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Alguien que anda por aquí

Aquéllo sí que era llover

Aquéllo sí que era llover

En Burkina Faso, la vida se paraliza mientras llueve. La lluvia no da tregua; una vez que el agua empieza a caer, en cuestión de minutos están todas las calles inundadas, corren los ríos de barro y el ruido del viento y del agua en los tejados de aluminio es tan intenso que no te deja ni escuchar a quien está a tu lado.

Claro que en cuanto amaina la vida recobra rápidamente su pulso, salen los niños a los patios, vuelven las mujeres a extender su trapo sobre el barro para vender verduras y todo el mundo está ya en la calle para vivir la vida.

Aprendizajes de un viernes por la noche

Yo siempre he sido de las que piensan que un móvil tiene que servir básicamente para llamar por teléfono, pero ya que estoy dejándome llevar por el trepidante avance de las nuevas tecnologías y hasta me confieso usuaria de las nuevas funciones de radio, mp3, cámara de fotos, internet, televisión, GPS y juegos que traen incorporadas, digo yo: qué les costaría inventarse un dispositivo más. Reclamo la invención de los móviles con alcoholímetro incorporado.

 

Una función con la que tus amigos puedan restringir ciertos números de teléfono para que cuando pretendas utilizarlos para llamar o mandar un sms a altas horas de la noche, el móvil te diga: sí, bonita, pero primero SOPLA.

 

Sería de gran utilidad para evitar los arrepentimientos del día después, en los que ya es bastante difícil sobrevivir a la resaca. Se evitaría así que, en el calor de la noche que todo lo confunde, hagas una llamada intempestiva o mandes un sms digamos... inapropiado a tu ex, a ese amigo con el que quieres algo más o incluso a tu jefe (basado en hechos reales).

 

Y cuando se extienda su uso y avance la tecnología del dispositivo, también podría servir para evitar que le dieras tu número de teléfono a alguien con quien no vas a querer hablar con luz de día.

La mejor manera de asegurarse una sonrisa

Hace poco una buena amiga me abrió los ojos hacia un gran descubrimiento: www.elmundotoday.com, un periódico digital que escribe totalmente en serio sobre noticias disparatadas, realmente lúcidas, inteligentes y críticas. Hacía tiempo que no me reía tanto yo sola frente al ordenador. Para no quitarle mérito a los redactores, copio y pego literalmente lo mejorcito que he leído últimamente:

FALTA APROXIMADAMENTE UN DÍA

Se acerca el viernes

Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación, ha convocado una rueda de prensa esta mañana para comunicar que pronto será viernes. “Antes de efectuar una afirmación a la ligera que diera falsas esperanzas a los ciudadanos, hemos consultado calendarios homologados a nivel internacional para ratificarlo. Siendo hoy jueves, y en esto estamos más o menos de acuerdo, ya casi es viernes”, ha afirmado Garmendia.

La portavoz popular Soraya Sáenz de Santamaría ha criticado “el optimismo irresponsable del Gobierno, que oculta deliberadamente que el próximo lunes está a la vuelta de la esquina”.

La reflexión de la ministra ha generado numerosos comentarios entre la opinión pública. En muchas oficinas españolas los trabajadores se han reunido alrededor de la máquina de café para valorar la proximidad del viernes y compartir los planes para el fin de semana.

Empresas como Telefónica de España han repartido folletos entre sus empleados informando de que el jueves no es el viernes aunque uno venga después del otro. El objetivo de dicha aclaración es “evitar que muchos dejen para el lunes próximo lo que pueden hacer hoy, cosa que ya suele pasar los viernes”, en palabras de un portavoz de la compañía.

“Ciertos rumores maliciosos pretenden minar la concentración de los trabajadores convirtiendo el jueves en un día dedicado a pensar en la proximidad del viernes. Eso convierte ese día en una especie de réplica del viernes en cuanto al nivel de expectativa. Si el proceso continúa, la cosa acabará afectando al miércoles, luego al martes y cuando llegue el lunes no sabremos si reír o llorar” explica el psicólogo Martín Siembra, totalmente contrario al comunicado del Gobierno, que tilda de contraproducente.

