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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2011.

Feliz Año Nuevo

Éste va a ser un buen año. Estoy segura, no hay ninguna razón para pensar lo contrario. ¡Incluso me comí las uvas a tiempo! Me tomé cada una de ellas pensando un deseo distinto y me las tragué a tiempo de poder decir tras la última campanada ¡Feliz 2011! sin escupir, así que se me van a cumplir todos.

Después continuaron las buenas señales en una fiesta de Nochevieja en la que aprendí a hablar un poquito en esperanto y descubrí que el tío bueno del instituto se ha convertido en un señor calvo y con barriga, lo cual no es más que una buena señal de que yo al menos no he empeorado tanto con los años.

Comienzo bien el año: con buena energía, buenos propósitos, sin expectativas que puedan truncarse y sin pasado. De eso se ha encargado mi novio Orange, que como es tan posesivo y celoso, quiere que sólo tenga ojos para él y me ha regalado un móvil en el que tengo todo lo que puedo desear al alcance de la mano (demasiada tecnología para mí) y ni rastro del centenar de mensajes que guardaba en el móvil antiguo (palabras de amistad o de amor que ya no sirven porque son de otros y Orange me quiere sólo para él).

Ni rastro tampoco de los lugares que visité con el otro móvil: ha sepultado las imágenes del Zurich que recorrí una tarde de lluvia, las fotografías del perro que una vez tuve, las mejores instantáneas de mi sobrina, y sobre todo, ese escándalo de fotos censurables tomadas de madrugada en un pueblo de la sierra en pleno verano...

Todo mi pasado ha querido borrar mi novio Orange, ya os digo que empiezo el año con un teléfono hipersofisticado y totalmente impersonal, demasiado que me ha dejado copiar la agenda de teléfonos. Pero todas estas precauciones por mantenerme alejada de las tentaciones y que sólo tenga ojos para él no han sido suficientes: creo que no se ha dado cuenta de que el nuevo móvil incorpora un Antonio y ya sabemos lo bien que me llevo yo con los Antonios...

 



04/01/2011 00:59 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Estos novios de usar y tirar

Siempre queremos lo que no tenemos, siempre queremos otra cosa. A mí que tengo el pelo liso, me encanta que se me rice cuando viajo a una ciudad de clima húmedo.

Tenemos un móvil que funciona bien pero queremos uno más moderno que tenga más funciones aunque no vayamos a utilizar ni la mitad de ellas. Se nos estropea el DVD y ni siquiera nos molestamos en ver si se ha cumplido la garantía para llevarlo a reparar, nos compramos uno nuevo y mejor, aprovechamos que ya teníamos ganas de cambiarlo.

Es esta sociedad de consumo que nos empuja a tener cada vez más coas, cada vez más nuevas. También porque ahora las cosas no se hacen para que duren, es más barato comprarlas nuevas que repararlas, y sobre todo es más rentable para el mercado crear cada poco tiempo una necesidad nueva, inventar una moda nueva que haga inservible la anterior.

Todos, en mayor o menor medida, aunque queramos escaparnos, nos dejamos llevar por esta sociedad de consumo, por el ansia de lo nuevo, por la costumbre o la moda del usar y tirar: algo mejor vendrá o ya ha venido y yo aún no lo tengo.

A la vista de lo que sucede a mi alrededor, parece que eso mismo pasa con las relaciones. Ya no nos esforzamos por mantenerlas, por cuidarlas, por arreglarlas cuando se estropean, cuando surge un problema entre los dos. Esto falla, ya no me sirve, algo mejor vendrá.

Como si una pareja lo fuera solo para los buenos momentos, cuando precisamente si tienes una pareja es porque has decidido compartir con ella tu vida, que no será siempre de color de rosa. Y es en esos momentos cuando la pareja tiene que ayudarte a ver la vida de otro modo, con su apoyo explícito o con su silencio, acompañándote y no huyendo ante la primera dificultad, construyendo juntos o reconstruyendo la vida en rosa a nuestro alrededor.

Sonríe si quieres que te sonrían

A menudo basta con pedir un beso para que te lo den. Es mucho más rápido y menos frustrante que quedarte esperándolo. Sonríe si quieres recibir sonrisas, las estadísticas dicen que el 85 por ciento de las sonrisas se devuelven, aunque sea por la calle a desconocidos. Deja de quejarte del frío, mejor ponte a cubierto o busca una chaqueta más gruesa. Las cosas son más sencillas de lo que nos imaginamos, nuestra cabeza siempre lo complica todo.

Yo pensaba que la cámara de mi nuevo móvil no era tan buena como me la habían pintado porque las fotos salían un poco borrosas, y ya estaba yo relamiéndome, contenta de tener pruebas para criticar a gusto las supuestas ventajas de la alta tecnología multifunción, cuando de repente he descubierto la raíz del problema, que no estaba en ninguno de los botones que he andado toqueteando: no le había quitado al objetivo la pegatina de plástico.

08/01/2011 20:54 Elena #. Divertimentos Hay 3 comentarios.

Es lo que tiene Vallecas

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Ayer un huevo frito se dio la vuelta solo dentro de la sartén y hoy me despierta un pasodoble. A veces te rodean las cosas extraordinarias y sólo hay que tener ojos para ver.

22/01/2011 13:07 Elena #. Cotidiano Hay 4 comentarios.

Ojalá tenga razón

Hoy he querido poner todo mi empeño en contradecir a un señor que no conozco, al mismo tiempo que deseo con todas mis fuerzas poder darle la razón.

El señor en cuestión vive a cientos de kilómetros de distancia, es profesor de la Universidad de Cardiff, en Gales, y ha estado ocupando últimamente su tiempo en elaborar una fórmula matemática que predice cuál es el peor día para el estado de ánimo, así, en general.

Obviamente, la fórmula no puede tener en cuenta variables intangibles y excesivamente personalizadas como por ejemplo si acabas de: enamorarte / sufrir un cólico / ascender en tu trabajo / discutir con tu mejor amigo / ganar la lotería / quedarte en paro / embarazada / soltera o etcétera.

Pero para todos los demás, a los que no nos ha pasado nada de eso ayer ni antes de ayer, la fórmula debería servir; según los cálculos de este profesor que desde luego sabe cómo llamar la atención del común de los mortales y ocupar páginas de periódicos y minutos en los informativos audiovisuales, el peor día para el estado de ánimo es HOY.

Claro que la fórmula es enrevesada, afirma nada menos que: 1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA y, aunque no sé de dónde se ha sacado las cifras, por lo visto las letras corresponden a aspectos tan variopintos como las condiciones climatológicas, el salario, las deudas, los propósitos no cumplidos de Año Nuevo, las ilusiones y perspectivas para cambiar de vida y hasta el tiempo transcurrido desde nuestro último día de vacaciones. Para que luego digan que las matemáticas no sirven para explicar los sentimientos, para que luego digan que la Universidad vive en ocasiones de espaldas a la realidad.

Es complicado de creer, sí, pero ojalá sea cierto. Ya os digo que en cuanto he visto la noticia esta mañana no me he dejado llevar por el desánimo y me he empeñado en contradecirle, para mí hoy no iba a ser un mal día y no lo ha sido, pero por eso mismo quiero creerle y confiar en que lo peor del 2011, ahora que ya sólo le quedan unas pocas horas a este 24 de enero, ya ha pasado, que todo lo demás será coser y cantar, sembrar y recolectar buenos momentos, difundir sonrisas y buenas noticias a diestro y siniestro.

24/01/2011 19:55 Elena #. Divertimentos Hay 2 comentarios.


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