora del telediario ni en las fiestas de tu pueblo ni en el cine frente a una superproducción. Estabas en medio de la noche formado con un casco y un chaleco puestos, no te habían preparado para la ficción, ah.

 

Estabas en la guerra de la que tanto hablaban los periódicos, rodeado de la gente a la que tanto acusaban los periódicos, combatiendo el terrorismo que llenaba la boca de los políticos que se aseguraban una primera página en los periódicos y lo que tú estabas viviendo ni siquiera se iba ni se va a contar en los periódicos.

18/05/2010 23:05 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Si quieres te lo digo haciendo el pino

... Me contestó un político la semana pasada indignado. No quería hablar y habló, aunque no contestó a lo que yo le estaba a esas alturas ya repreguntando. No le dije que vale porque total, trabajo en radio, pero me encantó la respuesta, esa bordería que delataba su nerviosismo por el tema sobre el que quería a toda costa aparentar normalidad, porque sin responder explícitamente decía exactamente lo que yo esperaba oír.

Si de verdad mi pregunta no fuera la pregunta, habría salido por peteneras como es habitual, pero no supo y hoy se ha arrepentido; delante de todos los periodistas ha dicho que tenía que hablar conmigo, me ha cogido del brazo y me ha pedido perdón. No estuvo bien esa "salida de tono", me ha dicho. Ojiplática me quedo, como diría una amiga mía, pero se agradece el gesto y la voluntad.

No sé si nos hemos acostumbrado a que nos traten como tontos, pero yo no esperaba ni siquiera consideraba necesaria una disculpa, es más, me lo ha tenido que recordar. Porque al fin y al cabo, los dos sabemos que yo estaba haciendo mi trabajo y él el suyo, los dos estamos jugando al mismo juego, tanto la semana pasada como hoy.

 

11/05/2010 02:23 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

En la ruta del alcalde díscolo

Hoy me he quedado a gusto. He preguntado todo lo que no pude preguntar ayer. Y a los mismos alcaldes que me esquivaron de muy buenas maneras para luego hacer declaraciones en exclusiva a una agencia. He tenido que hacer como que me interesaban los actos a los que nos han convocado, e incluso les he hecho preguntas alusivas a ese tema del que ellos sí querían hablar, porque hasta cierto punto sí eran interesantes, pero todos sabíamos a qué juego estábamos jugando.

05/05/2010 23:28 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Un periodista no es un propagandista

 

Dice el diccionario de la RAE que Propaganda es la “acción o efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores”. Y como el oficio del periodista no es el del mercader, no deberíamos cubrir ruedas de prensa sin preguntas. Si los políticos convocan actos en los que no nos dejan preguntar, no nos están dejando informar, nos están pidiendo que hagamos propaganda, y no es nuestro trabajo ser meros altavoces de sus eslóganes.

Si no les gusta que les hagamos preguntas, se han equivocado de profesión, porque nuestro trabajo es preguntar y el suyo, cuando nos convocan, responder para que podamos informar a los ciudadanos a los que ellos se deben. Y si no, que no nos hagan perder el tiempo acudiendo a convocatorias que podrían solucionar enviándonos su discurso por correo electrónico, y ya veremos nosotros si lo difundimos o no. Basta ya de convocar a los periodistas sólo para ver cómo se hacen la foto y se dan mutuamente jabón, que no hay quien se lo crea.

04/05/2010 21:19 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

Este oficio de marmotas

 

Se supone que “noticia” es, por definición, algo nuevo, y que nuestro oficio consiste en difundir algo que no se sabía, pero cada vez esto se parece más al Día de la Marmota. Hoy me siento atrapada en el tiempo, dando vueltas en círculos concéntricos, hablando y volviendo a hablar sobre el mismo tema.