“Mientras aquí discutimos la cercanía del viernes, en Suecia las autoridades invierten en campañas para convencer a la población de que el lunes puede ser su amigo. La diferencia de mentalidades es clarísima”, ha añadido.

Garmendia se defiende de las críticas alegando que “en tiempos difíciles conviene hablar de cosas positivas si las hay, aunque por supuesto el Gobierno tiene previsto abordar el tema del lunes cuando esté más próximo y hacerlo, además, desde un enfoque maduro y responsable”.


http://www.elmundotoday.com/2009/10/se-acerca-el-viernes/

Publicado el 15 de Octubre de 2009 por Xavi Puig

 

 

No es amor de tía

No es amor de tía

Estaréis conmigo en que ¡¡mi sobrina es la niña más guapa del mundo!! Yo sé que todos dicen lo mismo, pero ésta además es un portento (y en ésto tenéis que creerme porque la foto no da para tanto): no tiene ni un año y ya hace meses que habla (claro que de sus cosas y en su idioma), gatea hacia delante y hacia atrás (al principio sólo avanzaba como los cangrejos), se mantiene mucho rato de pie y baila cada vez que le suena el móvil a su padre.

 

Pueden parecer pocos logros, pero lo mejor es que está todo el rato riéndose, ¡es tan feliz por cualquier cosa! Lo único que no entiendo es por qué llora cuando tiene sueño... Ojalá pudiera yo estar en sus condiciones cada vez que me vence la pereza y me entra un sueño insoportable... ¡ella sólo tiene que cerrar los ojos!

La realidad supera la ficción

 

Hay cosas que si las ves en una película o las lees en un libro no te las crees, piensas que los guionistas se han tomado unas setas alucinógenas. Como las cartas de los lectores del Cosmopolitan. Pero hoy publica ABC una noticia sobre una mujer que ha provocado un accidente de tráfico porque iba depilándose mientras conducía. Las ingles, nada menos. La pobre había quedado con un hombre y quería estar preparada, porque al parecer, la cita prometía y se ve que no le había dado tiempo a prepararse del todo. Cuántos suplicios tenemos que soportar las mujeres para agradar. Para rematar la escena surrealista, la tipa iba con su exmarido en el asiento del copiloto, quien, muy solícito, le echaba una mano al volante mientras se afeitaba las zonas más delicadas.

 

Dicen que le puede caer un año de cárcel por haber apretado el acelerador en lugar del freno y provocar tres heridos leves, al margen de que el coche no tenía seguro y de que justo el día anterior a la susodicha le habían retirado el carné de conducir. La noticia no explica por qué.

 

Día Internacional de la Mujer

De las cosas obvias no hace falta hablar, más que en el ascensor para rellenar incómodos silencios. Pero no se habla en los ascensores de los derechos de la mujer; de la mujer trabajadora se habla en los telediarios en días como hoy, aunque sigue dando igual.

 

Hoy, Día de la Mujer Trabajadora, he hecho lo mismo que cualquier otro día, y me siento igual. Sigo trasnochando como cualquier otra noche y también hoy he estado dudando más de lo sanamente recomendable antes de tomar una decisión. No me siento más orgullosa de ser mujer por haber visitado esta mañana una exitosa empresa dirigida por mujeres, ni me he sentido reconfortada por las palabras de los políticos a los que se les llena la boca al hablar de igualdad.

 

No soy feminista ni siento que hoy tenga algo que celebrar. Me quedan lejos los logros por los que afortunadamente lucharon mis antepasadas y presiento que seguirán lejos los objetivos que aún nos quedan por cumplir. No somos en absoluto iguales los hombres y las mujeres, pero deberíamos serlo en derechos, en todos los lugares del mundo.

