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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2011.

Amarrado a la pata de la mesa

Llego tarde, muy tarde, quizá demasiado tarde; desoigo las advertencias antes de entrar; subo de dos en dos las escaleras y al llegar me encuentro con un vestido de flores tirado en el suelo, unos cuantos vasos de plástico sucios apilados en un rincón, una pelota dentro de una caja de cartón entreabierta, un cinturón bien apretado, una cuerda gruesa, una cerilla apagada y dos charcos enormes en el suelo.


Podría ser la escena de un misterio por resolver, pero era la segunda planta del Centro de Arte contemporáneo Dos de Mayo de Móstoles, la exposición del artista cubano Wilfredo Prieto “Amarrado a la pata de la mesa”. Los charcos eran de ron y Coca-Cola: la obra se llama “Cuba libre”. El vestido de flores es la pieza titulada “Jardín”.

Los vasos de plástico como residuos de una fiesta son la “Escala de Valores”, la cuerda amarra la pata de una mesa que minutos después sobrevolaría el cielo de Móstoles prendida de un helicóptero en vuelo estático, “La pelota redonda viene en una caja cuadrada” y la cerilla apagada en realidad es una “Estrella muerta”.


Encontrarse con una piedra, un excremento o un charco cuando vas caminando por la calle es una molestia. Pero, ¡ah! encontrarse con esos mismos objetos, en ese orden dispuestos, en el suelo de un museo, es contemplar una obra de arte, en este caso titulada “Obstáculo”.


“Hemos talado todo un bosque para construir una cerilla”, me dice el artista resumiendo su vocación conceptual. Su vocación de que el arte reflexione sobre la realidad cotidiana, con el "mínimo esfuerzo" por su parte, con las mínimas interferencias, la mínima manipulación, con la vocación de rescatar del entorno objetos cotidianos y sacarlos de contexto para que así, al exponernos en un museo, adquieran otro significado, otra lectura, dotarlos de valor artístico.

 

Me convence su argumento, me seduce la invitación a ir por la vida con los ojos más abiertos, pero quién decide en este mundo qué es arte. Y también, de quién es el mérito: ¿del que se arriesga a tirar en el suelo de un museo un vestido floreado o de quien ve un jardín con flores en él?





02/02/2011 00:24 Elena #. Cotidiano Hay 5 comentarios.

La fórmula mágica

Me dijo que era el mejor y yo pensé bah, no será para tanto. Me dijo ¡ah! pero es que éste no es como los demás, no, es que no sabes de lo que estás hablando, esto es un mundo aparte y yo dudé, no me lo creí, supuse que era una exagerada.

Pero tenía razón caramba, se huele a leguas la diferencia y eso que yo no soy una exquisita. No hay color, sin discusiones. El problema es que desde que sé de su existencia no alcanzo a comprender cómo me pudieron gustar otros, cuando pruebo otros echo de menos a éste y sobre todo me torturo preguntándome: ya que se ha demostrado que la perfección existe, que alguien tiene la fórmula mágica, ¿por qué no son todos así?

11/02/2011 02:20 Elena #. Cotidiano Hay 6 comentarios.


Cómo creer en el Destino

Me gusta creer en el destino porque te libera de tu responsabilidad. Si crees en el Destino, no tienes que preocuparte de por qué suceden las cosas como y cuando suceden, sólo tienes que aceptarlas como un hecho inamovible sobre el que no interviene tu voluntad ni tu capacidad de decisión.

Yo creo a veces en el destino cuando me encuentro señales a las que quiero dar significado, cuando me quitan una palabra de la boca, cuando miro justo en esa dirección y veo algo que me sobrecoge, cuando coincido a la misma hora y en el mismo lugar con alguien que estaba lejos y tenía que estar cerca... De repente se hace la luz.

Pero por qué estaba ella hoy allí en ese preciso momento. No era su horario de trabajo habitual, ni su puesto. Una enfermera del centro de salud El Naranjo de Fuenlabrada hoy ha cambiado su turno. Quizá porque quería salir pronto de viaje, quizá porque hoy es el cumpleaños de su hijo y quería tener la tarde libre para prepararle una fiesta, quizá sólo le quiso hacer un favor a una compañera que pidió la mañana libre.

El caso es que ella hoy trabajaba de mañana y a mediodía se le ocurrió bajar un momento a recepción, justo en el preciso instante en que entraba por la puerta un hombre de unos cuarenta años que cruzó rápidamente el vestíbulo sacando un hacha y sin mediar palabra, la atacó, a ella y a otras dos inocentes -pero quién no lo es en barbaries como ésta-, dos auxiliares que estaban en su puesto, detrás del mostrador. La emprendió a hachazos y se marchó. El resto es crónica de sucesos que abre informativos y portadas de periódicos, pero quién ha escrito en las estrellas una página tan cruel.



25/02/2011 21:52 Elena #. Periodismo Hay 6 comentarios.


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