Es ya el tercer año que cubro la celebración de la fiesta del Dos de Mayo en Móstoles, y no es que crea que no tiene sentido retransmitir los actos; de hecho, me gusta difundir las tradiciones y un pedacito de nuestra historia. Además, sin ironías, me apasionan los directos, es lo que más me gusta del periodismo: pasarme toda la mañana soleada del domingo entre la multitud y ahora entrevistar a una señora vestida de goyesca, ahora a un mariscal de las tropas de Napoleón, ahora ponerme a contar yo sola que está teniendo lugar la misa en honor a los alcaldes de Móstoles que firmaron el bando que dio origen a la guerra de la Independencia, ahora pruebo un pastel que me ofrece un artesano de la feria y hablo casi con la boca llena, ahora me tengo que alejar porque no se me escucha con el ruido de la charanga, ahora relleno estos minutos de radio hablando aunque no tenga nada que contar, ahora resumo a bote pronto unos discursos que acabo de medio escuchar... y se pasa rápidamente una mañana igual a la del año pasado y a la del siguiente... y la disfruto, no sé de qué me quejaba tanto esta mañana cuando no me podía estar creyendo que ya estuviera sonando el despertador.

02/05/2010 23:48 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

Son como niños

Hoy he asistido a una pelea de escolares en plena sede del Gobierno regional. Los protagonistas tenían todos más de 40 años y sueldos públicos y trajes elegantes con corbata, pero estaban enfurruñados igual que niños de brazos cruzados en unos sofás blancos de aspecto caro y comodísimo, y ha tenido que venir la profe a hacerles entrar en razón, restregándoles su provocación desde lo alto de sus tacones, con la chulería tranquila de quien realmente tiene la autoridad.

16/04/2010 22:26 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Todos nosotros contra 'El Rafita'

20100303024709-esperando-al-rafita1b.jpg

 

Hoy he estado toda la mañana jugando al escondite con ’El Rafita’. En principio, mi equipo partía con ventaja, porque éramos todos estos periodistas que veis en la foto (y alguno más que hacía guardia frente a otras posibles salidas de los juzgados de Alcorcón) contra él, que jugaba solo. Además teníamos de nuestra parte a los vecinos, señoras que se paraban en mitad de la calle con el perrito o el carro de la compra para ponerle verde con más o menos rabia, guardando más o menos la compostura.

 

Nosotros estábamos haciendo nuestro trabajo, pero eso le molesta porque dice que no le dejamos rehacer su vida, no le dejamos de recordar que con 14 años (hace 8) fue condenado por participar en la violación, tortura y asesinato de una joven disminuida psíquica a la que quemaron viva en un descampado de Getafe.

 

Así que él, que ya casi ha cumplido su ridícula condena por ese atroz crimen, ha acudido esta mañana a declarar por haber intentado robar la radio de un coche, uno de los seis delitos que presuntamente ha cometido en los últimos ocho meses, estando en eso que llaman libertad vigilada y que como se ve, es muy útil para tener controlados a los delincuentes.

 

Nosotros estábamos esperándole desde una hora antes para empezar el juego, y la verdad es que ha comenzado muy mal. Nos ha metido un golazo insólito al entrar tranquilamente por la puerta desde un lateral casi sin que nadie le viera hasta que ya tenía un pie dentro y los guardias de seguridad han empezado a gritarnos que dejáramos libre la puerta.

 

Luego unos cuantos hemos subido a la sala de espera del juzgado y ahí nos hemos quedado un rato en medio de un tenso silencio, nosotros de pie, rodeándole, mirándole el cogote y él sentado en una silla mirándose los pies. Pero tenía un aspecto desvalido ahí solo en el fondo de ese pasillo, casi podría decir que de niño bueno y asustado.

 

Cuando nos ha echado la Policía y nos hemos tenido que bajar a nuestro campo a jugar, uno de los de mi equipo ha calificado certeramente lo que habíamos sentido ahí arriba: teníamos el síndrome de Estocolmo, a todos ahora nos daba casi pena, le veíamos menos malo. Pero nada como pasarse dos horas en medio de la calle esperando a que baje para espantar el síndrome, recordar las reglas de juego y luchar por ganar esa partida.

 

Él ha acabado de declarar en una hora, y se ha pasado otra más intentando buscar una salida. Pero nosotros éramos muchos y estábamos haciendo guardia en todas las puertas: cada vez que alguien daba un aviso o hacía una seña todos corríamos como locos, micrófonos y cámaras al hombro para verle salir. Sólo una vez se asomó de verdad y se volvió a meter corriendo, todas las demás fueron falsas alarmas animadas por las típicas vecinas que creen saberlo todo y haberlo visto todo.