 

Declarar un Día Internacional sirve para que se hable de ese tema. Por eso, el verdadero Día de la Mujer será cuando no haya que celebrarlo, porque no habrá nada de lo que haga falta hablar.

Cuánta razón tienen a veces las fachadas

"QUERER PODER

TE IMPIDE

PODER QUERER"

(Pintada en un edificio)

Los músicos (cuento hiperbreve)

 

Sucedió bajo tierra, en las entrañas de Madrid. Él tocaba el violín en el metro y ella, la pandereta. Sonreían mucho. Él tenía los dientes demasiado grandes y ella, una verruga en el sabio superior, pero sonreían mucho, como si fuera la primera vez que tocaban juntos o como si acabaran de reencontrarse. Incluso, mientras esperaban a que se abriesen las puertas para bajar, ella tarareaba.

 

El que espera desespera

Me gusta siempre mirar a los balcones y en ese del tercer piso ya he visto varias veces al mismo chico asomado. Hoy parece que se queda más rato que de costumbre y está fumando, veo iluminarse de vez en cuando una brasa a través de la lluvia.

 

Desde la distancia, ese chico parece guapo y desesperado, está ahí fuera con el frío, mojándose y mira hacia la calle como quien espera algo, quizá dudando entre gritar o no gritar, esperando tal vez verla llegar a ella, reunir fuerzas para volver a entrar o vigilando la llegada del camión de la mudanza mientras se consume su cigarro y su paciencia.

 

Parece que espera escuchar una llamada que lo reclame, una voz que le diga “ven”, un abrazo alrededor de la cintura, un escalofrío que le recorra la espalda, un silbido de alguien que camine por la acera de enfrente, una sonrisa llamando a su portal, el susurro de una buena idea que le dé motivos para seguir viviendo...

 

Pero nada de eso pasa y el chico se encarama de un salto rápido a la barandilla y se queda mirando al suelo, dudando entre saltar o no saltar.

Sueños confesables

Al final va a resultar que soy yo la rara. A juzgar por mis sueños, sé que todo el mundo pensará que sí.

Yo no tengo patio, pero hoy por ejemplo en la siesta he soñado que tenía en el patio de mi casa a una niña que se llamaba Alejandra jugando con una perra que se llamaba Alejandra, y al poco rato llegó otra vecina a jugar con ellas y esa segunda niña también se llamaba Alejandra. Me he despertado en el momento caótico de hacer las presentaciones, y me he quedado con una sensación extraña, porque de todas las imágenes del sueño lo único familiar era la perra, que mordía mucho, como Majete.

 

Claro que con peor sensación me desperté hace unos días, cuando soñé, atención, con una paloma blanca vestida de chulapa que se acercó volando a mí con el propósito de beberse mi café. Me desperté poco después de que la paloma me hablara en un tono bastante indignado, porque yo quería sacarle una foto para inmortalizar el momento en el que mete el pico en mi taza, y ella me dice que si quiero sacarle una foto, tendría que hacer algo por ella...

 

Ya es bastante absurdo por hoy, no voy a dejar escrito la paranoia que me pidió la paloma a cambio. Y éstos son sólo algunos de los sueños que sueño dormida, lo que sueño despierta es más inconfesable.

Homenaje a los buenos amigos

 

Hago mía la frase de un filósofo griego: "No necesito amigos que cambien cuando yo cambie y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor".

Todos nosotros contra 'El Rafita'

Todos nosotros contra 'El Rafita'

 

Hoy he estado toda la mañana jugando al escondite con ’El Rafita’. En principio, mi equipo partía con ventaja, porque éramos todos estos periodistas que veis en la foto (y alguno más que hacía guardia frente a otras posibles salidas de los juzgados de Alcorcón) contra él, que jugaba solo. Además teníamos de nuestra parte a los vecinos, señoras que se paraban en mitad de la calle con el perrito o el carro de la compra para ponerle verde con más o menos rabia, guardando más o menos la compostura.

