Para gustos, los colores
Ya sé, ya sé que soy rara, pero no puedo evitarlo, me ENCANTAN estos edificios que hay en Alcorcón. Me entusiasman, me dan buen rollo desde la primera vez que los vi y siempre que paso por ahí. Me gustan más que las esculturas que hay en las rotondas cercanas, que también me gustan, pero a éstos no me canso de mirarlos y en las esculturas ya ni me fijo. Claro que me gustan más desde que vi un espectáculo de teatro de calle en los jardines que hay en el centro de la U que forman los tres bloques, pero no es por ese recuerdo por lo que me transmiten buenas sensaciones. Sé que son una mole, sé que parecen un enjambre de casas pequeñitas e incómodas, pero quizá es precisamente eso lo que me gusta: tanta vida junta, tanto balcón soleado y los trastos que se ven en todas las terrazas, el hecho de que parezca que están vivos. No sé cómo explicarlo, pero el otro día llamé emocionada a uno que estaba en venta y el mercado me da la razón: 270.000 inaccesibles eurazos.
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Mary -
bea -