 

Al final nos ha ganado pero con trampas, porque le han ayudado a salir de los juzgados oculto en el maletero de un coche para que no le grabáramos, a pesar de que ya no hay que proteger su imagen porque no es menor de edad, incluso él mismo se ha prestado a salir en la televisión previo pago.

 

También hemos perdido el apoyo de algunos vecinos, aunque fueran los menos. Nos increpaban que nos fuéramos de ahí porque estábamos ayudándole a hacerse famoso, aunque ellos mismos también aguardaban a la puerta para verle salir como otros tantos, demostrando que el asunto sí tiene interés para el público.

 

En cualquier caso, ésta no es precisamente la fama que él querría, así que por una vez (y sin que sirva de precedente) no voy a estar en contra de los circos mediáticos, aunque sea sólo en este caso y a pesar de que no creo que los periodistas debamos ejercer el papel de castigadores de lo que ya ha sido resuelto por la Justicia, aunque todo el mundo piense que es un castigo insignificante.

 

Si hoy no me he sentido ridícula en medio de este absurdo circo que acabo de contar de un modo tan frívolo y deshumanizado es porque creo que de verdad a la gente le interesa tener bien presente la cara del Rafita para cuando vayan a cruzarse con él por la calle, ya que en el mes de junio será completamente un hombre libre; estará absolutamente liberado del repulsivo crimen que acabó con una vida humana.

Etiquetas: , ,

03/03/2010 02:47 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

Nos quejamos porque queremos

Siempre he sabido que yo vivo mejor que los políticos, pero ahora tengo certezas. Y no lo digo sólo por mi vida personal, es que además voy casi más holgada económicamente que ellos, a pesar de los pesares. Resulta que los diputados de las Cortes Valencianas han declarado hoy públicamente sus bienes y dicen que el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, sólo tiene 905 euros en su cuenta y un coche viejo, de quince años nada menos, además de otros pequeños bienes compartidos. Así luego quién se extraña de que también hoy salte la noticia de que la economía sumergida ha crecido en el último año al 23% del PIB.

 

24/02/2010 01:52 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Cuando nada importa delinquir

Qué pena no haber tenido una cámara de fotos a mano anoche cuando vi a una pareja de policías municipales en el centro de la plaza de Santa Ana, rodeados de jóvenes haciendo impunemente botellón. ¿No estaba prohibido beber en la calle? ¿No aprobaron una ley hace ocho años en la Comunidad de Madrid para que los jóvenes borrachos no molestaran el descanso de los vecinos y dejaran las calles y plazas hechas un asco?

No es que me preocupe en exceso el hecho de que los jóvenes beban en la calle, incluso llego a entenderlo perfectamente (dentro de un comportamiento cívico) por los precios abusivos que pagamos por el garrafón inmundo que te ponen en los bares, pero lo que me parece incomprensible es esa desidia policial, sobre todo cuando en otras ocasiones he visto a una pareja de policías multando a un joven que iba andando con una lata de cerveza en la mano por Malasaña.

Si hay una ley, lo mínimo sería exigir a la policía que se moleste en pedir que la gente la cumpla. No digo ya que se líen a poner sanciones, porque según he estado leyendo, el 90 por ciento de los expedientes por botellón no llegan ni a tramitarse (en la Comunidad de Madrid se pusieron el año pasado 45.000 sanciones y llegaron a cursarse 7.000). Quizá es por eso por lo que no actuaban los policías de ayer, porque saben que no tiene sentido amenazar con unas represalias inexistentes.

Me consta que eso mismo les pasa a muchos policías y guardias civiles, que se chocan con la inutilidad de su trabajo cuando ven que los delincuentes que ellos se molestan en capturar están a los dos días paseando tranquilamente (y a menudo volviendo a sembrar el terror alegremente) por la calle, respaldados y protegidos por un código penal y unas leyes que no se sostienen en el mundo real.


21/02/2010 23:54 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Los buenos periodistas y las buenas personas

 

Tuve una vez una jefa que pensaba que para ser buen periodista había que ser buena persona. Y en días como ayer, que fui a cubrir la noticia de un parricidio, sólo pienso: Ojalá.