 

Nosotros estábamos haciendo nuestro trabajo, pero eso le molesta porque dice que no le dejamos rehacer su vida, no le dejamos de recordar que con 14 años (hace 8) fue condenado por participar en la violación, tortura y asesinato de una joven disminuida psíquica a la que quemaron viva en un descampado de Getafe.

 

Así que él, que ya casi ha cumplido su ridícula condena por ese atroz crimen, ha acudido esta mañana a declarar por haber intentado robar la radio de un coche, uno de los seis delitos que presuntamente ha cometido en los últimos ocho meses, estando en eso que llaman libertad vigilada y que como se ve, es muy útil para tener controlados a los delincuentes.

 

Nosotros estábamos esperándole desde una hora antes para empezar el juego, y la verdad es que ha comenzado muy mal. Nos ha metido un golazo insólito al entrar tranquilamente por la puerta desde un lateral casi sin que nadie le viera hasta que ya tenía un pie dentro y los guardias de seguridad han empezado a gritarnos que dejáramos libre la puerta.

 

Luego unos cuantos hemos subido a la sala de espera del juzgado y ahí nos hemos quedado un rato en medio de un tenso silencio, nosotros de pie, rodeándole, mirándole el cogote y él sentado en una silla mirándose los pies. Pero tenía un aspecto desvalido ahí solo en el fondo de ese pasillo, casi podría decir que de niño bueno y asustado.

 

Cuando nos ha echado la Policía y nos hemos tenido que bajar a nuestro campo a jugar, uno de los de mi equipo ha calificado certeramente lo que habíamos sentido ahí arriba: teníamos el síndrome de Estocolmo, a todos ahora nos daba casi pena, le veíamos menos malo. Pero nada como pasarse dos horas en medio de la calle esperando a que baje para espantar el síndrome, recordar las reglas de juego y luchar por ganar esa partida.

 

Él ha acabado de declarar en una hora, y se ha pasado otra más intentando buscar una salida. Pero nosotros éramos muchos y estábamos haciendo guardia en todas las puertas: cada vez que alguien daba un aviso o hacía una seña todos corríamos como locos, micrófonos y cámaras al hombro para verle salir. Sólo una vez se asomó de verdad y se volvió a meter corriendo, todas las demás fueron falsas alarmas animadas por las típicas vecinas que creen saberlo todo y haberlo visto todo.

 

Al final nos ha ganado pero con trampas, porque le han ayudado a salir de los juzgados oculto en el maletero de un coche para que no le grabáramos, a pesar de que ya no hay que proteger su imagen porque no es menor de edad, incluso él mismo se ha prestado a salir en la televisión previo pago.

 

También hemos perdido el apoyo de algunos vecinos, aunque fueran los menos. Nos increpaban que nos fuéramos de ahí porque estábamos ayudándole a hacerse famoso, aunque ellos mismos también aguardaban a la puerta para verle salir como otros tantos, demostrando que el asunto sí tiene interés para el público.

 

En cualquier caso, ésta no es precisamente la fama que él querría, así que por una vez (y sin que sirva de precedente) no voy a estar en contra de los circos mediáticos, aunque sea sólo en este caso y a pesar de que no creo que los periodistas debamos ejercer el papel de castigadores de lo que ya ha sido resuelto por la Justicia, aunque todo el mundo piense que es un castigo insignificante.

 

Si hoy no me he sentido ridícula en medio de este absurdo circo que acabo de contar de un modo tan frívolo y deshumanizado es porque creo que de verdad a la gente le interesa tener bien presente la cara del Rafita para cuando vayan a cruzarse con él por la calle, ya que en el mes de junio será completamente un hombre libre; estará absolutamente liberado del repulsivo crimen que acabó con una vida humana.

Alma mía

Ayer en Madrid había dentro del mismo teatro decenas de almas como el alma mía, disfrutando de la poderosa voz de Pedro Guerra, emocionándonos con las mismas historias, temblando a veces, con el vello de punta, conteniendo la respiración durante unos silencios que él sabe llenar de magia y riéndonos también todos juntos con sus anécdotas. Y a la vez seguro que cada uno estábamos recordando nuestras propias historias, evocando nuestros propios recuerdos, cada uno buceando dentro su propio corazón.

