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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2011.

Ésta es la fuerza de tus deseos

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Es un experimento sencillo. Se cuece un poco de arroz normal y corriente, se reparte en dos frascos y se dejan durante algunos días en algún lugar; en mi caso, han estado cuatro días sobre la misma mesa de mi terraza.

Pero a uno de ellos he estado todos los días diciéndole cosas bonitas, echándole sonrisas y miradas complacientes y al otro frasco le he hablado mal, he aprovechado para descargar sobre él mis frustraciones e iras del día a día.

Sólo he hecho eso, lo prometo. A uno le he estado mirando mal y al otro le he estado hablando de cosas positivas, la mayoría de las veces ni siquiera en voz alta, no fuera a ser que me tomaran por loca mis compañeras de piso. También ellas han alucinado al ver los resultados: que a los pocos días el frasco redondo que recogía mis malas vibraciones se ha puesto negro, mientras que el frasco cuadrado seguía manteniendo el arroz blanco.

No hay truco. Podéis creerme o no, yo misma inicié este experimento con total excepticismo, absolutamente incrédula cuando me lo contaron. Por eso lo hice, y la verdad es que los resultados dan un poco de miedo. El arroz cocido no escucha, no ve, no siente ni padece y aún así se ha puesto negro, sólo con desearlo. Y si eso le pasa al arroz...


03/10/2011 20:54 Elena #. Recomendaciones Hay 5 comentarios.

En el mejor de los mundos posibles

En el mejor de los mundos posibles, todas las personas sonríen amablemente por las calles, todo funciona siempre a las mil maravillas y el coche nunca te deja tirada.

En este mundo no, claro, no es perfecto, pero a veces juega a ser el reflejo de ese mundo ideal. Es entonces cuando el coche te deja tirada en el mejor de los escenarios posibles: no en un descampado rodeada de ovejas a punto de ser esquiladas sino al lado de una estación de metro donde se está celebrando un recital poético musical, rodeada de buena gente con ánimo de fiesta y ganas de ayudar al prójimo, o sea yo, tan perdida que no sabía ni siquiera si mi coche tenía pinzas ni qué aspecto tienen para ponerme a buscarlas en el maletero lleno de trastos.

Pero ahí había uno, dos, tres gentiles caballeros dispuestos a echar una mano (al capó del coche para empujarlo), todo el que pasaba me preguntaba qué tal iba la cosa, había música y baile y poesías y cerveza para todos, así que no era posible estar de mal humor, nerviosa o impaciente mientras esperaba al mecánico y luego a la grúa a pesar de que me he quedado sin coche justo en un día de fiesta, vete a saber cuándo me lo devuelven y cuánto me costará la avería, porque en este Día de la Hispanidad he vivido mi propio desfile de música y palabras, desfile de personas amables que han logrado que hoy al menos este mundo se parezca al mejor de los mundos posibles.



12/10/2011 18:51 Elena #. Cotidiano No hay comentarios. Comentar.

La fórmula que todo lo cura

Hay una edad a la que crees que los besos curan de verdad. Te hacen daño o sufres una caída, te coges un berrinche y entonces llega tu madre, cura sana cura sana, te da un beso y ya está.

Te calmas, dejas de llorar, porque tienes una fe ciega en el amor de tu madre y porque en realidad lo único que necesitas, en el fondo, es ese cariño que te hace sentirte a salvo: los besos protegen de verdad.

24/10/2011 22:54 Elena #. Cotidiano Hay 1 comentario.


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