Si fuera obligatorio ser buena persona para ejercer el periodismo, estaría prohibido que algún periodista se ponga a aporrear todas las puertas del rellano a la vez con la intención de “crear ambientillo de vecinos indignados”, que les enchufe el micro y la cámara según abren la puerta y que les interrogue con muy malos modos, nervioso porque no consigue las declaraciones que quiere para darle más morbo a la noticia, porque para algunos no es suficiente tragedia que un hombre asesine a su madre y después se suicide.

Ojalá esa clase de periodistas entendiera al menos que se consigue más intentando empatizar con la gente, ganándose su confianza. Claro que con este método obtienes menos entrevistados porque estás más tiempo con cada uno de ellos, y las declaraciones serán menos impactantes y morbosas que las que se pueden provocar con un par de preguntas malintencionadas bien hechas, así que sería deseable que hubiera más jefes afines al método de la confianza, como esa jefa partidaria de las buenas personas que tuve yo una vez. Quizá el resultado no es mayor, pero seguro que será más verdadero.


06/02/2010 14:07 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Ayudar a los "pobres vergonzantes"

 

Alguien se podría preguntar que para qué sirven los marqueses, las marquesas, los condes y las condesas hoy en día. El Ministerio de Sanidad y Política Social responde: “para atender a los pobres vergonzantes y ancianos solitarios venidos a menos que vivan solos o en condiciones precarias, con su familia o con personas a quienes también estorban, o en residencias que tienen deficientes condiciones de higiene y en donde además les traten mal”.

Ése es el fin con el que se ha constituido la Fundación Marquesa de Balboa, inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Sanidad y Política Social, y que pretende atender “primero a las mujeres, y preferentemente a las que tuvieron una buena posición, con preferencia a las personas de la condición social que tuvo la  Excma. Sra. Marquesa de Balboa, que necesitan ayuda y no se atreven a solicitarla o no lo consiguen".

A mí esta noticia me ha sonado a esperpento, y cruel por el lenguaje que emplean para justificar sus fines solidarios. Me da que la decisión de crear esta Fundación la han tomado unas señoronas que quieren salvar su conciencia social ayudando a los que fueron de los suyos mientras remueven con sus dedos ensortijados una taza de té, pero es cierto que es un drama real de nuestra sociedad y que no soy yo nadie para opinar sobre lo que cada persona quiere hacer con su dinero.

Por eso me he dado una vuelta por los centenares de comentarios que han dejado los cibernautas sobre esta noticia en los periódicos digitales, y la verdad es que la gente es muy ingeniosa, sus opiniones no tienen desperdicio.

Una lectora apunta que esta situación ya quedaba patente en el tercer amo del Lazarillo de Tormes, con el hidalgo que se ponía migas de pan en la barba para aparentar que había comido.

Hay quienes defienden esta causa porque saben que los que fueron ricos prefieren morirse de hambre antes de reconocer que necesitan ayuda, porque si es duro estar abajo, más duro todavía es caer al suelo desde arriba y “la vanidad y el orgullo no dan de comer”; incluso hay quien contraataca a los “progres de oficio” diciendo que es mejor gastarse el dinero en ayudar a los que tuvieron mala fortuna que en cremas antiedad o en defender la causa de las chinchillas martirizadas.

Pero la mayoría son críticas a esa aristocracia rancia que podría protagonizar una película de Berlanga o un libro de Galdós, denunciando que alguien “anteriormente rico tenga más derecho que un pobre de toda la vida porque ha sido rico”. Hay también a quien le surge el humor para animarnos a colaborar con la causa: “Ponga un ex-rico en su mesa. Sabe usar mejor los cubiertos”.


05/02/2010 02:21 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Cómo hablar mucho sin decir nada

No es magia. Los periodistas somos testigos muy a menudo de que es perfectamente posible rellenar una rueda de prensa sólamente de palabras. Sin ideas ni proyectos ni datos, sólo palabras que suenan bien, palabras que contestan incluso a preguntas concretas. Cuando no se tiene absolutamente nada que decir, supongo que es mejor no quedarse callado, porque las palabras lo disimulan y el silencio es mucho más elocuente.

Pero esta habilidad engañosa no es patrimonio exclusivo de los políticos, por mucho que sean los que la manejen con más descaro, también los periodistas a menudo tenemos que hablar mucho sin saber. Porque nos mandan rellenar o porque queremos parecer más listos que nadie.