 

No hacía falta nada más para detener el transcurso del tiempo, para alejarnos del ruido de la vida cotidiana. Ahí fuera el mundo se podía estar cayendo. Ése es su don y su talento, el poder de su música que acaricia el alma y el oído. El poder de un hombre solo en medio de un escenario vacío, que es capaz de convocar grandes pasiones con la sola ayuda de su guitarra y su voz.

Los superhéroes del siglo XXI

Los superhéroes del siglo XXI

Anoche tuve una fiesta de disfraces por el cumpleaños de un amigo. Aunque ya han pasado los Carnavales, todos teníamos que ir vestidos de algún superhéroe y, como se ve claramente en la foto por nuestras joyas y capas doradas con el oso de Tous, nosotras íbamos disfrazadas de las auténticas superheroínas de este siglo: las SUPER...FICIALES!!

Fue agotador hacer toda la noche de supertontas y superpijas, no está valorado el esfuerzo que cuesta hablar todo el rato marcando las eses e incluyendo oseas cada dos palabras, pero ése era nuestro superpoder, porque para no tener nada en el cerebro y triunfar en esta vida, realmente hay que valer.

Cómo tratar a las princesas

Tras una tarde de café entre chicas, en nombre de mis amigas quiero mandar un mensaje claro y rotundo a los chicos: Si sois unos capullos, comportaos como tales. No nos tratéis como princesas para luego no volver a llamarnos, porque nos encariñamos y nos hacemos ilusiones, no lo podemos evitar. No nos importa que seáis unos capullos, pero no nos gustan los disfraces, nos gusta saber a qué atenernos.

Claro que entre nosotras también hay muchas lagartas despreciables que encima nos crean fama a las demás, pero el verdadero problema (para nosotras) no es que haya lagartas, sino que las lagartas siempre se quedan con los buenazos. Parece que a los buenazos les gusta que les traten mal, necesitan a una castigadora para tener el aliciente de seguir detrás de ella, lo deben ver como un reto divertido.

Admito que todo esto no son más que reflexiones superfluas y prejuiciosas, pero me quedé de piedra cuando, después de hablar de todo esto entre risas, nos ponemos a ver la película Orgullo y Prejuicio y me doy cuenta de que ya en el siglo XVIII el cortejo funcionaba igual, que el bueno de la película se pasa toda la cinta persiguiendo a una castigadora (aunque tenga buenas razones). Para bien o para mal, en el fondo del asunto, no hemos evolucionado nada.

Noche de cuentos y recuentos

Esta noche ha estado llena de palabras de las que hacen reír y sonreír, palabras de las que hacen que te lloren los ojos, de las que emocionan y encandilan, palabras de alabanza desde un altar o de complicidad, de tú a tú pisando un mismo suelo, palabras sabias o superficiales, de espera y de esperanza, palabras de las que me he quedado suspendida sobre un finísimo hilo...

Esta noche me han contado historias verídicas e imaginadas, y tras los cuentos han venido riéndose los recuerdos y las nostalgias del pasado; han llegado los ecos de aquéllos a los que perdí hace mucho tiempo la pista y que esta noche, a pesar de las lejanías, he sentido cerca...

 

Ojalá fuéramos superhéroes

 

Dicen que ya no se fabrican las cosas como las de antes, y es verdad. Ahora las reparaciones te cuestan casi más que el aparato nuevo, debe ser que a las empresas les sale más rentable construir de baja calidad que mantener un buen servicio técnico.

También es culpa de las modas, de nuestras costumbres consumistas y de lo rápido que avanza la tecnología, y yo en general no pongo pegas, pero digo yo... ya que avanza tan rápido la ciencia... ¿por qué no inventan una chapa retráctil para los coches, qué les cuesta? Quiero decir... una chapa que se pueda desabollar con facilidad, que cicatrice instantáneamente, como las heridas de los superhéroes.