Decía una compañera del gremio que el periodismo es el arte de ocultar lo que no sabes con estilo, y yo, sin llegar a tanto, coincido en que lo mejor que nos enseñaron en la facultad de Periodismo es a rellenar un folio en blanco. Sin ironías; es muy útil para la vida profesional. Si llegas cuarto de carrera y no sabes qué poner en un examen, mejor retírate, porque siempre hay algo que puedes poner, algo que te suene y que deberías saber escribir bien, aunque sólo sea por la cantidad de veces que repiten los mismos conceptos a lo largo de los cinco años de licenciatura y que siempre tienen que ver unos con otros.

Para muestra, un botón. No voy a confesar aquí las veces que yo he tenido que rellenar unos minutos de programación o unos párrafos echándole imaginación al asunto, que al fin y al cabo es mi trabajo, sino que voy a dejaros este cuadro que circula por internet. Empezando por el "queridos compañeros" de la primera casilla, probad a leer, al azar, una frase de la columna 1, luego otra de la columna 2, después otra de la columna 3 y por último una cualquiera de la columna 4, y así sucesivamente, sin que tengan que ser de la misma línea. Veréis cómo resulta un discurso grandilocuente y válido para casi cualquier tema que tratan nuestros políticos.

 

                          1                        2

 3

4

Queridos compañeros

la realización de las premisas del programa

nos obliga a un exhaustivo análisis

de las condiciones financieras y administrativas existentes.

Por otra parte,y dados los condicionamientos actuales

la complejidad de los estudios de los dirigentes

cumple un rol escencial en la formación

de las directivas de desarrollo para el futuro.

Asimismo,

el aumento constante, en cantidad y en extensión, de nuestra actividad

exige la precisión y la determinación

del sistema de participación general.

Sin embargo no hemos de olvidar que

la estructura actual de la organización

ayuda a la preparación y a la realización

de las actitudes de los miembros hacia sus deberes ineludibles.

De igual manera,

el nuevo modelo de actividad de la organización,

garantiza la participación de un grupo importante en la formación

de las nuevas proposiciones.

La práctica de la vida cotidiana prueba que

el desarrollo continuo de distintas formas de actividad

cumple deberes importantes en la determinación

de las direcciones educativas en el sentido del progreso.

No es indispensable argumentar el peso y la significación de estos problemas ya que

nuestra actividad de información y propaganda

facilita la creación

del sistema de formación de cuadros que corresponda a las necesidades.

Las experiencias ricas y diversas muestran que

el reforzamiento y desarrollo de las estructuras

obstaculiza la apreciación de la importancia

de las condiciones de las actividades apropiadas.

El afán de organización, pero sobre todo

la consulta con los numerosos militantes

ofrece un ensayo interesante de verificación

del modelo de desarrollo.

Los superiores principios ideológicos, condicionan que

el inicio de la acción general de formación de las actitudes

implica el proceso de reestructuración y modernización

de las formas de acción.

Incluso, bien pudiéramos atrevernos a sugerir que

un relanzamiento específico de todos los sectores implicados

habrá de significar un auténtico y eficaz punto de partida

de las básicas premisas adoptadas.

Es obvio señalar que

la superación de experiencias periclitadas

permite en todo caso explicitar las razones fundamentales

de toda una casuística de amplio espectro.

Pero pecaríamos de insinceros si soslayásemos que

una aplicación indiscriminada de los factores concluyentes

asegura, en todo caso, un proceso muy sensible de inversión

de los elementos generadores.

Por último, y como definitivo elemento esclarecedor, cabe añadir que

el proceso consensuado de unas y otras aplicaciones concurrentes

deriva de una indirecta incidencia superadora

de toda una serie de criterios ideológicamente sistematizados en un frente común de actuación regeneradora.

26/01/2010 22:17 Elena #. Periodismo No hay comentarios. Comentar.

Las desgracias que no suceden lejos

Son las diez de la noche de un día de diario. Estás en casa, supongamos que en pijama. Oyes un crujido, miras una grieta, llaman a la puerta, coges el abrigo, bajas a la calle, de repente todos los vecinos están fuera del edificio y en diez minutos te has quedado sin casa. Te quedas en la acera de enfrente viendo cómo se caen los techos, viendo cómo se abren las paredes, esquivando quizá las piedras de lo que fue tu casa. Estás en la calle con lo puesto rodeado de todos esos con los que te cruzabas en el ascensor sin saber de qué hablar.

Anoche se derrumbó un edificio de viviendas en Madrid y fue tal cual, dicen los propietarios que nunca habían tenido problemas. No hay víctimas gracias a que un vecino se dio cuenta pronto de que eran extraños esos crujidos y fue avisando a todo el bloque: "bajad, que el edificio se hunde", les decía. La causa, dicen, podría estar en las lluvias, que habrían afectado a los cimientos (de un edificio que ha estado en pie cincuenta años, como si no hubiera llovido nunca antes) o las obras en el edificio contiguo (a más de uno se le tendría que caer el pelo por las consecuencias de sus chapuzas).

El caso es que 28 personas se han quedado en la calle con lo puesto, y a ver qué hacen. Yo me pongo en su lugar y tiemblo. Claro que es insignificante e incluso obsceno comparado con lo que están sufriendo en Haití y con los cientos de desgracias cotidianas que padece el planeta, pero así somos, egoístas y egocéntricos, siempre nos preocupa más lo que sentimos más cerca. Lo que podemos reconocer con nuestros ojos porque hemos pisado esa calle, lo que creemos que podría habernos pasado a nosotros, de lo que sentimos que podríamos no habernos librado.

Los otros cataclismos suceden lejos, y no conocemos a nadie que estuviera allí. Ni siquiera cuando hay periodistas en la zona del desastre que nos traen imágenes y testimonios de la barbarie a casa conseguimos indignarnos más allá de unos breves minutos en el mejor de los casos, no lo sufrimos porque no somos capaces de ponernos en su lugar.

 

23/01/2010 02:12 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

La política del dejarse ver

20100120230903-mail.jpg

Tengo una amiga que dice que en este mundo, los trabajadores se dividen en dos: los que se lo montan bien y todos los demás. Casi todos los que están ahí arriba son de los que se lo han montado realmente bien. Y si no, que alguien me explique qué hace toda esa gente ahí, pasando la mañana al fresco. Y digo casi todos porque en la foto hay también unos cuantos periodistas, que han tenido que ir a cubrir el acto en cuestión, a saber: la visita de un ministro a un centro cívico a medio hacer. Por eso están ahí todos haciendo paseíllo, esperando a que llegue el coche oficial del representante del Gobierno que ha financiado su construcción.

 

Al margen del motivo puramente propagandístico de la visita, porque ya me diréis qué pinta un ministro mirando cómo van las obras (¡ni siquiera iba a inaugurar el edificio! ¿no tendrá mejores cosas que hacer?), de toda esa gente, a mi modo de ver, sólo hacen falta como mucho cuatro: el ministro, el alcalde como anfitrión y sus jefes de prensa respectivos para atender a los medios. Todos los demás, a trabajar en sus cosas. Podrían estar atendiendo otros asuntos en esos momentos los seis alcaldes de municipios vecinos -a los que no influye la infraestructura-, los varios responsables de prensa de los correspondientes gabinetes, los concejales de todas las áreas de gobierno -implicadas o no en la construcción del centro- y demás personal asalariado con dinero público.

 

Y ésta no es de las peores visitas a las que he asistido, ni la más concurrida, ni la más extravagante, hay actos de este tipo en los que los políticos se visten como para ir de boda, se ponen sus mejores galas para salir en la foto. Y actos en los que hay hasta seis asesores acompañando a la política de turno, más una encargada sólo de arreglarle el vestido. En esta visita de hoy, al menos conocía a la mayoría de los presentes, todos escaleras para arriba-escaleras para abajo detrás del ministro, todos mirando en la azotea hacia donde mira el ministro, todos atendiendo las explicaciones del arquitecto que está escuchando el ministro.


Me consta que muchos de los que están en la foto trabajan y bien e incluso mucho por los ciudadanos, pero su trabajo de esta mañana consistía simplemente en estar ahí, haciendo bulto. Cada vez con más frecuencia, el trabajo de los políticos consiste en dejarse ver, y se pasan la vida de visita en visita. A veces me pregunto cuándo sacan tiempo para trabajar en lo que tienen que trabajar (y que luego inauguran con sus correspondientes testigos mediáticos y vecinos sonrientes), pero en seguida me respondo cuando pienso en la cantidad de asesores y cargos de confianza que tienen a su disposición.