Las compañías de seguros y los talleres de chapa igual no hacen mucho negocio, pero ¿y los disgustos que nos evitarían a los demás? ¿no importa en esta vida la felicidad más que el dinero? ¿y lo felices que seríamos todos los despistados de este mundo que, como yo hoy, nos hemos dado dos golpecitos con el coche?

 

Nos quejamos porque queremos

Siempre he sabido que yo vivo mejor que los políticos, pero ahora tengo certezas. Y no lo digo sólo por mi vida personal, es que además voy casi más holgada económicamente que ellos, a pesar de los pesares. Resulta que los diputados de las Cortes Valencianas han declarado hoy públicamente sus bienes y dicen que el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, sólo tiene 905 euros en su cuenta y un coche viejo, de quince años nada menos, además de otros pequeños bienes compartidos. Así luego quién se extraña de que también hoy salte la noticia de que la economía sumergida ha crecido en el último año al 23% del PIB.

 

Partidaria de los finales felices

 

Porque de qué sirve estar en su contra. Yo me confieso a favor de los finales felices. Siempre, en el cine, en los libros y en la televisión, pero sobre todo en la vida real. Soy partidaria incluso de la felicidad de ese pijales al que he visto en el metro acariciando el pelo de la típica chica mononeuronal, aunque los dos me den lo mismo y seguramente ni siquiera los elegiría como amigos.

Me gusta que a la gente o a los personajes les vaya bien en la vida independientemente de cómo me trate la vida a mí, porque cuanta más felicidad haya a mi alrededor, más feliz será el mundo que me rodea, será un lugar más agradable en el que vivir y creo que eso se acaba contagiando: la energía positiva atrae buenos sucesos, igual que a los amargados siempre les pasan cosas malas. Yo creo que si sonríes tienes más probabilidades de encontrarte con una sonrisa al otro lado. Y si lo que hay al otro lado es un gruñido de los que no distinguen entre sonrisa y mueca, al menos que no se diga que no lo has intentado.


Cuando nada importa delinquir

Qué pena no haber tenido una cámara de fotos a mano anoche cuando vi a una pareja de policías municipales en el centro de la plaza de Santa Ana, rodeados de jóvenes haciendo impunemente botellón. ¿No estaba prohibido beber en la calle? ¿No aprobaron una ley hace ocho años en la Comunidad de Madrid para que los jóvenes borrachos no molestaran el descanso de los vecinos y dejaran las calles y plazas hechas un asco?

No es que me preocupe en exceso el hecho de que los jóvenes beban en la calle, incluso llego a entenderlo perfectamente (dentro de un comportamiento cívico) por los precios abusivos que pagamos por el garrafón inmundo que te ponen en los bares, pero lo que me parece incomprensible es esa desidia policial, sobre todo cuando en otras ocasiones he visto a una pareja de policías multando a un joven que iba andando con una lata de cerveza en la mano por Malasaña.

Si hay una ley, lo mínimo sería exigir a la policía que se moleste en pedir que la gente la cumpla. No digo ya que se líen a poner sanciones, porque según he estado leyendo, el 90 por ciento de los expedientes por botellón no llegan ni a tramitarse (en la Comunidad de Madrid se pusieron el año pasado 45.000 sanciones y llegaron a cursarse 7.000). Quizá es por eso por lo que no actuaban los policías de ayer, porque saben que no tiene sentido amenazar con unas represalias inexistentes.

Me consta que eso mismo les pasa a muchos policías y guardias civiles, que se chocan con la inutilidad de su trabajo cuando ven que los delincuentes que ellos se molestan en capturar están a los dos días paseando tranquilamente (y a menudo volviendo a sembrar el terror alegremente) por la calle, respaldados y protegidos por un código penal y unas leyes que no se sostienen en el mundo real.