 

20/01/2010 23:09 Elena #. Periodismo Hay 1 comentario.

Qué pueden hacer los periodistas por Haití

En días como éstos, echo de menos el tiempo en que nos advertían desde los telediarios que las imágenes que nos iban a mostrar a continuación podían herir nuestra sensibilidad. Ya casi nunca lo hacen. Será que nos hemos acostumbrado, será que ahora aguantamos más. Será, como dice un poema de Ángel González, que nos hemos vuelto "invulnerables / de tanto vulnerados / insensibles / de haber sentido tanto".

Será que necesitamos ver esa crudeza desde el salón de nuestra casa, que se nos atragante la comida y que se nos quiten las ganas de seguir comiendo, para solidarizarnos durante unos minutos antes de seguir con nuestra vida y, en el mejor de los casos, enviar ayuda. Y qué otra cosa vamos a hacer. Decía una mujer que tiene apadrinada una niña haitiana que está preocupada porque, de entre toda la gente que está deambulando por los escombros de lo que fue Puerto Príncipe, ella conoce a una que tiene nombre y apellidos, y una fotografía guardada en el álbum familiar.

¿Cuánto tardarán en dejar de impresionarnos las imágenes que estamos viendo del terremoto que ha asolado Haití en los informativos? Y entonces, cuando llegue ese momento, ¿qué?

 

16/01/2010 16:50 Elena #. Periodismo Hay 7 comentarios.

De cómo el periodismo te embrutece

No te puedes echar a llorar por un par de muertos desconocidos, por unos muertos por los que seguramente nadie ha llorado. Aunque los muertos se presenten ante tus ojos en medio de un descampado en un día de lluvia, tumbados juntos en una misma cama, carbonizados e intactos sobre la montaña minúscula de cenizas de lo que fue su casa. No te vas a poner a llorar.

Esta pasada madrugada dos personas han fallecido mientras dormían en el interior de una chabola de Leganés a causa de un incendio. Según apuntan los testigos, el origen del fuego pudo ser una vela que las víctimas utilizaban para alumbrar y calentar la estancia. Unos diez habitantes de las chabolas vecinas intentaron sofocar las llamas echando paladas de nieve pero murieron asfixiados por el humo antes de que pudieran llegar los bomberos. En pocos minutos, la infravivienda quedó completamente reducida a cenizas, ya que estaba construida a base de puertas viejas de madera, telas y cartones. Los fallecidos eran una mujer de 29 años y un hombre de 38 que según el Ayuntamiento, habían rechazado en varias ocasiones la ayuda de los servicios sociales.

Alguien me dijo una vez que cómo éramos tan brutos los periodistas, que ni siquiera nos molestábamos en decir "fallecidos". Que si no nos dábamos cuenta de que era ofensivo para los familiares escuchar en todos los medios que uno de los suyos está "muerto". Es verdad que cuando tienes que informar sobre un suceso con víctimas mortales muchas veces no te paras a pensar en la gravedad de los hechos desde un punto de vista puramente humano, no sientes el drama sino que informas y punto: cuentas lo que estás viendo y punto, hablas de lo que te han contado que ha sucedido y punto, interrogas (a menudo con poco tacto) a los testigos y punto: esperas en la calle o en el bar de enfrente a que el juez levante el cadáver y punto, coges el coche y te vas.

A veces ni siquiera eso. Ponemos el micrófono al primero que pasaba por allí y tenga algo que decir, o a los típicos vecinos que se arremolinan en medio de la calle en cuanto ven policía y cámaras, esos que siempre, sepan lo que sepan de las víctimas, quieren hablar. Si con suerte hemos llegado con tiempo al lugar del siniestro, tendremos al menos la oportunidad de utilizar el criterio y la sentatez para desechar esas declaraciones hechas por puro afán de protagonismo de los falsos testigos. Si con suerte tenemos criterio.

 

13/01/2010 02:10 Elena #. Periodismo Hay 4 comentarios.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris